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Abel Pintos celebró su obra en el Antel Arena

El músico argentino llegó al Antel Arena para repasar sus 23 años de carrera con un show de más de dos horas y media

Abel Pintos en el Antel Arena: Mauricio Rodríguez
El cantante argentino repasó su carrera en más de dos horas y media de show: Mauricio Rodríguez
Abel Pintos presentó "La familia festeja fuerte", su nuevo show: Mauricio Rodríguez
Abel Pintos a guitarra y voz: Mauricio Rodríguez

"Este va a ser un concierto muy largo", dijo Abel Pintos en el escenario del Antel Area durante su show del sábado. "La última vez que vinimos a Montevideo fue en Landia, cuando sacamos 11; esa noche hicimos una concierto de una hora y media. Hoy vino exactamente el doble de gente, por tanto, hoy vamos a hacer un concierto casi el doble más largo". 

En el marco de la gira La familia festeja fuerte, donde el cantante celebra sus 23 años de trayectoria interpretando más de 35 canciones, Pintos regresó a Montevideo para ofrecer una noche de fiesta en el Antel Arena.

La noche comenzó con "De solo vivir", de su disco Abel. Mientras la banda soporte, que incluía a siete músicos, se lanzaba sobre este tema alegre, el argentino cantaba: "Me siento tan feliz de estar vivo". Confetis y serpentinas generaron una lluvia de colores sobre todo el recinto. En seguida, el público —que en su mayoría era femenino— se paró de sus asientos para corear la letra y bailar, de la misma manera que Pintos lo hacía sobre el escenario. La fiesta había comenzado. 

Sin embargo, los problemas de sonido del Antel Arena amenazaron con cortar el ambiente festivo. Cuando toda la banda tocaba sobre el escenario  la voz de Pintos quedaba aplastada por la batería y por el trío de vientos, al igual que el bajo retumbaba por todo el recinto. Las quejas del público llegaron en el tercer tema, "Pájaro cantor".

"¡No se escucha!, ¡No se escucha!", gritaban desde las últimas filas de las tribunas laterales. Inmediatamente, un Pintos notoriamente preocupado trató de poner lo mejor para mantener la fiesta en pie. 

"Vamos a hacer una cosa: voy a tocar una de mis canciones solo con mi guitarra y nuestro sonidista va a calibrar lo suficiente para que todos puedan escuchar bien", dijo antes de lanzarse sobre la hermosa "Zamba para olvidar", una canción íntima que demostró la calidad de la voz del músico. 

Tras el elogio del público, el repertorio continuó con "Cómo te extraño", uno de los grandes hits de su último disco, 11. Al terminar el tema, nuevamente sonaron las quejas. "Estamos tratando de arreglarlo, si  no no haríamos el concierto. Lo vamos a solucionar, mil disculpas. Me da tanta vergüenza, lo siento mucho", dijo Abel sin saber qué hacer.

Gracias al trabajo del sonidista, hubo alguna mejora en el sonido,  pero eso también se debe a que las siguientes canciones tenían arreglos más despojados en los que participaban menos músicos. Sin dudas, la calidad de sonido no fue la esperada para las altas expectativas que el Antel Arena proponía. Lo mismo sucedió con las dos pantallas gigantes que estaban al costado del escenario, que llegaron a estar congeladas durante tres canciones.  

Abel Pintos - Aventura (En Vivo Estadio River Plate)
Abel Pintos - Aventura (En Vivo Estadio River Plate)

A pesar de estos problemas, la larga experiencia del argentino sobre los escenarios, que suma su carisma y a una larga lista de hits, como "De solo vivir", "Mariposa", "Todo está en vos", "Aquí te espero", "Ya estuve aquí" y "Motivos", el ambiente de fiesta volvió a tomar el recinto.

Con el enganche de "Incomparables", "Buenos amores" y "El vagabundo" —todas en clave de cumbia—, el baile tomó el Antel Arena. Mientras que el público bailaba, Pintos —que estaba vestido con un pantalón rojo y camiseta blanca— ofrecía enérgicos movimientos por todo el escenario. 

"Parece que no hay manera de cansarlos", le dijo Pintos a su público. "Que se pudra todo", agregó antes de lanzarse con la explosiva "El alcatraz", una canción folclórica que se une con el rock, digna de hacer pogo. Luego, con el hit "Oncemil", el músico argentino cerró la primera parte del recital. 

En los minutos previos al bis, varias personas del público sostenían carteles que rezaban: "Gratitud", esa palabra que el músico tiene tatuada en el cuello y que parece definir la relación que lo une con sus fanáticos.

Como forma de agradecimiento, el argentino volvió a escena vestido con un traje plateado para ofrecer uno de los momentos más íntimos de la noche. Notoriamente emocionado y conteniendo las lágrimas, quedó en el escenario acompañado únicamente del pianista Alfredo "Fredy" Hernández para enganchar "Mi Ángel" y "Sin principio ni final".

Con "La llave" —que tal vez sea la canción más famosa de su trayectoria—  se generó el punto más alto de su recital. Con los celulares en alto y con el público coreando a todo volumen, Abel Pintos terminó de cautivar a los asistentes. Así, los problemas con el sonido y con las pantallas dejaron de importar y la fiesta en el Antel Arena se mantuvo viva.

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