ENTREVISTA

Tomás Linn: "La cultura del carnaval se ha vuelto lo único"

El destacado columnista lanzó su libro Como el Uruguay a veces hay, que ya está en su segunda edición

Tomás Linn
Tomás Linn, autor de Como el Uruguay a veces hay. Foto: Francisco Flores

El reconocido periodista y columnista Tomás Linn lanzó su séptimo libro, Como el Uruguay a veces hay, que publica Planeta y que pronto ha entrado en su segunda edición. En él sintetiza su mirada al último medio siglo largo de vida del país, visión que se apoya en décadas de trabajar el periodismo en todas sus áreas. “Yo empecé siendo reportero, fui editor, jefe de redacción. Hice todo el proceso que hace un periodista antes de llegar al periodismo de opinión, en el que me he ido especializando. Me gustan las dos cosas: pensar qué tema voy a analizar en una columna, y escribirlo”, comenta Linn, también docente universitario, columnista de El País, y con una larga trayectoria en su haber, que incluye más de dos décadas en filas del semanario Búsqueda.

En su flamante libro el autor invita al lector a reflexionar sobre el Uruguay, desde una mirada crítica, que se dirige tanto a diversos sucesos del pasado como al contexto cotidiano. Para eso se remonta a mediados del siglo XX, para desde allí analizar los episodios que vivió el país hasta la crisis de los años 60, y desde allí seguir década a década, hurgando en los hechos sociales grandes, y pequeños, que desembocaron en la historia actual.

“Nuestro apego al mate es un poco comparable al rito del té de los ingleses. Pero el té en la larga historia británica es un fenómeno relativamente reciente, que empieza con la colonización de India. ¿Pero qué hacía que los ingleses fueran ingleses antes del té? Es decir, las culturas van cambiando. No podemos ser tan cerrados, eso de Artigas, todo o nada. Cuando este país tiene una gran riqueza histórica, a lo largo de los dos siglos que casi tiene. Porque vamos hacia los dos siglos. Así empieza el libro”, dice el autor, quien propone una serie de temas estimulantes para ver en profundidad lo que sucede en el presente, desde las herramientas que otorga conocer el pasado.

-Sugerente el título del libro.

-Bueno, lógicamente que hace es parafrasear el dicho ‘como el Uruguay no hay’, con lo que procuro señalar que no somos tan especiales respecto a otros países. También el título hace referencia al período cronológico que cubro en el libro, que va desde aquel periodo de bonanza y complacencia de los años 50 hasta esta etapa, también de complacencia. Y buscando señalar que, si bien es un país quieto, han pasado cosas. Al ritmo uruguayo.

-Vos naciste en 1950, así que fuiste testigo también de todo eso.

-Sí, de la época de bonanza, de la larga crisis de los años 60, los años de agitación, la dictadura, la apertura política, y demás. En los años de agitación de los 60, cuando los protagonistas eran los jóvenes, yo era joven. O sea que de alguna manera hubo ciertos procesos que me tocó vivirlos a la edad que había que tener para vivirlos. Es decir, esto puede ser muy subjetivo, pero así se lo puede leer.

Tomás Linn
Tomás Linn, destacado periodista de larga trayectoria. Foto: Francisco Flores

-Es un libro ensayístico pero con fuerte apoyo bibliográfico.

-Sí, es ensayístico pero con redacción periodística. Es un ensayo de reflexión, y de alguna manera de introspección. Cuando empecé a pensar este libro, una de las primeras cosas que hice fue ir a aquellos libros que fueron escritos reflexionando sobre este país, en la crisis de los años 60. Muchos ya los había leído, pero fue interesante reencontrarme con ellos desde el presente. Pese a que algunos tenían una carga ideológica que hoy puede resultar trasnochada, tiene observaciones que son muy interesantes. Y de total vigencia.

-Como El país de la cola de paja, de Mario Benedetti.

-Sí, Benedetti, Methol Ferré. Carlos Maggi es muy interesante releerlo ahora. Benedetti quizá sea el más ideológico, y Washington Lockhart también. Pero Maggi es un pensador más abierto, y quizá por eso mantiene más vigencia. Como el Uruguay a veces hay trata de temas diversos y a veces complicados. No pretende ser un libro cien por cien popular, pero creo que es claro, escrito con una prosa que busca que se entienda bien lo que se quiere decir.

