EL ADIÓS A UN PIONERO

Murió Hugo Romay, innovador en el ámbito de la TV uruguaya

Falleció a los 78 años uno de los grandes emprendedores de los medios.

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Romay vivió para hacer televisión, dicen quienes lo conocieron. Foto: Archivo El País

Hugo Romay fue, tal vez el más consustanciado con el oficio de producir televisión de los Romay, familia que le dio (y aún le da) forma a una parte importante de la historia y la actualidad de la televisión uruguaya.

Era un apasionado. Prácticamente vivía en las instalaciones de la calle Paraguay (aunque por movimientos internos de la empresa su poder había menguado); se tomaba pocos días de licencia y estaba siempre al tanto de lo que pasaba en la pantalla del canal que dirigía, pero también de otras, tanto en Uruguay como en otros países. Siempre quería saber qué se estaba haciendo.

Durante décadas fue director del canal que fundó en 1961 Montecarlo Televisión,el 4, buque insignia de una empresa de medios (que incluye CX 20 Radio Monte Carlo y Radio Cero, entre otros. Era el responsable último de las decisiones que se tomaban sobre qué programas emitir, cuáles no y cómo. Tuvo muchos aciertos importantes.

Lo que está fuera de toda duda es que con su muerte —ocurrida ayer en Miami, Estados Unidos, a los 78 años y tras luchar contra una enfermedad, según se informó desde el propio canal—, desaparece una de las figuras clásicas de los medios de comunicación uruguayos. Aunque no saliera al aire, Hugo Romay estuvo siempre atrás de lo que se veía en la pantalla.

Que haya sido una idea suya inaugurar el ciclo de películas Casino Monte Carlo es tal vez una de sus marcas indelebles. O la revolución que generó presentar las noticias como lo hizo Telenoche 4. Fue en su canal que llegó la primera transmisión en colores (ya en 1972) y en sus pantallas se hizo el programa "solidario" de la televisión abierta nacional (¡Tarea cumplida!).

Hoy, cuando hay señales de televisión por todos lados, cuando un programa se puede construir con una conexión a internet, es difícil imaginar que gente como Romay llegaron a tener una decisiva influencia sobre lo que se veía y lo que no en Uruguay.

Ese alcance se extendía también a lo que se escuchaba en radio, aunque ahí era más complicado consolidarse porque la competencia era mucho mayor; lo consiguió.

Esa influencia hoy está diseminada en muchos lugares distintos, de ahí también que la muerte de Romay pueda verse también como la muerte simbólica de la figura del zar televisivo a la antigua.

Fernando Vilar, hasta el año pasado conductor de Telenoche dijo que durante los casi 23 años que estuvo en el canal, tuvo una relación franca con Romay, aunque, según él, ninguno de los dos le tuviera miedo a la discusión. "Si algo le parecía muy mal, te lo hacía saber y de una manera muy contundente", dijo el exconductor.

Según Vilar, Romay era un "workaholic", un hombre dedicado a su trabajo y muy consciente de lo que ocurría en la televisión como medio.

Abel Duarte, con 20 de sus más 30 años del programa Musicalísimo junto a la familia Romay, dijo algo similar.

"Su vida era el canal", dice Duarte quien aún trabaja en CX12, la radio que era de los Romay y ahora es de la Iglesia Católica. "Llegaba primero a trabajar. A veces teníamos alguna cena o algo relacionado con el canal y él se levantaba y se iba, porque al otro día tenía que ir a trabajar. Fue un gran empresario, con sus aciertos y sus errores, claro. Pero en los 20 años que estuve trabajando junto a él y a su hermano Daniel, nunca tuve la necesidad de firmar un contrato".

Omar Gutiérrez entró al canal cuando Hugo Romay presidía el directorio y en la pantalla de ese canal se hizo un clásico de la televisión nacional.

El ex conductor de De igual a igual recuerda al fallecido empresario como alguien con el que tenía "muchas discrepancias", pero también como un tipo derecho: "Fue honesto comercialmente. Cuando me fui, firmé muchos papeles, quedé totalmente desvinculado de la empresa. A los tres años, llaman a mi contador y le dicen que una cuenta que hasta ese momento había sido incobrable, la habían cobrado y que a mí me correspondía la mitad. Se podría haber callado y no haberme dicho nada. Y cuando estuve muy mal de salud, llamó para ponerse a la orden. Tuve muchísimas discrepancias con él, pero también es cierto que en todos los años que estuve ahí, nunca tuve una censura".

Frontal, seguro en sus decisiones y un natural emprendedor de los medios de comunicación, Hugo Romay dejó su marca en la cultura de los uruguayos. Cuando muere esta clase de personajes se suele decir que es es el fin de una época. Esta vez es cierto.

Montecarlo: atendido por sus propios dueños.

Hace cinco años, el otrora Canal 4 cumplió medio siglo de trayectoria en la televisión local. Para celebrarlo y conmemorarlo, el propio canal editó un lujoso libro, con un abundante registro fotográfico de los hitos del canal, hitos en los que estuvo directamente involucrado el finado empresario. En las páginas de esa edición se repasan algunas de las instancias más relevantes de Montecarlo, elegidas por el propio canal, como por ejemplo el recuerdo de la emisión del primer programa con debate político realizado durante los años de la dictadura cívico-militar, en 1980, a raíz del plebiscito que se realizaría en 1981, como también el recuerdo que fue en la pantalla de Montecarlo donde actuaron por primera vez en televisión Los Iracundos. Ese libro comienza con un texto del propio Hugo Romay: "...Deseamos hacerles llegar a ustedes un resumen de nuestra historia que comenzó el 23 de abril de 1961. Hemos tratado de no olvidar ninguno de los acontecimientos que consideramos importantes y que pueden interesarle. Si de alguien o de algo nos olvidamos, pedimos las disculpas del caso. Este libro es parte de la historia de una empresa uruguaya y de uruguayos que, gracias a Dios, está en las mismas manos desde sus comienzos".

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