Entrevista

"La revolución cubana no era socialista"

El escritor ecuatoriano Oscar Vela habla de su nueva novela, "Náufrago en tierra" sobre uno de los revolucionarios que viajaron a Cuba en el Granma

Oscar Vela
Oscar Vela, un ecuatoriano escribiendo sobre Cuba

El ecuatoriano Oscar Vela se cruzó, por esas cosas de la vida de un escritor, con una historia apasionante: la de César Gómez Hernández, uno de los 80 revolucionarios que, a bordo del Granma, cruzaron a Cuba a empezar una revolución. Después de haber estado muy cerca de los Castro y el Che Guevara, Gómez Hernández se desilusionó al descubrir que la revolución antidictatorial que nunca había mostrado una ideología se declaraba marxista y leninista. Eso no era por lo que él había peleado y decidió exiliarse en Colombia e iniciar una nueva vida. Nunca habló de su pasado revolucionario hasta que se cruzó con Vela, quien lo transformó en su séptima novela, Náufragos en tierra (Alfaguara). A partir de los preparativos del viaje del Granma y de la propia travesía, Vela, usando un alter ego periodista construye una historia personal que es la historia de un país y el comienzo de un malentendido que cambió el destino de todo un continente.

Vela estuvo en Montevideo como parte de la delegación ecuatoriana que vino a la última Feria Internacional del Libro. Entonces, habló con El País.

—¿Cómo llega un abogado a escribir siete novelas?

—Desde pequeño tuve esa inclinación y escribía cuentos. Y a partir de algunos que escribí en la adolescencia, nació la idea de una primera novela, El Toro de la Oración. Ahí arranqué y no he parado. Nunca me pasó eso de la página en blanco: siempre que termino una novela, ya tengo la idea para la siguiente. Soy inquieto e hiperactivo.

—¿Cómo hace un escritor para cruzarse con una historia como la de Náufragos en tierra?

—Fue pura casualidad. En un almuerzo, me senté al lado de una colombiana muy guapa, que me contó que su padre era César Gómez Hernández y había sido parte de los 80 cubanos que cruzaron a la isla en el Granma. Tiempo después ella me dice que su padre estaba dispuesto a recibirme y ahí salió el libro. Fueron 12 horas de charla y ahí quedó su voz.

—Es una novela, sí, pero es una extensa crónica periodística.

—Es cierto. Fue un recurso porque yo no tengo un vínculo con Cuba, ni conocía su historia. Así que hice mucha investigación. Necesitaba que el narrador fuera cercano a Cuba y necesitaba que la historia quedara equilibrada. César es un revolucionario, independentista y antiimperialista y hasta hoy se siente así y cree que los traidores fueron los otros. Esa historia me encantaba porque era la épica de la revolución cubana por lo menos hasta enero de 1959. Pero, también me interesaba saber qué pasaba con la gente de Batista, los que al final del día eran empleados que seguían órdenes. También eran unos criminales, claro, pero qué pasaba con esas familias que se rompieron. Ahí inventé ese personaje que me permitía contar esa otra historia. Y terminé engañando al propio César que se quedó helado con el personaje de Ignacio Javier y me dice “lamento haberte hablado de así porque no sabía que tu padre era...”. Y le tuve que decir que no, que era una invención literaria.

Ficha
Oscar Vela
Náufragos en tierra
AutorOscar Vela
EditorialAlfaguara

—¿Este trabajo le cambió la imagen que tenía de la Revolución Cubana?

—Lo que me cambió es el punto de vista ideológico de la revolución. En un inicio no pensé en la novela, sino contar la vida de César o en algún artículo decir que estaba este héroe cubano viviendo en Bogotá. Pero en la primera reunión con César cuando me dice que la revolución nunca fue comunista y que esa palabra recién apareció en 1961, me dije ahí está la novela. Entonces, le pregunté por qué no lo contó antes. Y me dice no sabía por qué, que se había apartado de Cuba y ahora creía que había llegado la hora de contar esa decepción.

—El planteo es muy crítico con respecto a la revolución. ¿Cómo fue recibido?

—He tenido un par de problemas, pero tonterías. Los embajadores cubanos saltaron hasta el techo y dijeron que César era un traidor y un mentiroso. Querían desmentirme pero es una novela, así que me importaba un carajo lo que opinase un embajador. Pero la historia que cuenta César es la que han contado todos los revolucionarios, incluso Fidel, pero sin ese matiz ideológico de que la revolución cubana no era socialista.

—En un momento. César teoriza que la revolución fue culpa de Estados Unidos.

—Me decía, “¿para qué fue Fidel a Estados Unidos en 1959 si era un antiimperialista? Es que estábamos quebrados, la gente se llevó el dinero en bolsas así que fue a pedir dinero”. Fidel iba a pedir una mano y nadie lo recibía. Ese fue un error diplomático e histórico de Estados Unidos. Cómo hubiera cambiado la historia si lo ayudaban. No iban a ir los rusos directo para ahí a ofrecer ese dinero que Fidel fue a pedir a Estados Unidos. Y ahí recién fue y dijo que es “marxista y leninista”.

—Pero más allá de la política, usted está interesado en la épica revolucionaria.

—Es la parte más bonita de la historia, todos los prolegómenos en México, cuando César conoce al Che, por ejemplo. Hablé mucho con César del Che. Cuando él lo conoció era un hombre increíble, cariñoso, solidario. “Nunca hablábamos de política con él porque él sí tenía esas ideas radicales y además había leído mucho”, me contó. Pero todo cambió en el momento que bajaron de la sierra, el Che seguía siendo el mismo, pero Fidel no: tenía un aire de superioridad que lo hizo tomar distancia de todos. Y hasta entonces, nadie hablaba de comunismo.

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