CRÍTICAS

Acentos poéticos y muchos matices

Se inició el concierto con la interpretación de la obertura del "Sueño de una noche de verano" de Mendelssohn, y el director brasileño Claudio Cruz demostró de inmediato lo que es realmente ser un maestro en la dirección.

Su versión mostró musicalidad, sentido expresivo y perfección en el equilibrio de los timbres. Luego se escuchó como solista al pianista ruso Yuri Bogdanov, en el famoso "Concierto nº 1 para piano y orquesta" de Tchaikovsky. No obstante las grandes dificultades que encierra la parte del piano, la labor de Bogdanov puede calificarse de muy buena, habiendo dominado con facilidad los pasajes más difíciles de la obra y haciendo vivir los temas melódicos, dotándolos de esa fuerza cantante que como una vena inagotable caracteriza al célebre compositor ruso.

El pianista Yuri Bogdanov. Foto: Difusión
El pianista Yuri Bogdanov. Foto: Difusión

Los acentos poéticos contenidos en la obra fueron revelados por Bogdanov con espontaneidad y eficacia comunicativa, obteniéndose esa sonoridad llena y generosa. El solista supo graduar con perfección los efectos dinámicos, pudiendo extraer del piano una infinidad de matices, en concordancia con el carácter de cada trozo de la obra.

A todo esto se debe añadir la absoluta seguridad en las entradas, lo que demuestra una vez más el profesionalismo del intérprete. La orquesta acompañó en muy buena forma la labor del solista, debiendo señalarse el excelente empaste obtenido en el grupo de los metales.

El público entusiasmado ovacionó al pianista y éste ofreció dos bises: el primero fue el "Vals op.64 nº 2" de Chopin, y el segundo el "Estudio Patético op.8 nº 12" de Scriabin.

Su interpretación del vals fue notable, recordó a la registrada por el magistral pianista rumano Dinu Lipatti por la belleza del fraseo y por la fantástica utilización de los rubatos, que nunca llegaron a ser excesivos como muchas veces sucede.

Lamentablemente, respecto a su versión del "Estudio Patético" no se puede decir lo mismo. Para finalizar el programa se escuchó la "Sexta Sinfonía" de Dvorak. En ella se percibe la gran influencia de Brahms, especialmente de su "Segunda Sinfonía". La versión que ofreció Cruz reveló una sensibilidad de amplias proporciones, dominando en los tiempos de esta composición todos los desarrollos, con un sentido seguro de sus valores arquitectónicos y expresivos.

Su géstica sobria y precisa hizo que se pudieran apreciar todas las bellezas que contiene esta sinfonía.

Orquesta Filarmónica de Montevideo.

Director: Claudio Cruz. Solista: Yuri Bogdanov (piano).Programa: Obertura del "Sueño de una noche de verano" op. 21 de Mendelssohn, "Concierto nº 1 para piano y orquesta op. 23" de Tchaikovsky, y "Sexta Sinfonía op. 60" de Dvorak. Dónde: Teatro Solís. Cuándo: Martes 26 de abril.

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