John Le Carré

Regresa un veterano espía

A los 86 años, uno de los mayores exponentes de la novela de espías publicó su nuevo libro

John le Carré publicó un nuevo capítulo de la saga Smiley. Foto: Archivo
John le Carré publicó un nuevo capítulo de la saga Smiley. Foto: Archivo

La nueva novela de John Le Carré es el regreso a una saga inconclusa, una especie de continuación de El espía que surgió del frío (1963), su libro más conocido junto a El Topo, ambas recibidas con elogios y llevadas a la gran pantalla. En esta nueva novela, Le Carré continúa el hilo (y presenta algunas consecuencias inesperadas) en algunas de aquellas decisiones tomadas en los años más fríos de la Guerra Fría por los agentes de Cirus, el servicio de inteligencia británico.

El legado de los espías es la vigesimocuarta novela de Le Carré. Su carrera comenzó en 1961 con Llamada para un muerto, novela que introduce al agente George Smiley, protagonista de varias aventuras y personaje que atraviesa la mayor parte del universo literario de este autor de 86 años. Smiley continúa desempeñando un papel importante en la trama que se teje ahora.

Reacio a las distinciones, Le Carré ha logrado una destacada carrera como escritor gracias a las novelas de espías, un género que cuenta con grandes exponentes como Tom Clancy, Frederick Forsyth o Somerset Maugham. Es que no hay nadie mejor que un espía para contar sus historias. Y como Ian Fleming, creador del estirado James Bond, también Le Carré, estuvo en la nómina del MI6 (o sea, el servicio de inteligencia británico), y de allí que ambos sepan mezclar bien las tramas de espionaje con la psiquis de estos agentes con licencia para matar.

Claro que las novelas de Le Carré no hay espías que beben martinis y se mantienen impolutos en sus trajes de diseñador: los suyos son parte de una justicia algo avejentada para estos tiempos políticamente correctos. Ellos cometen asesinatos, torturan y planifican accidentes, sin que les caiga mal la cena.

John Le Carré publicó su vigesimocuarta novela a sus 86 años. Foto: Archivo
John Le Carré publicó su vigesimocuarta novela a sus 86 años. Foto: Archivo

A medida que uno va leyendo novelas de espías, y Le Carré es uno de los mejores exponentes de ese genero, éstas van curtiendo la piel y uno comienza a percibir para dónde va la historia y sus personajes, aunque este escritor deja siempre un as bajo la manga y no revela toda la información en los primeros capítulos. Sus lectores conocen que hay manías que este autor no pierde, ni siquiera, con los años.

Es que para El legado de los espías, Le Carré incluso se permite un truco de magia, sacando de la galera al agente George Smiley, quien debería de tener más de 100 años. Es que el tiempo pasa, pero Smiley continúa allí, impertérrito, viendo como todo va cambiando, mientras él sigue allí, con su mirada atenta y sus comentarios filosos sobre la política internacional. No hay dudas de que de algo le sirvieron los años en el servicio secreto inglés al autor.

Además, El legado de los espías, es el regreso del mejor Le Carré, que demuestra que en los más de 30 años que lleva descansando a su gran creación, se mantiene tan vigente como siempre, así como su ingenio, frases sarcásticas y comentarios ácidos. Todo Le Carré está de regreso y eso es para celebrarlo. También vuelve todo su universo , ese donde los intereses de la Agencia, la lealtad y el patriotismo se mezclan y mutan según la ocasión y las órdenes que haya que acatar.

También en esta novela (y recién ahora) se revelan los secretos de la trampa contra Alec Leamas (aquel que decía que sus superiores eran “clérigos sanguinarios”, y lo cierto es que no exageraba), y complementa la información que se daba en El espía que surgió del frío sobre el reclutamiento del criminal Hans-Dieter Munt como agente doble (aunque esa otra información ya la presentaba en Llamada para el muerto). Así, en El legado de los espías aparecen, como una revelación definitiva y final, cuáles fueron las razones que llevaron a Munt a venderse a los británicos.

En esta nueva novela, no es Smiley el protagonista, sino un veterano Peter Guillam (aquel joven que aparecía en aquella primera novela de Le Carré y terminó como ayudante de Smiley), espía retirado en una granja en Bretaña quien tiene que regresar a Londres para rendir cuentas por una operación clandestina (como siempre ocurre) contra la Stasi, o sea, la inteligencia de la República Democrática Alemana, en tiempos de la guerra.

Guillam, quien aprendió varios trucos de su antiguo jefe, es quien comienza a jugar una partida de ajedrez con los miembros de la Agencia que lo investigan por asuntos de hace medio siglo. Guillam es canoso, usa audífonos y se hace el sordo cuando le conviene. Tuvo que dejar su tranquila vida gracias a un sobre que recibió, uno cuyo color no destacaba entre los demás, gris claro y escrito a mano, todos síntomas de que se trata de un mensaje de Circus (el nombre que le puso Le Carré al MI6) que cambió su sede y autoridades, pero no así sus costumbres. Carta en mano viaja a Londres para explicar algunas de sus acciones de hace mucho tiempo, operaciones de inteligencia en las que las personas cercanas a él murieron, tal vez innecesariamente. De esta forma, Le Carré continúa la historia, aunque no se aleja de la trama surgida con Llamada para el muerto.

La Operación Carambola fue una de las jugadas sucias del espionaje británico, en el entonces recién construido muro de Berlín; un lugar en el que murió un agente y una inocente, y donde varias décadas después hay gente que pide justicia por eso. Los hijos de algunos de los personajes más conocidos de Le Carré han crecido y ahora demandan justicia.

Así, el retirado agente se verá obligado a colaborar junto a los agentes Conejo e Historia que lo interrogan como si fuera un novato, intentando encontrar algo que demuestre la culpabilidad de Smiley, de Guillam o de quien haya autorizado esa operación que no aparece en ningún registro. Claro que después de tantos años, Guillam también se ve obligado a recordar eventos antiguos, leer entrevistas que recuerdan viejos interrogatorios y documentos recién encontrados que lo hacen viajar, incómodamente, hacia ese pasado que pensó, estaba enterrado hace tiempo.

Un narrador que sabe manejar el suspenso

A las novelas de Le Carré hay que darles un par de capítulos para que comience a desarrollarse la trama. No se trata de un escritor que vaya contando de qué se trata la historia desde el comienzo, sino que disfruta ir contando de a poco, recuerdos y anécdotas. Para su última novela, eligió a Peter Guillam, uno de esos personajes que han estado desde el inicio de la saga Smiley, para que sea el protagonista y narrador. Como todo un veterano en el oficio, Guillam irá recordando, de a poco, los hechos que lo ponen en el centro de la investigación. Aunque en la primera página el lector queda con la impresión que Guillam, de desmemoriado, no tiene nada.

Ficha
Portada El Legado de los espías
El legado de los espías
AutorJohn le Carré
EditorialPlaneta
Páginas363

 

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)