Entrevista

Abel Pintos: “Quería cantar todos los días de mi vida”

El argentino charló sobre su música, creencias y la gira que trae en diciembre para el Antel Arena

Abel Pinto en la redacción de El País. Foto: Fernando Ponzetto
Abel Pintos en la redacción de El País. Foto: Fernando Ponzetto

Tenía 15 años la primera vez que vino a Uruguay, hacía cuatro que había decidido formalmente vivir de la música y dos de su primer disco Para cantar he nacido. Abel Pintos se presentaba en cada festival que podía y recorrió unos cuantos del interior uruguayo. “Al de Durazno le guardo mucho cariño”, dice a El País.

A los 18 dejó de venir. Pasaron 10 años, cuando finalmente decidió volver. “Llegué con una expectativa cero. Hacía mucho no venía a Uruguay y nunca había estado en Montevideo. Dije: ‘veremos qué pasa’”, cuenta el artista sobre ese reencuentro.

Le dijeron que el show sería en el Auditorio del Sodre, cuando lo conoció, comentó: “Me parece que nos va a quedar grande”. Agotó la función.

"Salí a tocar y pareció que no hubiese estado ni un solo año sin venir. Una conexión fuertísima, una emoción en el aire como del artista que regresa. Eso me conmovió porque nunca había sentido eso. A partir de ahí todos los conciertos fueron memorables”, relata.  

Desde entonces Abel Pintos trata de mantener vivo su vínculo con el público capitalino, al que volverá a ver el 15 de diciembre en el Antel Arena, con entradas entre 1090 a 4290 pesos, por Tickantel. El motivo de esta visita es traer su show “La familia festeja fuerte”, que nació con dos noches colmadas en el Estadio River Plate.

Tampoco se olvidó del interior. Pintos, que se considera un fanático de Jorge Nasser, vio en redes sociales que el uruguayo había recorrido teatros de varias ciudades y dijo que quería hacer lo mismo: “Quería tocar ahí donde toca Jorge”, enfatiza y ríe. Fue a cuatro ciudades y disfrutó mucho, sobre todo por volver a una atmósfera tan íntima en tiempos de shows espectaculares. El plan a futuro es volver a los festivales.

Abel Pintos
Así fue la versión de "La llave", uno de sus clásicos, en el River Plate.

-La gira de “La familia festeja fuerte” es una forma de festejar estos 20 años de carrera, en la que venís desde que eras un niño ¿cómo los has vivido?

—Lo viví con mucha felicidad porque pude hacer todo lo que quise y necesité hacer de la manera y con los tiempos que quise y necesité. Siempre tuve en cuenta la dinámica del trabajo de todos los que me acompañan, pero también siempre pude respetar mis propios tiempos y mis propias formas. Cada vez que repaso cualquier momento de mi carrera, puede haber cosas que me hubiese gustado hacer de otra manera, pero solo porque existe la opción en retrospectiva, no porque no esté contento con cómo lo haya hecho. Cuando estoy en una gira y me cuesta cerrar la lista de temas porque cantaría 60 canciones, me hace saber que estoy contento con lo que hice desde el primer día.

-¿Eso ha hecho de esto un camino disfrutable?

-Tiene que ver me parece un poco con las expectativas, porque siempre tuve una buena relación con eso. Me resultan piolas, pero no les doy mucho más espacios del que merecen y quedan por eso, no hago un mundo de ellas. Entiendo que está lo que uno puede hacer, la entrega que uno puede ofrecer, la construcción que uno puede lograr con las herramientas que adquiere y de esforzarse. Uno llega hasta ese punto y luego hay que ver qué hace la corriente de la vida con todo.

Abel Pinto en el Estadio River Plate. Foto:difusión
Abel Pintos en el Estadio River Plate. Foto:difusión

-¿Y cuáles han sido tus expectativas?

-Cuando era un niño quería cantar todos los días de mi vida y si podía hacerlo todo el día, mejor. Entonces al final hoy, 23 años después de haberle dicho a mis padres que quería dedicarme a eso de lleno, mi éxito personal y fundamental es que todos los días de mi vida canto y muchos de esos días canto todo el día. Al final, mi expectativa fundamental está cubierta.

-En todo este camino, que te ha llevado del folklore al pop y has pasado por el rock, ¿te has preocupado por mantener tu esencia?

-No me he preocupado tanto, pero creo haberlo logrado porque la esencia de las personas y de las cosas tienen que ver con algo que no creo que se construya. Uno le va aportando cosas, uno va afilando y afirmando eso. Lo único que hice fue respetar mis deseos, porque lo primordial para mí es respetar lo que realmente me mueve. No los caprichos, sino los deseos y los pulsos que yo puedo reconocer como genuinos.

-¿Lo identificás?

-Si yo compongo una canción y se me pone la piel de gallina, confío en eso. Me pasa seguido de sorprenderme con distintas cosas que a lo mejor yo nunca había considerado.

