ENTREVISTA

Agarrate Catalina: "Nosotros no somos operadores políticos, somos artistas"

La murga presenta hoy y mañana, en el Auditorio del Sodre, el espectáculo Defensores de causas perdidas, y sobre eso habló Tabaré Cardozo

Tabaré Cardozo de Agarrate Catalina, en "Defensores de causas perdidas", de 2019. Foto: Fernando Blanco
Tabaré Cardozo de Agarrate Catalina, en "Defensores de causas perdidas", de 2019. Foto: Fernando Blanco

Agarrate Catalina vuelve al escenario principal del Auditorio del Sodre, hoy y mañana para hacer la versión completa de Defensores de las causas perdidas, el espectáculo que se llevó el segundo premio en el último concurso del carnaval, y sin estar exento de polémicas, marcó la vuelta de la murga a la competencia.

Antes de estas dos presentaciones, Tabaré Cardozo charló con El País sobre las críticas, la tibieza y la libertad artística.

—¿Qué balance hiciste de Defensores de causas perdidas?

—Quedamos recontracontentos por haber podido decir lo que queríamos decir, de la manera que lo dijimos, y la mayoría de la gente entendió el espíritu de lo que queríamos decir. También hubo una parte minoritaria, pero ruidosa y activa en los medios y las redes, que no tomó bien lo que dijimos; lo interpretaron de manera sesgada. Pero el arte tiene ese riesgo. Estábamos advertidos de que podía pasar, pero siempre te sorprenden las reacciones, para bien y mal

—¿Les sorprendió que se criticara la tibieza del texto?

—Sí, porque nos tiraban desde varias atalayas. Y lo de la tibieza fue como un malentendido, me parece, porque si hay algo que no fuimos, fue tibios. Pasa que fue un discurso incómodo dicho en un momento muy inoportuno, del punto de vista de las lógicas electorales. Pero nosotros no somos operadores políticos: somos artistas. Obviamente, la murga es un hecho artístico basado en un acontecer social que involucra a la política. Pero nosotros no pertenecemos a ningún partido, ni estamos con la lógica electoral en la cabeza. Mucha gente nos dijo: “Sí, tienen razón en lo que dicen, pero no es el momento”. ¿Y cuándo es el momento para el arte? ¿Evaluando qué propósitos? Para el arte nunca es el momento, pero hay que hacerlo igual.

"Lo de la tibieza fue como un malentendido, me parece, porque si hay algo que no fuimos, fue tibios"

Tabaré CardozoAgarrate Catalina

—Para mucha gente sí son de un partido, y es probable que nunca los vayan a correr de ese lugar.

—Bueno, nosotros somos artistas, y elegimos esta profesión por la libertad que te brinda, y la independencia que tiene. Si hubiéramos querido militar políticamente lo podríamos haber hecho, y nunca nos acercamos al mundo político desde el punto de vista formal. Sí nosotros, como otra cantidad de murgas en su momento, participamos de las campañas electorales del Frente Amplio, y nosotros en particular hicimos el jingle del Pepe (Mujica), que es una cosa que hace la murga fuera del hecho artístico.

—¿Pero vos no entendés como una forma de militancia cantar “Querido Pepe Mujica, ahora te toca a vos”, por ejemplo?

—Eso que decís es parte de un cuplé de 2005, que era un cuplé cómico y terminaba con un editorial serio, donde mostrábamos la camiseta, de alguna manera. Pero esa es la libertad artística de la que te hablaba: elegimos, en ese contexto histórico y político, correr ese velo. Pero es muy diferente decir: “estoy de acuerdo con esta idea” a “estoy afiliado a esto”.

—Partiendo de que la tibieza es algo subjetivo, ¿por qué decís que no fueron tibios?

—Particularmente la crítica de la tibieza venía porque no hicimos un epílogo donde dijéramos: “Bueno, esta crítica está en el marco de una autocrítica, pero quédense tranquilos que vamos a votar a la izquierda”. Porque acusarnos de tibios por decir que la grieta es una locura... La grieta es una locura, y eso no es un acto de tibieza. Mucha gente dijo que la Catalina había dicho que “ni izquierda ni derecha”. ¡Para nada! Lo que dijimos es: “No quiero ser soldado de una idea, ni rebaño de la izquierda o la derecha”. No quiero ser un talibán, no quiero tener un balde en la cabeza, y decir que todo lo que piensa el que no piensa como yo está mal, es una locura. Nosotros optamos por el pensamiento múltiple, porque no todo es blanco y negro, y hay una multiplicidad de subgrietas. La polarización simplifica de una manera inhabilitante cualquier tipo de pensamiento, y como artistas queríamos decir eso. Y por decir que del otro lado también hay ideas buenas, no pasás a ser facho.

—Igual es interesante ver esto, para el ejercicio creativo: tener un mensaje que desde adentro se ve muy claro, pero del otro lado no se entiende así, prueba que no es tan fácil plantear un pensamiento múltiple, porque hay mucho pensamiento lineal.

