Entrevista a Mario Bellatin

“Todos los libros no se tratan sino del mismo”

El libro Salón de belleza fue votado como uno de los 100 mejores libros de lengua castellana de los últimos 25 años

Mario Bellatin
Mario Bellatin

Su Salón de belleza fue votado por críticos y escritores como uno de los 100 mejores libros de lengua castellana de los últimos 25 años. Es la edición definitiva de su novela original de 1994 de este escritor peruano-mexicano que tiene casi medio centenar de libros publicados (entre ellos, El libro uruguayo de los muertos) y es una figura de la literatura del continente.

Salón de belleza comienza hablando de la belleza y el trabajo, pero luego se instala la muerte. ¿Cómo pensaste ese pasaje en un escenario tan singular?

Precisamente ahora escribo un libro donde se detalla la llegada a México de un combatiente fascista derrotado, que instala un salón de belleza que deviene un moridero. El dueño del salón justifica la presencia de la muerte en un espacio semejante, dedicado originalmente a otro asunto, porque se encuentra viviendo en una sociedad que no comprende -con una relación endémica con la violencia-, y asume esa transformación también como una suerte de expiación de culpas por haber formado parte de los Camisas Negras; por haber sido hijo de una mujer de la calle; por haber alimentado a un soldado alemán -acción que lo llevó a sufrir escarnio público después de la derrota-, en fin, una serie de motivos por el cual trata de explicar aquel cambio tan brusco que se produjo en su local. Los peces tienen un lugar muy especial en la narración, en momentos significativos, ¿por qué fueron peces y no otra cosa?

En un principio la idea era solo hablar de peces, de la obsesión por criarlos y observarlos dentro de una realidad con sus propias reglas. Cuenta de un mundo que, de la misma manera cómo está pensado el libro, sea regido por las reglas de verosimilitud que la obra va creando. En ese primer momento, la presencia de los huéspedes iba a aparecer solo de manera velada, esporádica, logrando con eso que el lector no tuviera una certeza, sino que únicamente sospechara que algo fuera de lo normal estaba ocurriendo. Peces porque, al igual que los huéspedes del salón, se trata de seres vivos confinados sin posibilidad de escapatoria.

En relación a tu forma de contar, si la lengua es algo vivo, dinámico, ¿cuál es el lugar de la narración?

Estoy haciendo todo lo posible, aunque sé que es un absurdo, por hacer desaparecer lo más posible la lengua de mis textos. Su presencia constante me molesta, entorpece el fluir de las construcciones que pretendo lograr. Tengo especial aversión al idioma en el que debo escribir. Aparte de sentirlo ampuloso y recargado es el que utilizo de manera cotidiana para comunicarme. Me gustaría más un instrumento exclusivo y no uno de uso común. Quizá por eso lo que el lector encuentre en mis libros no sea sino los restos de una batalla, los residuos de un proceso. Tal vez por eso pretendo siempre que gane el silencio, lo no dicho.

A los 10 años escribiste un libro sobre un perro. ¿Cómo eran los días de ese niño que escribía?

Días tristes por lo general. Yo había nacido en México; aquí aprendí a hablar y a leer. Y de pronto fui llevado por mi familia a una ciudad bastante gris y sórdida como Lima. El primero en resentir el cambio fue mi cuerpo, apenas llegué empecé a experimentar espantosos ataques de asma, que me obligaban a soportar los efectos secundarios de las medicinas de la época durante buena parte del día. No entendía bien lo que sucedía a mi alrededor, intenté buscar refugio en los animales, pero en casa de mis padres estaban prohibidos, quizá por eso inventé mis propios perros de ficción.

Se dice que cada escritor trabaja sobre sus propios fantasmas, ¿cuáles serían los tuyos?

Creo todos los libros no se tratan sino del mismo. Porque creo que mi historia, personal incluso, trata de una escritura, de la búsqueda de una manera propia de expresar el mundo. Quiero creerme la falacia que nadie lo ve como yo. Deseo que en todas las obras, independiente a lo que expresen, se evidencie el mismo tipo de marca, de distinción. Y al mirar en su conjunto los textos publicados, advierto que de alguna manera existe una relación interna entre ellos, que tal vez sólo yo perciba, que hace que me presenten como un solo libro, quiero pensar que infinito.

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Entrevista Mario Bellatin
Salón de belleza
AutorMario Bellatín
EditorialAlfaguara
Precio490 pesos
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