OBITUARIO

Murió uno de los genios del humor rioplatense

A los 94 años se fue Landrú, humorista gráfico argentino.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Genio: Landrú o Juan Carlos Colombres, un hombre de humor. Foto: La Nación / GDA

Juan Carlos Colombres, popularmente conocido como Landrú, murió el jueves a los 94 años. Referente del humor político a lo largo de más de siete décadas, fue un fino observador sociológico, delineando como pocos las arbitrarias leyes y registrando con precisión el lenguaje y el modo de pertenencia de las clases de nuestro país.

"El humor político de Landrú es una lima sorda: va poniendo en su lugar los ridículos", resumió el presidente de la Academia Nacional de Educación, Pedro Luis Barcia, en su habitual tono humorístico, cuando presentó, en 2014, la compilación de su obra ¡El que no ríe es un maleducado!.

Nació en 1923 y publicó su primer chiste en la revista Don Fulgencio, de Lino Palacio, en 1945, donde Jorge Palacio, más conocido como Faruk, le sugirió usar como seudónimo al célebre asesino serial francés, que se convertiría en su sello de éxito, tanto como los gatos que pueblan sus viñetas y que, en 2016, cumplieron 70 años.

Su primer dibujo publicado mostraba ya su afiliación al absurdo. En él, un hombre que le dice a su novia: "Matilde, quiero casarme con vos". "Yo también", responde ella. "Caramba —suelta él—, las cosas comienzan a complicarse". De aquella época inicial es también otro personaje que, muy avergonzado, se dirige a la mujer con la que está casado desde hace 40 años: "Tengo que confesarte algo espantoso: soy negro".

En 1957 fundó Tía Vicenta, la revista que con ironía cuestionó la dirigencia nacional hasta su clausura, en 1966, durante el gobierno militar de Juan Carlos Onganía. Sería el comienzo de sus clásicas caracterizaciones de políticos y gobernantes, como "La morsa" ( Onganía), "La tortuga" (Illia), La pantera rosa" (Videla) y el "Chapulín Colorado" (Alfonsín).

Antes y después de Tía Vicenta, su genio tuvo lugar en las páginas de Vea y Lea, Avivato, Pobre Diablo, Rico Tipo, Patoruzú, Sucedió con la Farra, Dinamita, Gente de Cine, Loco Lindo, Leoplan, Gente y la Actualidad, Somos, Mercado y los diarios El Mundo y Clarín. En 1971, la Universidad de Columbia le otorgó el destacado premio María Moors Cabot, el más antiguo reconocimiento internacional en periodismo.

"El humor actual se volvió más político a partir de la Revolución Libertadora, que derrocó a Perón, porque hubo como un destape respecto a tiempos en que no se podían cargar las tintas sobre el Gobierno. Ahora hay otro destape, el que vino con la democracia. Pero yo sigo privilegiando la mirada sobre el absurdo. Sigo siendo un surrealista", decía en 2003, cuando fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires.

En el sitio de la fundación Landrú, que digitaliza su frondosa obra, pueden descubrirse algunos de los muchos personajes que creó en su larga carrera, como la inefable "señora gorda", la Tía Vicenta; Rogelio "que por razonar demasiado a veces se metía en serios problemas"; el testarudo Señor Porcel; el temible Señor Cateura "que le imponía estudiar latín a su hijo Felipito para que fuera el mejor carnicero del barrio"; las "chicas bien" María Belén y Alejandra y su prima mersa Mirna Delma; el "viejo verde Jacinto W, el reblán" y Fofolfi, "el niño abominable con su peculiar manera de expresarse", entre muchos otros.

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