Carnaval 2016

Los límites del humor siempre están en debate

El público de Carnaval ya cambió y no se ríe de lo mismo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los Choby's, el grupo de Pacella, uno de los que más hace reir en el Carnaval. Foto: A. De Brito

La masificación del Carnaval ha traído consigo algunas situaciones incómodas a las que al ambiente carnavalero le cuesta enfrentarse, y una de las más polémicas es el cuestionamiento al tipo de humor que se maneja en este ámbito. En este espacio pareciera que todo históricamente estaba permitido y los objetos del humor han sido sistemáticamente vilipendiados en favor de la risa.

Sin embargo, desde hace ya varios años, esas formas se han puesto en tela de juicio por parte de un gran sector de la sociedad cuyo acercamiento al carnaval es fruto de la televisación del mismo. Se trata de un público que descubre el Carnaval a través de este medio y comienza a consumir esta expresión artística en desconocimiento de los "códigos carnavaleros" históricos, y ya da muestras de molestia por las formas a través de las cuales se genera la risa.

En este ambiente donde el celo reina, suele recibirse de puertas abiertas la llegada de nuevo público porque eso trae aparejado un crecimiento económico, pero parece cerrar las puertas a opiniones discordantes con las formas de elaboración artística.

Viejo entredicho.

En 2013 se generó polémica cuando el coreógrafo Martín Inthamoussu acusó de homofobia al grupo de humoristas C4 por su personaje "Gayman", un superhéroe que con la excusa de buscar la risa dejaba al desnudo un estereotipo de la homosexualidad.

Inthamoussu fue el disparador de un germen que continúa extendiéndose y que desde el ámbito carnavalero se intenta desconocer con expresiones como "esto es carnaval", que parecen validar cualquier tipo de expresión por agraviante y estigmatizante que pueda sonar porque se justifica en la risa y aplauso de la gente.

La sociedad es "demasiado susceptible" según la mayor parte de los carnavaleros, que restan importancia al hecho de que al elegir de qué reírse casualmente y casi exclusivamente se cae en los mismos lugares: el gordo, el homosexual, la mujer, el discapacitado. Y el problema radica en el lugar desde dónde se concibe el humor, dando por válidos y resaltando estereotipos erróneos y estigmatizantes. Consultado por El País acerca del tema, el humorista Leonardo Pacella dijo que en Carnaval debe empezar a aceptarse que "el límite lo pone el público y el desafío del artista está en transitar por esos lugares y entender que los códigos que son válidos en el humor con los amigos no siempre pueden llevarse al escenario".

Para Pacella el humor es un tema de cercanía, "uno tiene que conocer el ámbito para el que trabaja" y armar el espectáculo en función de eso. "A través del humor uno intenta reflejar a la sociedad y la sociedad de hoy ya no se ríe de las minorías, a mi hay cosas que ya no me causan gracia", indicó, y señaló que cree que la clave está en el lugar desde el que se aborda el humor. "Nosotros ponemos a un ciego en escena todo el tiempo, pero no buscamos reírnos del ciego, en realidad nos reímos de nosotros, de nuestra imbecilidad humana, y la gente lo entiende y por eso lo aprueba", agregó, haciendo referencia a un pasaje de Los Chobys en este carnaval.

Es ahí donde radica el problema con los límites en el humor. El público de Carnaval ha crecido exponencialmente y si bien los integrantes de esta expresión artística lo celebran, aún parecen mantener cierta resistencia a considerar que este crecimiento debe traer aparejada una revisión de las formas de concepción artística.

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