Entrevista

La reflexión a partir de un puñado de escritores

Carlos Pacheco tiene nuevo libro, Pensadores uruguayos

Carlos Pacheco
Carlos Pacheco. Foto: Ariel Colmegna

Es razonable lo que el escritor y periodista Carlos Pacheco propone en su nuevo libro, Pensadores uruguayos: sostiene que tenemos un pasado de escritores muy lúcidos, al que de algún modo les hemos dado la espalda. Por eso ideó y concretó este material que sintetiza y reflexiona sobre un conjunto de nueve notables compatriotas, que aun tienen mucho para decirle al presente.

—¿Qué te movió a escribir Pensadores uruguayos?

—Lo primero fue la convicción de que muchos problemas en Uruguay tienen más de un siglo, y que han sido analizados por muchas de las mentes más brillantes del país, y sin embargo se emparchan y siguen sin resolverse. Y me pareció bueno recuperar aspectos de la obra de estos pensadores, para intentar que lo que ellos formularon, sea útil al Uruguay de hoy. Por eso elegí pensadores que escribieron sobre el país. No me centré en escritores brillantes que se ocuparon de temas como la lingüística, la cultura, la ciencia.

—Decime algún ejemplo de esos problemas y reflexiones.

—Bueno, José Pedro Varela y su concepto de pensar el sistema educativo mirando el país hacia el que queremos ir. O Pedro Figari, con su idea de que somos aquello que queremos ser. Alberto Methol Ferré plantea si Uruguay tiene lo necesario para ser un país, de que el país necesita completarse. Y Carlos Real de Azúa con varias ideas provocadoras, entre ellas la de la sociedad amortiguadora, que acolchona lo mejor posible en momento de crisis, pero que genera también un país cerrado, con resistencias ante las iniciativas, a cuando queremos ser emprendedores. Ese Estado que nos protege, nos pone obstáculos, o hay que pedirle permiso para hacer las cosas.

—¿Sentís que el libro es una colección de ensayos o que tiene una unidad?

—Por un lado, le da unidad esa reflexión sobre el país. Y tiene como diálogos subterráneos entre los distintos autores que trato. Hay un capítulo sobre José Enrique Rodó y luego en el capítulo de Carlos Real de Azúa, él refiere a esos conceptos de Rodó. Tampoco profundizo en otras ideas de autores que están fuera de la reflexión sobre Uruguay. Methol Ferré fue teólogo, pero no ahondo en eso en el capítulo que le dedico.

—¿Como para qué lectores lo escribiste?

—Yo soy escritor y periodista, no soy académico, y aunque el libro le puede resultar útil a un académico, no está escrito específicamente para ellos. No me dediqué a encontrar hallazgos originales hasta ahora desconocidos sobre estos autores. Busqué escribir como para un lector promedio, y para que fuera claro, cada capítulo tiene tres partes. Primero, aspectos de su biografía, contando algo de su perfil emocional. Luego, me centro en la obra, la analizo. Y por último su legado, donde yo analizo qué nos puede estar aportando hoy ese escritor para mirar al Uruguay actual.

"No me dediqué a encontrar hallazgos originales hasta ahora desconocidos sobre estos autores"

Carlos PachecoPeriodista

—Los uruguayos conocemos más a nuestros narradores que a nuestros grandes escritores políticos, ¿verdad?

—Sí, hay dos o tres nombres que entre la gente que está interesada en estos temas se repiten, como Carlos Vaz Ferreira o Rodó. Pero luego se entra como en una nebulosa. Además, otra cosa que se da es que mucho de los libros de ellos no fueron de gran tiraje, y no tuvieron reediciones. Pese a que ellos fueran personas encumbradas, de gran prestigio social. Pero muchos de sus libros no se vendían. Algunos de aquellos libros están muy mal escritor, muy desordenados. Real de Azúa tenía ideas muy fermentales, pero es difícil de leer. Y algunos tienen un lenguaje anticuado, en el armado de las frases, por ejemplo. Este libro me demandó leer libros muy densos, y busqué comunicar las ideas pensando en los problemas de la gente corriente de hoy.

—¿Cómo elegiste ese conjunto de nueve pensadores?

—Otro de los criterios que utilicé fue cronológico, arrancando en José Pedro Varela, hacia 1870. Y luego se van sucediendo los pensadores, como recorriendo los problemas a lo largo de la historia uruguaya, hasta el 2000. Y hacia el final, opté por poner a dos pensadores en veredas bien enfrentadas: Ramón Díaz, pensador liberal, y José Luis Rebellato, un pensador del marxismo revisionista. Y descarté algunas mujeres importantes que podía haber incluido, desde Reina Reyes a Lisa Block de Behar, que no calzaban con el enfoque que busqué dar al libro.

—Supongo que incluiste a Domingo Arena y no a José Batlle y Ordóñez para no darle un tono tan directamente político a ese capítulo.

—Sí, mi objetivo era poner al batllismo como tema. Y excluí al propio Batlle y Ordóñez, por su dimensión como personaje político, que tuvo que negociar muchas de sus ideas. Y mi padre, que era un batllista de ley, siempre me decía que la expresión más pura del batllismo era Domingo Arena. Y en él se encuentra claramente las bases ideológicas del batllismo. Creo que el Estado batllista avanzó hasta determinado momento, pero dentro de sí mismo traía como una bomba activada, que podía explotar en cualquier momento.

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