tatuajes y películas

La mujer ilustrada

La serie "Blindspot" —actualmente emitida por Warner Channel— tiene como protagonista a Jamie Alexander, quien interpreta a una mujer con un cuerpo lleno de tatuajes, todos ellos pistas hacia su pasado, que ella no recuerda. Acá, repasamos algunas películas en los cuales los tatuajes son tan importantes como los personajes.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jamie Alexander

Quienes han comenzado a ver la serie saben que su enigma central tiene que ver con una mujer (interpretada por Jaimie Alexander) que aparece desnuda, amnésica y con el cuerpo cubierto de tatuajes en Times Square.

Algunas pistas sobre su posible identidad apuntan a un agente del FBI (Sullivan Stapleton) que podría acaso saber algo, pero el hombre afirma que no la conoce. Los tatuajes en el cuerpo de la mujer pueden ser otra pista, naturalmente, pero hay que seguir la serie para enterarse de más cosas.

Ese punto de partida puede llevar a reflexionar sobre otras películas o series en las que los tatuajes forman parte de la trama o cumplen un rol dramático. Lo primer que surge en la mente es por supuesto El hombre ilustrado, un brillante libro de cuentos de Ray Bradbury donde el personaje del título, que sirve de eje a los diversos relatos, tiene toda clase de tatuajes grabados en su piel. Al animarse, cada una de esas imágenes da lugar un relato diferente, hasta desembocar en una perturbadora revelación cerca del final del libro. El libro conoció una adaptación fílmica en 1969, dirigida por Jack Smith, y con Rod Steiger en el personaje titular. Era imposible meter en una película los dieciocho relatos originales del libro, y la adaptación se conformaba con retener tres, con resultado discretamente interesante.

Afiche de la película
Afiche de la película "El hombre ilustrado"

Menos gente debe recordar La mujer tatuada, película japonesa de 1982 dirigida por Yoichi Takabayashi, una historia de obsesión y fetichismo en la que una joven aceptaba por amor someterse a eternas sesiones de tatuaje, con algún giro erótico que no se supone deba estar presente en los procedimientos más ortodoxos de dibujo sobre la piel. En el recuerdo, la película se mantiene como sugestiva, caprichosa y un poco morbosa, pero habría que reverla para confirmar o corregir esa impresión ya un poco lejana.

Hay un film japonés anterior y acaso menos divulgado donde estaba también el tema. En Tatuaje (1966) de Yasuzo Marumura, la joven protagonista huía de la casa de sus padres para terminar siendo vendida a una casa de geishas. Allí, un maestro del tatuaje dibujaba sobre su cuerpo una inmensa araña. Como si el espíritu del insecto tomara posesión de la joven, el deseo irreprimible de venganza se transforma en el centro de su vida. El personaje comenzaba a actuar, literlamente, como una viuda negra.

El caso más notorio que cabe evocar en una nota como esta es tal vez Escrito en el cuerpo (1996) del galés Peter Greenaway, donde la protagonista lucía un tatuaje en la cara con un mensaje de amor de su padre, y buscaba a un tatuador experto para que trabajara con todo su cuerpo. Como casi todo Greenaway (El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, El vientre del arquitecto) el film era algo rebuscado y pretencioso, visualmente exquisito, y un pretexto para que el autor explorara algunos de sus temas recurrentes (el sexo, la muerte).

Por último, la segunda película de Christopher Nolan, Memento (2000), tenía como protagonista a un Guy Pearce con un cuerpo surcado por la tinta indeleble, y ahí es posible rastrear parte de la influencia para la serie, porque el personaje de Pearce no recuerda nada, y los tatuajes lo ayudan a atar cabos sueltos. 

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