-Y en estas decisiones de cambios a nivel artístico, ¿has confiado en que el público fiel te siga más allá?

-No hubo en mi carrera una única canción o un disco que hiciera que mi realidad artística se modificara de un día para el otro. Todo fue muy paulatino. Hay integrantes de la vieja escuela del público, como yo les digo, que hace muchos años que me siguen y que no siempre están de acuerdo con lo que hago o que no siempre conectan de inmediato con alguna canción en particular, pero eso no modifica el deseo de seguir yendo a los conciertos, porque saben que un disco o una canción no es mi constitución completa, es una parte y la respetan. También es cierto que es imposible que alguien te guste cien por ciento.

-Ese vínculo tan fuerte que tenés con tu público, ¿los tenés presentes cuando creas?

-Siempre están presentes más desde el deseo de compartir lo que a mí me está sucediendo. Cuando eso se vuelca en una canción, cuando siento que aquello que quiero decir tiene una forma y su mensaje está logrado estéticamente, deseo mucho poder compartirlo y en ese momento los tengo más presentes y quiero mostrarles ya eso. Pero nunca compuse una canción o pensé en un concepto de espectáculo o hice ni tomé ninguna decisión de mi carrera conforme a si eso va a gustar a alguien más. Tampoco tengo forma de saber, el gusto es muy subjetivo y me encanta no tener la posibilidad en absoluto de poder manipular el gusto de los demás.

-Hay canciones tuyas que hablan de dolor (“El mar”, por ejemplo), sin embargo, has dicho que nunca sufriste por amor, ¿cómo se compagina eso?

-Porque he sufrido por personas y he sufrido por historias en las que ha estado involucrado el amor. Pero el amor en sí mismo no me ha hecho sufrir, es una cuestión de elección prácticamente filosófica. Soy un hombre de fe, creo en Dios cuando me regala el milagro de cada día y creo en Dios en los momentos en los que no estoy de acuerdo con lo que estoy viviendo. Si no me suena una relación un poco oportunista.

-¿Con el amor te sucede igual?

-A mí me parece que el amor es el estado más maravilloso, es parte de nuestra esencia. Cuando yo alcanzo ese estado y siento que puedo compartirlo, es un lugar de seguridad para mí. Luego puedo sentirme inseguro con la persona, que puede faltar a un código. Establecemos que no nos vamos a mentir, la persona te miente. Eso fue lo que a mí me hizo sufrir, pero no en sí mismo el estado. El amor es la raíz, luego están los pluggins que le ponemos encima. Esas cosas generan estructuras y cuando una estructura se rompe es dolorosa.

-Hay una cosa de energía espiritual que siempre transmitís, ¿la fama no hace que eso corra riesgos?

-Yo tengo mis propios deseos con respecto a mí mismo y mi vida, pero no es cierto que sea un tipo que ponga sus energías en estar en determinado estado espiritual ni mucho menos. Entonces, no siento que nadie pueda corromper algo que yo no quiero construir. Yo tengo un concepto de paz y lo tejo en un foro muy íntimo al que nadie tiene acceso.

-En cuanto a esto, tu equipo te ha dicho “El Mesías”, ¿cómo te llevás con eso?

-Es una broma, un chiste interno que un día lo comentaron, alguien lo tomó y lo puso en un titular muy jugoso como si realmente me dijeran “el Mesías”. Sucedió en un verano lluvioso en el que estábamos de gira por festivales de Argentina. Llegábamos a las ciudades que estaban bajo agua y paraba de llover durante el recital. Pasó en ocho de diez conciertos. En uno de esos salí al escenario, paró de llover, mi mánager empezó a gritar desde un costado “llegó el Mesías” y yo para seguirle la broma entré caminando como si realmente tuviera algún tipo de influencia sobre el clima.

-Con eso pienso que aunque cuides mucho tu vida privada hay cosas que se cuelan, como esa broma interna del equipo.

-Yo protejo mi vida privada un poco por elección propia, pero otro poco porque el que elige ser un personaje expuesto soy yo, entonces tengo que cuidar a las personas que comparten la cotidianidad conmigo. Merecen que yo respete su elección de no ser personas expuestas.

Un libro para celebrar 20 años de hacer música

Además de los shows en el Estadio de River Plate que después se transformaron en gira, Abel Pintos encontró otra forma de celebrar su música junto a “la familia”, su forma cariñosa de llamar al público que lo sigue.

Con lo que sucedió en el estadio grabó un Dvd y un disco doble que están presentados dentro de un libro lleno de fotografías de esos días. “Merecía registrarse, pero no queríamos editarlo en el mismo formato que el disco anterior en vivo -Único, 2015-, entonces decidimos abordar la fotografía”, explica y admite que es un arte que le fascina, que admira y que es un habitué de las exposiciones y un comprador de libros de ese estilo.

Fuera de Argentina se iba a editar solo como Cd y Dvd, “pero el público uruguayo se mostró muy insistente en tener el formato de libro”, dice y agrega que en pocos días estará siendo editado por estos lados.

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