Crítica

Mantener viva la llama del rock con una receta segura

Foo Fighters tiene nuevo disco, Concrete and Gold, en el que entregan otra dosis de su fórmula rockera

Foo Fighters
Dave Grohl, nacido para el rock al frente de Foo Fighters

Cada vez que sale un nuevo disco, la misma doble discusión surge alrededor de Foo Fighters. Por un lado, ¿qué hay de nuevo, de diferente para decir de esta banda que tiene un estilo tan definido y moldeado? Y por otro, ¿seguir insistiendo con eso que les sale bien, o sea seguir haciendo más o menos lo mismo de siempre, es un problema o un talento?

Y ahí estamos, ante otro álbum de la banda de Dave Grohl, con esos interrogantes latentes. El viernes pasado se editó Concrete and Gold y es, con unos chispazos de esto y otro poco de aquello, Foo Fighters en su más pura esencia con canciones que van al frente, que interpelan, que invitan al movimiento y al pogo, con rabia, con bajos que reverberan en el estómago y baterías que obligan a peludear.

Y basta un ratito de andar por estos nuevos temas para olvidarse de cualquier pregunta y dejar de lado cualquier prejuicio. Porque Concrete and Gold es, con todo lo ya dicho, un buenísimo disco de Foo Fighters —el mejor en largo tiempo, me animo a decir— hecho de buenas canciones y arreglos, entre lo épico y lo desgarrado. Una vez más, hay que reconocerle a Grohl y compañía que saben cómo mantener encendida la tan maltratada llama del rock and roll, a pesar de todo.

The Sky is a Neighborhood
"The Sky is a Neighborhood" de Foo Fighters

Esta vez, la llama se aviva con referencias constantes y poco disimuladas a los grandes. “T-Shirt”, la que abre el disco, se anuncia entre susurros y sutilezas para explotar a lo grande, con un coro que presenta el primer toque épico de un disco que tiene varios de esos momentos, y que después se desdobla en una guitarra bien rockera con aires de Queen y de Pink Floyd. La guitarra es la gran estrella del álbum (la pared que construye en “The Sky is a Neighborhood”, afianzada por más cuerdas, es de esas que suenan a irrompibles), aunque opacada a veces por la batería de Taylor Hawkins que es, ya se sabe, de los mejores bateristas de rock de las últimas décadas.
Después, “Happy Ever After (Zero Hour)” es desde la primera nota una balada bien Beatles, que a medida que avanza se va acercando al country y es realzada por los arreglos de voces.

Ficha
Foo Fighters
Foo Fighters
DiscoConcrete and Gold
¿Está online?Sí, y en breve en disquerías
¿Está bueno?Está bárbaro, Foo Fighters pocas veces decepciona

 

Y en el medio, entre el resto de las canciones, hay reminisencias a Nirvana, Motörhead y hasta a Queen of the Stone Age, al rock contundente y clásico, a ese que Foo Fighters quiere seguir representando. Un rock duro y brillante, como anticipa el título del disco.

¿Y sobre las preguntas iniciales qué queda? Bueno, si sabemos que esa torta nos sale perfecta sólo si seguimos la receta al pie de la letra, ¿por qué Foo Fighters no puede hacerlo? Innovará poco, pero al fin y al cabo lo que hace lo hace bien. ¿Qué hay que reprochar?

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