ENTREVISTA

Alberto Sonsol habló con El País: "La gente me relaja porque laburo"

Tras el anuncio de que va a participar de la adaptación de "La peluquería de Don Mateo", Alberto Sonsol habló con El País sobre sus proyectos

Alberto Sonsol. Foto: Leo Mainé
Alberto Sonsol. Foto: Leo Mainé

Otra vez fue el personaje de la semana, pero no por sus opiniones en Polémica en el bar. En esta ocasión se trata su nuevo proyecto: próximamente, Alberto Sonsol se sentará en la silla del cliente que supo ocupar Rolo Puente en el histórico programa argentino La peluquería de Don Mateo. Se tratará de la adaptación uruguaya que Canal 10 presentará los sábados en la noche con Álvaro Navia como personaje principal.

Y este anuncio confirma que, a los 63 años, Sonsol no considera el retiro. Es más, cada vez está más presente en los medios uruguayos. Además de sus participaciones en Subrayado, La hora de los deportes, Polémica en el bar y Punto Penal; sus transmisiones de basquetbol y fútbol para Tenfield, y sus programas en El Espectador (Tuya y mía, Básquet de primera y Bien igual), probará su faceta humorística en la nueva versión del clásico creado por Gerardo Sofovich en la década de los ochenta.

Además de Navia -que recientemente volvió a vivir en Uruguay-, Sonsol estará acompañado por los humoristas Luis Orpi y Florencia Infante. “Capaz yo no soy el más indicado, porque al lado de ellos, nos les ato ni los zapatos”, admite el periodista deportivo con una sonrisa. “Pero por algo me llamaron. Esto va a ser humor puro y no va a tener que ver con Polémica en el bar”, agrega.

—Esta semana se supo que vas a a estar La peluquería de Don Mateo. ¿Cómo te llegó la invitación para participar del programa?

—La verdad que no me termina de sorprender porque, por suerte, me siento considerado. Me llegó la invitación y en este momento de mi vida puedo hacer las cosas que me gustan y por las que me remuneran bien. Pero no es un tema de dinero, sino que va por el placer laboral. Después la gente puede juzgar y decir: “Uh, qué bien que está” o “qué mal que está”, pero lo acepto y lo tomo como las reglas del juego. Siento que los programas de radio, los de Canal 10 y el trabajo en Tenfield son una recompensa de muchos años de trabajo. Hoy es divino, pero cuando empecé, tenía que salir a trillar las calles para conseguir un sponsor que bancara. Por suerte, hoy es otra cosa.

—¿Qué sentís que le aportás a la televisión para que aún te sigan teniendo en cuenta?

—Algo hay, pero no sé qué es. Yo no me preparé; no soy actor ni profesional, pero sí soy un ciudadano de este país y amo al Uruguay. No soy en ni el Palacio de la Luz ni el apagón (se ríe), sino que estoy en el medio. Yo digo las cosas como las siento y creo que a la gente eso le gusta. Tampoco tengo poses: soy el mismo en la tele, en mi casa y con mis amigos. Por eso siento que no me cuesta hacer programas. La gente te puede aceptar o no, pero cuando varias empresas te tienen en cuenta quiere decir que algo hay. En Canal 10 hicimos Escape perfecto, Subrayado, Polémica en el bar y ahora La peluquería de Don Mateo; en Tenfield arranqué con basquetbol y después pensaron en mí para el fútbol; y también estoy en El Espectador y en Canal 5. Es un combo de cosas que me gustan y, si me pedís que te diga una palabra para definir todo esto, te digo que me siento pleno: hago lo que me gusta y me remuneran correctamente.

—Hace años que estás trabajando en programas de entretenimientos. ¿Cómo surgió el interés por explorar esa faceta?

—Yo miraba muchos programas de entretenimiento, como Salven el millón, y me preguntaba cómo me vería haciendo el trabajo del Piñe. Estaba seguro de que me podía ir bien porque sabía que le podía poner el tuco, el picante y la emoción que se necesita. Yo no me preparé para esto ni soy actor, y creo que esa es una ventaja. Lo digo con todo respeto porque alguna gente lo puede interpretar mal, pero el periodista deportivo que arrancó trillando la calle para hacerse un lugarcito y que después pudo ir creciendo, se anima a todo y no le amilana a nada. Te voy a poner un ejemplo para que me entiendas: un día Federico Buysan hizo un programa de farándula, que ahora no me acuerdo el nombre...

—Verano perfecto...

