Entrevista

Tabaré Couto: "Nuestras batallas en la década de 1980 eran un poco ingenuas"

El periodista uruguayo radicado en Chile acaba de publicar "La era del casete", que recopila anécdotas, artículos e impresiones personales del ambiente del rock a la salida de la dictadura

Tabaré Couto
Tabaré Couto vuelve a la escritura, su primer amor

En La era del casete, Tabaré Couto arma un collage de recuerdos, recortes e impresiones propias y ajenas sobre la generación que rodeó al rock uruguayo a la salida de la dictadura. Couto, quien fuera periodista y conductor radial y televisivo en aquellos años y está radicado en Chile desde 1996, consigue trazar un mapa personal y colectivo sobre un tiempo muy distinto a éste.

—¿Cómo se llega a juntar tanto material como el que revela "La era del casete"?

—Tengo los recortes de la época, revistas, fotocopias e incluso pude salvar de mudanzas y viajes, una caja enorme con todos los casetes. Y ahí hay entrevistas a Los Tontos, Los Estómagos, y las que hacíamos en la revista GAS Subterráneo. Se ve que grabé más de lo que me acordaba y algunos casetes decían lo que tenían y otros los fui descubriendo. E incluso encontré artículos inéditos escritos a máquina de escribir y con sus grabaciones correspondientes

—¿Cómo se te dio convertir todo ese botín en un libro?

—Cuando falleció (el periodista y poeta) Raúl Forlán Lamarque, sentí que tenía que volver a encontrarme con un montón de gente de aquellos años. Por entonces había leído algunos libros de historia oral y se me ocurrió que podría tratar de hacer algo así. Ahí empecé con mi material y como no me alcanzó, seguí. Y se fue armando por capas: primero eran los artistas que hablaban de aquella época y a eso le sumamos lo que los comentaristas culturales de la época opinaban y a eso se le agregó el entorno social. Ahí ya estaba pronto pero en la editorial pidieron más primera persona, más historias y eso me llevó como dos años más.

—¿Fue una manera, además de reencontrarte con la escritura?

—Tenía ganas de escribir pero no me sentía con las certezas de escribir de cualquier cosa. Y apareció ese tono que cuenta pero no reivindica el pasado y ahí pensaba que para escribir otras cosas que también quiero escribir primero tenía que terminar esto. La duda era si valía la pena hacerlo y, al final dije por qué no. Ojalá el libro le llame la atención, no solo a los de aquella generación, sino que se vuelva material de consulta.

—El resultado es un mapa de una época...

—Esa fue la idea cuando fue tomando forma. Es un libro que se puede leer linealmente pero también se puede ir a buscar un momento o un artista y encontrar datos. Una cosa a la que me obligué es usar lo menos posible Google sino ir a los documentos y ahí me encontré con que había muy poco archivo.

ficha
Tabaré Couto
La era del casete
EditorialEdiciones B
Páginas592
Precio890 pesos

—Y es una etapa importante en tu vida y en la de muchos.

—Una idea era rescatar un montón de voces que estaban perdidas y el tiempo, en algunos casos, reivindicó artísticamente. La Trampa, los Buitres, el Cuarteto de Nos surgieron ahí y también otros que no consiguieron un éxito comercial. Y después descubrí cosas sorpresivas como lo que fue la campaña anti-razzias o la sensación política que se vivía a fines de la década de 1980. E incluí un ejercicio de publicar cosas que había escrito y que hoy no volvería a escribir pero respetándolas como se habían escrito entonces.

—Después de haber convivido con todo este material, ¿qué prejuicio te sacaste de aquella época?

—La sensación que yo tenía era que nos quemamos muy rápido, fue muy intenso, nos desgastamos, nos fuimos de El País, nos peleamos entre nosotros, nos agotamos. Y, encima, no dejamos nada. Pensaba que mi generación, hoy no estaba diciendo nada. Pero estaba equivocado. Sí, puede ser verdad eso, pero no del todo. El Cuarteto de Nos, Garo Arakelian, Gabriel Peveroni siguen haciendo cosas. O sea algo quedó de aquella generación. Y eso me produjo un alivio. El libro tiene momentos muy tristes de escribir, porque esa no era una época muy agradable. Era duro.

—¿Te parece?

—Yo lo recuerdo como un tiempo de mucha violencia y como que estábamos a la defensiva. Pero haciendo el libro empezaron a aparecer momentos de puro hedonismo. Pero en algún momento éramos como militantes de una causa, incluso con nuestras diferencias.

—¿Cuál fue el hito más importante de esa generación?

—Nunca pensé en eso. El Montevideo Rock 1, Arte en la lona, la campaña anti-razzias, Cabaret Voltaire. Y cosas que marcaron negativamente como Parque Rockdó. Y hay pequeños momentos chiquitos como cuando descubrías una canción nueva.

—¿Extrañás esos tiempos?

—No, se vivió en el momento adecuado. Lo único es que me hubiera gustado vivirlo con la tranquilidad que tengo ahora y haberlo disfrutado más. Siempre me llama la atención de esa época era qué hacíamos, cómo comíamos y todo lo que caminábamos la ciudad.

—Has trabajado en medios grandes, en multinacionales de la música, y lo mismo se puede decir de muchos de aquella generación. ¿Nunca sentiste que se traicionó aquel espíritu juvenil?

—Todo el rato sentí eso. Nadie nos enseñó cómo teníamos que transar con los medios, con los gobiernos, con los sponsors para hacer nuestras cosas. Así, lo hicimos de la mejor manera posible y manteniendo nuestra autenticidad. Nuestra batallas eran un poco ingenuas.

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