—Pasa que nosotros no escribimos para la platea, escribimos lo que a nosotros nos gustaría escuchar. Y si hay gente que está en nuestra misma frecuencia, bárbaro. Mirá, ¿sabés cuál es el ejemplo más claro? El país que tenemos más cerca y que está más polarizado, es Argentina. Cuando tuvimos el resultado que tuvimos acá, de tanta polarización, nos vino un gran miedo porque a días teníamos que ir a Argentina. Y si se armó el lío que se armó acá en el Centenario, cuando vayamos a La Bombonera, no sé. Y no tuvimos ni una sola crítica; el periodismo y la gente entendieron todo al toque. Entonces lo que descubrimos es que lo que enrareció todo acá, más que el clima preelectoral, fue el concurso. Y mucha gente, con ese balde extra, trató de dar manija y enredar el juego. Por eso estamos contentos: la gran mayoría de la gente lo entendió, la pregunta quedó planteada, y el arte se defiende por sí mismo. Pero yo qué sé, fuimos a cantar a Salinas, y vino un muchacho a gritarme “¡Facho, fascista!”. Esa me shoqueó muchísimo, que me estuviera gritando eso a mí, como, ¿qué está pasando que la gente no está entendiendo algo que está tan minuciosamente pensado para que se entendiera?

Yamandú Cardozo de Agarrate Catalina, en "Defensores de causas perdidas" de 2019. Foto: Fernando Blanco
Yamandú Cardozo de Agarrate Catalina, en "Defensores de causas perdidas" de 2019. Foto: Fernando Blanco

—¿El miedo juega su papel ahí? ¿La gente necesita que en estos discursos sea todo más blanco o negro, hoy, porque está asustada?

—Puede ser. No es nuestra labor tener miedo del miedo ajeno. El arte tiene que interpelar y nosotros tenemos que decir lo que creemos, lo que pensamos, porque si el arte es complaciente y empezamos a ser condescendientes con lo que la gente puede llegar a pensar o temer, terminás haciendo una cosa lavada, a medida para la platea. Y eso no es nada, no es arte. Es basura.

—¿Se le exige más a la Catalina?

—Pienso que a todas las murgas se les exige, a cada una a su medida. Nosotros estamos en un lugar de “privilegio” por el éxito que hemos tenido, y es lógico que se nos exija artísticamente. Y ahí es donde se ve tu temple, porque tenés que resistir esa presión. Creo que la murga, eso, lo salvó con éxito. Tal vez tenga otras consecuencias a nivel personal. Como artista, creo que lo puedo sobrellevar; como persona...

—Que uno te grite “facho”...

—Claro, me pone en un lugar que no está bueno. Aparte justamente, nosotros tratando de hacer un discurso no binario, recibimos respuestas binarias. Bueno, es parte de eso; sólo el tiempo va a acomodar las cosas en su lugar.

—Este año se agremiaron los carnavaleros, y eso generó un enfrentamiento con Daecpu. Falta y Resto tuvo que armarse su propio circuito porque fue casi que vetada del cronograma oficial, y a la vez, hubo audios filtrados y hasta rumores de porte de armas en el Teatro de Verano, que sacudieron la interna de la competencia. ¿Es necesario y que es posible otro carnaval?

—Creo que es inevitable hacer otro carnaval, pero está ocurriendo; no nos damos cuenta, pero lo estamos cambiando. Y hay cosas que la dinámica misma de la sociedad va logrando, más allá de las rupturas macroestructurales. Lo más importante que tiene para cambiar el carnaval es su discurso. En los ochenta, Falta y Resto era una murga solo integrada por hombres, con un discurso machista. Y se deconstruyó, y el mismo letrista tiene una murga paritaria y activamente feminista. Eso es ejemplo de una evolución hacia un lugar. Lo otro también está bueno que pase; está bueno que los murguistas se agremien. Después, en qué devenirá eso, la historia lo dirá, pero el titular es algo muy bueno.

FUTURO

Los shows del Sodre y el carnaval que viene

Agarrate Catalina está hoy y mañana a las 21.30, en la sala principal del Auditorio Nacional del Sodre, con el espectáculo Defensores de causas perdidas, y quedan las últimas entradas en venta en Tickantel. La murga recibirá a algunos invitados para estos shows, que presentarán el espectáculo en su totalidad (se concibió desde el origen una versión más larga que la mostrada en el concurso, para hacer rotar algunos bloques). Luego, la Catalina, que ya estuvo girando por Argentina y por el interior uruguayo, retomará esos dos recorridos. Sus próximas actividades son en la vecina orilla, a fines de agosto.

En cuanto al concurso de carnaval de 2020, Tabaré Cardozo asegura que “todos tenemos muchas ganas de salir; simplemente hay que articular, porque hay un par de compañeros que tienen otras actividades y tienen que resolver si pueden salir o no, y la murga tiene que decidir si sale o no más allá de esos compañeros”.

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