-Y el libro sale al mercado en un año electoral.

-Cuando decidimos con la editorial sacarlo este año, la idea era que no tuviera ninguna alusión a la campaña electoral. Pero en un año de campaña la gente se hace preguntas sobre el país. Y ese sentido vimos que podía ser oportuno. Porque la gente, al tomar su decisión como votante, se plantea de qué país venimos y a qué país queremos ir. Es un libro que pretende ayudar en eso. Aunque seguramente Como el Uruguay a veces hay no creo que genere unanimidades. Tiene mucha opinión mía, y yo tengo mi forma de ver las cosas. Y quiero compartirlas, entendiendo que no todos van a estar de acuerdo. Si se lee y genera alguna discusión, me daría por más que satisfecho.

-El libro también analiza los cambios culturales del país.

-Sí, en ese terreno analizo bastantes procesos. Y soy un poco crítico, porque sostengo la tesis que en un momento dado, la actividad cultural como que tenía un dueño, muy marcado por la ideología, y por las adhesiones políticas. Y el que era miembro del club tenía paz, y el que no era miembro, la pasaba difícil. Creo que eso está cambiando, muy lentamente. Las generaciones nuevas vienen con otras cabezas, y con otra historia también. Eso quizá provoque cambios, que todavía están por verse.

-La izquierda, desde el Gobierno, tuvo una relación muy distinta con la cultura que los partidos tradicionales.

-Sí, pero quizá más asfixiante también. Un poco la encasilló. E hizo prevalecer determinadas expresiones culturales sobre otras. Y eso puede tener sus motivos, pero al final es muy discutible. Yo cito en el libro una cumbre que hubo en Montevideo, que vino Kofi Annan, y el presidente Vázquez le ofreció una muestra de una cuerda de tambores, mostrándole el candombe como expresiones musical de la cultura uruguaya. Y yo digo que 40 años atrás le hubieran bailado un pericón. O sea, esa cosa muy uruguaya, que yo llamo el unicato. Buscar la forma como única de expresión cultural. Después nos aburrimos y la cambiamos, por otra única forma de expresión cultural. Y un poco cuestiono eso. Cuando yo era chico, la murga era muy popular, pero no era lo único. La murga era tres semanas en febrero. Y después pasábamos a otra cosa. Y acá toda esa cultura del carnaval se ha vuelto lo único: lo que nos representa, lo que nos hace uruguayos. ¿Y es eso solo?

-¿Los nabos de siempre fue tu libro más exitoso?

-Sí, vendí como cinco ediciones. A veces la gente me pregunta en qué género pondría Los nabos de siempre, y yo digo que sería en el género panfleto. Panfleto como género, porque era muy combativo. Yo estaba enojado, y eso se nota en el libro. Y mis lectores también estaban enojados.

-¿Cómo ubicás este nuevo libro en el conjunto de tus libros?

-Ernesto Sabato decía que en el fondo uno escribe un solo libro. Y creo que es así. Estos libros míos tienen que ver con mi profesión. Yo he sido siempre periodista, columnista, he pasado mi vida observando cómo evoluciona el Uruguay. Y haciendo hincapié en la necesidad de consolidar esa tradición democrática de la que tanto nos enorgullecemos, pero que tiene sus idas y venidas. Valorar la democracia, y mirar al país sin una visión demasiado condescendiente, ha sido como trabajé siempre. Y creo que este libro en el fondo redondea años de trabajo en el periodismo.

dos tiempos

Los cambios del periodismo

“Yo me fui muy joven a Buenos Aires, a estudiar en un curso de tres años de periodismo, porque acá no había nada similar. Y en Buenos Aires había poco. Y cuando volví a Uruguay, ni decía que había estudiado periodismo, porque como que no era bien visto. Hoy es al revés: los estudiantes buscan formarse como periodistas, y tener su grado universitario, porque actualmente es una aspiración tener ese grado universitario. Eso fue un cambio grande”, explica Linn, quien fue uno de los primeros uruguayos en formarse en aulas de periodismo.

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