PAULA HAWKINS

"Tengo un montón de ideas esperándome"

Una entrevista exclusiva para El País con la escritora más exitosa del momento, mérito que consiguió con La chica del tren, uno de esos best sellers de lectura obligatoria.

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Paula Hawkins. Foto: Difusión

Ahora lo vuelve a hacer con Escrito en el agua, su segunda novela, en la que utiliza algunos recursos de la primera (la idea de un rompecabezas que arma la historia como la suma de sus piezas), para contar una historia totalmente diferente pero que también esconde un misterio a resolver. Y sus lectores le han dado la aprobación.

—¿Qué se siente ser una celebridad de la literatura?

—Se siente bien, han sido un par de años extraordinarios y felices. Es excitante.

—¿Se imaginó estar en ese lugar de relevancia?

—No, no es algo que uno se imagina. He tenido un par de años magníficos y siempre pensé que a la novela le iría bien, pero nunca pensé convertirme en este gran fenómeno como lo hizo.

La chica del tren fue un gran fenómeno literario, ¿sintió presión a la hora de hacer esta nueva novela?

—Obviamente fue otro tipo de presión a la hora de escribir Escrito en el agua, porque la gente estaba esperando una continuación. Pero honestamente traté de no pensar en eso y hacer la historia que quería contar y a los personajes que quería presentar. Claro que hubo nervios a la hora de llevar este trabajo a la editorial, pero no quise escuchar esas voces en mi cabeza.

—¿Qué le pareció la película de La chica del tren?

—Me gustó. Fue fiel a la historia del libro, estuvo bien realizada, y Emily Blunt hizo un gran trabajo construyendo este papel. Así que sí, estoy contenta con el resultado.

—Nuevamente su libro es dividido en torno a los protagonistas, ¿por qué esa decisión?

—Dependió de la historia que quería contar, y en La chica del tren y Escrito en el agua, quería tener estas distintas perspectivas para que el lector pueda llegar a la historia desde esos distintos puntos de vista. En Escrito en el agua obviamente hay una mayor división de personajes, y se dio porque quería que el lector se sintiera en el medio de esta comunidad donde todos tienen una distinta visión de lo que sucedió.

—Eso le da algo de Rashomon, donde los diferentes personajes van contando la historia y es uno quien tiene que ver la imagen total.

—Sí, absolutamente, la idea fue que se fuera armando como con piezas de un rompecabezas mientras se lee. El lector es quien tiene que ir poniendo las fichas en el lugar correcto para entender quién realmente te cuenta la historia de verdad. Al principio no es una cosa necesaria o simple, pero esos relatos son los que le van dando la forma al libro.

—¿Cuánto demoró en escribir Escrito en el agua?

—Unos tres años. Aunque no pude escribir todo el tiempo ya que La chica del tren se convirtió en un gran éxito y tuve que viajar por Estados Unidos, Australia y Europa. Hubo un montón de interrupciones desde que comencé a escribir.

—¿Cuándo escribe?

—Tiendo a escribir en la mañana, cuando sale el mejor trabajo, y escribo hasta el mediodía, más o menos. Luego leo o hago algo de investigación, pero me gusta escribir en la mañana.

—¿Qué es lo primero que piensa a la hora de empezar un proyecto nuevo?

—Trato de empezar por los personajes. En La chica del tren empecé por Rachel, y en Escrito en el agua por Jules y sus relaciones. Hay otras ideas en mi cabeza cuando pienso en algo que pudo ver algún testigo, y en Escrito en el agua hay como un acertijo que se lleva una gran parte de la historia ya que es muy importante. Pero empiezo sin pensar en los detalles. Claro que tengo que saber cómo terminará, pero no me interesa, al principio, saber todo. Así lo hago yo. Hay gente que empieza a escribir y ve a dónde los lleva la historia, pero necesito saber cómo será el libro al final, para luego comenzar a escribirlo.

—Leí que tiene historias que comenzó a desarrollar hace muchos años.

—Es verdad. Tengo un montón de ideas que me están esperando y que escribiré una vez que pueda sentarme a hacerlo.

—Hablando de rumores, ¿es cierto que le pidió dinero a su padre para escribir La chica del tren?

—(Se ríe) Cuando comencé a escribir no tenía dinero, así que le pedí a mi padre para que me ayudara a terminar el libro. Igual no fue mucho. Y se lo devolví.

—¿Cómo se siente cuando la comparan con otras novelistas de suspenso como Gillian Flynn?

—Me halaga: Gillian es una muy buena escritora y he disfrutado mucho de sus novelas. Sé que Perdida y La chica del tren tienen sus similitudes, pero no me importa que me comparen.

—¿Le gusta Agatha Christie?

—Sí, como a todos quienes disfrutamos de leer novelas policiales. Cuando tenía 12 años leí muchos libros de Agatha Christie y esa fue mi primera experiencia en este género. Me gusta cómo desarrolla a los personajes y que muchos tengan un motivo y secretos. Son ficciones muy bien construidas. Hace mucho que no leo sus novelas, pero esas historias aún se mantienen en mí.

—¿Qué otros autores siente como referentes?

—Donna Tartt y su novela El secreto. La leí cuando estaba en la universidad y me gustó porque es muy compleja e intelectual. Tiendo a leer mucha ficción con dosis de policial, pero no historias de detectives. Me gustan más las de suspenso.

—En las dos novelas los personajes no pueden recordar qué les sucedió al comienzo de la historia, ¿fue una coincidencia expresa?

—Siempre me ha fascinado entender cómo la memoria nos falla a veces. Obviamente en La chica del tren, la memoria le falla porque es alcohólica y en Escrito en el agua hablo sobre cómo la falta de memoria es para protegernos de un evento traumático. Esto pasa todo el tiempo, uno inventa historias para darle un sentido, y en eso están los personajes de esta novela.

—Tras dos novelas exitosas, ¿qué hará ahora?

—Quiero seguir escribiendo novelas. Tengo un par de ideas esperándome hace un tiempo y quiero desarrollarlas. No sé adónde me llevarán ya que están en las primeras etapas.

—Un consejo para quien quiera empezar a escribir...

—Encuentren a alguien para mostrarle su trabajo. Yo estuve años y años pensando que a nadie le gustarían mis historias porque no eran buenas. Y no es hasta que se la muestras a alguien que puedes entender si está buena o no.

—¿Qué es lo que más le han preguntado?

—Lo que más me preguntan es cómo es escribir un segundo libro luego del éxito del primero, y cómo me siento.

—¿Qué es lo que le hubiera gustado que le pregunten?

—No sé, es una pregunta difícil de responder. Lo que me sucede con esta y la anterior novela, es que hay mucha información que no puedo dar, para no arruinar el final.

Una escritora exitosa.

Con su primera novela se convirtió en una sensación mundial: La chica del tren (Planeta, 540 pesos), una historia policial contada a través de tres protagonistas, vendió más de 20 millones de ejemplares en más de 30 países y por 20 semanas ocupó el número uno del New York Times. Le ganó a El código Da Vinci. En Uruguay La chica del tren fue la novela extranjera más leída, según la Cámara Uruguaya del Libro.

La novela fue llevada al cine con Emily Blunt como la atormentada y alcohólica Rachel.

Ahora Hawkins regresa con su nueva novela, Escrito en el agua (Planeta, 570 pesos), una historia también contada a través de sus personajes, sobre una chica que deberá volver al pueblo de su infancia para cuidar de la hija de su hermana, quien murió arrojándose al río. Pero nada es tan claro.

Perfil

Nombre: Paula Hawkins. Nació: en Zimbabwe en 1972. Otros: Va por su segundo best seller.

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