ENTREVISTA

Silvia Soler habla del libro "Retratos. 12 mujeres extranjeras en Uruguay" que se presenta esta noche

La periodista y profesora Silvia Soler afirma que todas las mujeres del libro "comparten el coraje de haberse ido".

Silvia Soler habla sobre el libro "Retratos. 12 mujeres extranjeras en Uruguay" que escribió y Pablo La Rosa fotografió. Foto: Pablo La Rosa
Silvia Soler habla sobre el libro "Retratos. 12 mujeres extranjeras en Uruguay" que escribió y Pablo La Rosa fotografió. Foto: Pablo La Rosa

Cada historia de Retratos. 12 mujeres extranjeras en Uruguay está precedida por una foto en blanco y negro. Algunas mujeres posan, otras miran a la cámara, invitando a conocer su historia. Son esas crónicas de Silvia Soler las que dan luz a las historias de esas mujeres que, por distintas razones, viven en Uruguay. Hoy, a las 19.00 en Casa Arbus (Canelones 1989) se presenta este libro, antes Soler habló con El País.

—¿El libro son fotos que acompañan textos o al revés?

—Lo presentamos a los Fondos Concursables como un fotolibro. Ya en la palabra está el peso que la fotografía tiene en este libro. No acompaña, sino que es un trabajo a dos puntas, son retratos fotográficos y retratos escritos.

—¿Cuándo surge la idea?

—Empezamos a trabajar con Pablo (La Rosa) hace tres años. Teníamos la idea de entrevistar mujeres y hacer crónicas, con el tiempo quedó acotado a mujeres inmigrantes. Se presentó en 2017 y se financió para 2018.

—¿Cuál fue la primera mujer que entrevistó?

—-La primera que surgió fue Susan Lobo. Fue un poco como ocurre en Uruguay, alguien que conoce y dice “conozco a esta persona que vive en Cuchilla de Laureles y viene de Estados Unidos”. Después que armamos el proyecto fuimos preguntando a conocidos o mirando en la prensa, así fueron surgiendo estas mujeres.

Portada del libro Retratos. 12 mujeres extranjeras en uruguay que se presenta esta noche en . Foto: Difusión
Portada del libro "Retratos. 12 mujeres extranjeras en Uruguay" que se presenta esta noche en Casa Arbus. Foto: Difusión

—Son todas variadas, en edades, procedencias y motivos por lo que llegan a Uruguay.

—Pusimos cuidado en las edades, porque muchas tenían más de 40, así empezamos a pensar en más jóvenes. También cuidamos de no repetir nacionalidades y que haya de distintos continentes. En ese sentido cuidamos el espectro de mujeres del libro.

—¿Estas mujeres comparten una misma visión?

—Podría decir que comparten el coraje de haberse ido, porque todos decimos “yo me iría”, pero hay que hacer las valijas y dejar todo. Pero cuando las entrevistas, unas son intensas en sus deseos, y otras de perfil bajo, con sus dudas y cavilaciones. La fuerza para moverse está en algún lado, pero hasta en eso son distintas. Cómo asumió la inmigración y los motivos que las llevaron fueron distintos. En eso también hay diversidad.

—¿Por qué decidieron hacer dos versiones del mismo libro?

—La presentación sin tapa y que viene en un sobre tiene una fundamentación: tratamos de conectar con un momento estético, la época de las postales, cuando la imagen era escasa, no como ahora. Entonces cuando te ibas a sacar una foto ibas con lo mejor, porque esa foto quedaba para la posteridad, y eso nos gustaba en lo fotográfico, sobre todo hacer esa relación estética con un tiempo que no pretende revivirse, sino es por el contraste con lo que estamos viviendo. La versión comercial, con tapa, es convencional. Mantiene las postales, pero adentro del libro y además se agregan dos historias más. Porque en la versión sin tapa, lo que nos interesaba era el objeto, esa cuestión de fragilidad, viene en sobre, tiene la encuadernación con hilos rojos, también se ensucia, y si lo movés mucho, se desarma.

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