ELÍSABET BENAVENT

El romance también es millennial

La escritora, sensación hispana de ventas, pasó por Uruguay y charló con El País.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La autora española lleva editados 15 títulos en apenas 4 años. Foto: F. Ponzetto

Elísabet Benavent tiene la melena verde, el maquillaje perfecto, algunos tatuajes visibles en sus antebrazos —un tintero y una pluma, un cohete espacial, una palabra, un corazón—, 33 años de edad y la convicción de que la adolescencia llega cada vez más temprano y se va cada vez más tarde. Tiene la raíz en Valencia, la casa en Madrid, una pareja y dos gatos, unos días —estos que corren— en Montevideo para difundir su obra, y 15 libros publicados en cuatro años.

Es la inmediatez millennial, lo admite, porque su caso es bien representativo de este presente de película en los que internet y las redes sociales te pueden cambiar la vida de manera drástica.

Hace cuatro años, Benavent trabajaba en una multinacional. Entraba a las 9:00, paraba para almorzar, se iba a casa a las 19:00 y reservaba los fines de semana para los amigos. Pero de lunes a viernes, cuando llegaba a casa se ponía a escribir, más bien a trabajar en sus libros. "Aunque para mí no era trabajar. Era el resto que tenía para mí", dice a El País.

Uno de esos libros era En los zapatos de Valeria, la historia de una escritora que perdió la inspiración y que estuvo inspirada, valga la redundancia, en el impacto que le causó a Benavent llegar a Madrid y darse cuenta que cada una de sus amigas estaba emprendiendo un camino que la separaba de las otras.

Con ese título empezó el periplo que ahora encuentra a la autora en suelo uruguayo. Lo autopublicó en la plataforma digital Amazon y la onda expansiva que generó llegó hasta una editorial, que quiso ficharla. Desde entonces completó la saga de Valeria (son cuatro novelas), editó las bilogías Silvia y Martina, la trilogía Mi elección, El diario de Lola, Mi isla y por último la bilogía Sofía (La magia de ser Sofía y La magia de ser nosotros). En Uruguay están casi todos disponibles y en el mundo, lleva vendidas cientos de miles de copias.

En esos libros, la valenciana construye novelas románticas con mujeres protagonistas, con espacios físicos que son actores fundamentales, con cierta carga de erotismo y con dilemas vitales que resolver: crecer y cumplir sus objetivos.

"Mis libros me han abierto una cantidad de posibilidades y es una cosa creérsela", dice, pero asegura que es consciente de que estas cosas van y vienen, suben y bajan. Y mientras escribe y disfruta del momento, mantiene los pies en la tierra.

—Haber empezado en una plataforma digital y ser una usuaria activa de redes sociales te enmarcan como un fenómeno millennial. Pero a eso se le agrega la inmediatez, porque 15 títulos en cuatro años es muchísimo. Más allá de las ganas de escribir, ¿eso responde a la necesidad de mantener al público ahí, pendiente?

—Lo que no nos hemos dado cuenta es que esta era digital ha traído la inmediatez para todo; los ritmos son así. Por una parte tienes que seguir los ritmos que se marcan, y por otra parte quieres consolidar, seguir creciendo y aprendiendo de lo que vas publicando. Yo en las redes aprendí sobre la marcha; cometí errores, acepté cosas por casualidad y crecí conforme crecían las redes sociales. Pero hay que aprovechar porque podemos tener un contacto directo con el lector a tiempo real, y ayuda a crear una plataforma 360° alrededor del libro.

—¿Cómo es eso?

—Tienes plataformas como Pinterest para ayudarte con imágenes; Instagram; Spotify donde puedes crear playlists para acompañar al lector. Estamos muy acostumbrados a recibir mucho input del exterior, entonces hay que alimentar los productos para que sean como lo que tenemos alrededor.

—¿Y cuál es el límite para que, entre todo eso, el producto mantenga tu sello, tu personalidad y un estándar de calidad?

—La naturalidad, que no haya nada forzado. A ver, tienes que tener fechas de entrega; pero es importante que estén planteadas de una manera racional y coherente. Yo fui muy rápido en los primeros libros porque cuando publiqué Valeria ya tenía siete libros escritos; pero cuando tienes que escribir de cero, los tiempos no pueden ser los mismos. Mi última novela salió en abril, y la siguiente sale en abril del año que viene: ahora ya necesito eso.

—Con personajes que responden a ciertos patrones y tienen puntos en común, ¿te preocupás por no repetirte?

—Este género tiene ciertos puntos en común casi siempre, y además en mis libros siempre está mi mano. Asusta un poco no saber diferenciar algunas huellas de tu estilo propio de la repetición. Yo confío mucho en mi editora y le pido que esté muy alerta, porque a mí se me pueden pasar cosas. Yo soy muy autoexigente, me tomo mucho tiempo para construir los personajes, tengo fichas de todos para tratar de evitar eso.

—¿Te has planteado escribir de otra cosa, cambiar el estilo o contar la historia sólo desde el personaje masculino?

—Me he planteado sobre todo lo del personaje masculino, pero me es muy complicado. Me he acostumbrado también a ese código y me da mucho miedo meter la pata; no me siento preparada ahora mismo, tampoco para cambiar de género. Ahora es mi zona de confort, estoy cómoda dentro y creo que tengo que ir aprendiendo.

—Este género combinado con esa condición millennial de la que hablamos antes, te convierten en un blanco fácil. ¿Cómo te llevás con la crítica o comentarios de colegas?

—El género tiene un prejuicio adherido grande; todo lo que venga de la novela romántica tiene el título de "novela rosa". Yo creo que no hay que infravalorar el entretenimiento: el entretenimiento es necesario, es una elección personal y no tiene por qué ser peor o mejor. No entiendo demasiado el prejuicio. Con los colegas de profesión sí se ve y se oye, pero la verdad es que lo paso bastante por alto porque no quiero alimentar tanto eso.

—Cuando escribís, ¿vos estás buscando entretener?

—Sí, lo primordial es entretener. Mi objetivo es que la persona vaya en el transporte público leyendo y se olvide de todo por un rato, que pruebe la vida de otra persona. Siempre opino que las novelas son eso.

UN PASEO CORTO Y UN FUTURO QUE PROMETE

Elísabet Benavent pasó esta semana por Montevideo para promocionar su obra, y también para encontrarse con su club de fans local, ese con el que se vincula a menudo a través de las redes sociales, en las que firma como Beta Coqueta. Ayer, además, estuvo haciendo una firma de libros en el Centro Cultural de España.

Mientras tanto, se mantiene enfocada en sus dos próximos trabajos. Sí, lo que se viene es otra bilogía de la que está cerrando la primera parte para empezar a meterle mano a la segunda. "No puedo decir mucho", avisa, "pero después de Sofía, que me dio la sensación que me centré mucho en cómo piensa y siente, me apetece algo un poquito más frívolo y rápido, más entretenido. Vuelve a ser una novela coral y quiero que la persona que lo lea suelte una carcajada en su casa o en donde sea".

LA MAGIA DE SER NOSOTROS

De: Elísabet Benavent. Editorial: Suma. Distribuye: Penguin Random House. Precio: $ 690. Páginas: 519.

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