—Ese mismo. Bueno, lo hizo pero el tipo de farándula no sabe nada. “Este es el colmo de los colmos”, le dije y nos reíamos juntos. Otro caso es el de Sergio Gorzy, que terminó en un programa periodístico como Buscadores. Los periodistas deportivos que arrancamos de abajo no nos amilanamos con nada porque sabemos lo que tuvimos que pasar para llegar. Y si nos gusta algo que nos ofrecen, lo agarramos. Eso me pasó con Escape perfecto: le metía un poco de emoción al relatar cuando los participantes entraban a la jaula, y eso lo vieron en el canal y les gustó.

—Mencionaste que empezaste de abajo. Recordé que en 1984 te decidiste a ser periodista deportivo mientras vivías en Israel y trabajabas en una parrillada. Ahora que pasaron casi 40 años y decís que te sentís pleno, ¿qué balance hacés del camino recorrido?

—Justo anoche me escribió un uruguayo que yo atendía en esa parrillada y me dijo: “Cada vez lo puedo creer menos lo que está pasando”. Fue a él y a unos pocos más que les dije: “Me voy a Uruguay porque quiero ser periodista deportivo”. Cuando lo comenté, me respondieron: “¿Cómo te vas a ir? ¿Quién te creés que sos?” Pero ese día me enfoqué, y estaba decidido a que lo iba a lograr. La gente te ve de corbata en el informativo y piensa que naciste así, pero no es verdad. Mirá, el otro día le hice una nota a Agustín Casanova en la radio y sobre el final le pregunté a quién le gustaría agradecerle por el apoyo en estos años, y él me respondió con algo que me dejó pensado: “Me quiero agradecer a mí mismo porque solo yo sé lo que pasé para llegar a esto”. Y es así. Yo le agradezco a un montón de periodistas y a medios que me dieron cabida, pero, ¿está mal agradecerse a uno mismo? No, y eso me lo enseñó Agustín. Si le puedo dar un mensaje a la gente, les diría que se enfoquen en lo que quieren lograr y que no se queden con las ganas: intenten y peleen porque si se quedan en sus casas, no van a venir a golpearles la puerta.

Alberto Sonsol. Foto: Leonardo Mainé.
Alberto Sonsol. Foto: Leonardo Mainé.

—-Cada vez estás sumando más proyectos. ¿No te aburre tanto trabajo a la vez?

—No, porque está bárbaro. Si estuviera ocho horas haciendo lo mismo puede ser, pero entre la radio y la televisión; el fútbol y el basquetbol; el noticiero y el Polémica, nunca tengo tiempo de aburrirme. Siempre viene una cosa nueva. Que venga un tipo como Álvaro Navia, que lo tengo como un personaje de Argentina, y me invite a La peluquería es increíble. ¿Viste cuando te sentís respaldado? El canal me da para adelante y eso hace que pueda tener bien la autoestima, aunque eso no significa creérmela. Y yo creo que la gente lo nota.

—¿Cómo te estás preparando para La Peluquería?

—Miré alguna cosa clásica, pero a esta altura es: “Prendé la luz y que venga lo que tenga que venir” (Se ríe). Yo no quiero que me den un guion, sino que me den un esquema de lo que vamos a hablar y que después me dejen ser yo. Y ellos confían en mí.

—¿Qué esperás que se genere con el nuevo programa?

—Esto va a ser humor puro y va a ser un bálsamo en este momento de tanto temor e incertidumbre. Yo creo que va a andar bárbaro, pero puede pasar que a no alguien no le guste, pero como me dice mi hijo: “Por algo te llaman, papá”. Lo que sí me sorprendió es que gente haya dicho: “Alfojá con el laburo” o “Deja laburo para los demás”, pero si me ofrecen un trabajo que me gusta y me remuneran correctamente, lo voy a agarrar. Ojalá Dios me dé salud para poder seguir dándole por mucho más tiempo, pero la gente me relaja porque laburo. Y si afano, ¿qué pasaría? ¿Estaría bien? No lo entiendo. Relajame si hago las cosas mal.

recuerdo

Sus dos polémicas en "Polémica en el Bar"

“Un programa muy comentado fue el que vino el fiscal Jorge Díaz”, recuerda Sonsol. “Los dos nos fuimos de tono pero en vez de seguir a fondo como hubiera hecho hace 10 años, puse una reversa porque entendí que estaba hablando con una autoridad. Antes de irme del estudio le pedí disculpas y pensé que el iba a hacer lo mismo por lo de ‘todólogo’, pero nunca lo hizo. Pero igual me fui muy contento por mi actitud”, asegura.

En el caso de su polémica discusión con Patricia Madrid, explica: “Es diferente porque somos compañeros. Es parte del show y del juego. Si pensamos distinto y le damos, gana la gente. Patricia es combativa, es firme en su pensamiento y le hace muy bien al programa. A veces no pienso como ella, pero jamás le faltaría el respeto”.

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