ENTREVISTA

Patricio Sturlese, el best seller que mezcla a María Antonieta con el Infierno de Dante

El escritor argentino presenta mañana en la Feria del Libro su novela "El jardín de los ciervos", tramas palaciegas con trasfondo teológico

Patricio Sturlese habla sobre su novela "El jardín de los ciervos". Foto: Difusión
Patricio Sturlese habla sobre su novela "El jardín de los ciervos". Foto: Difusión

Hasta la crisis argentina de 2001, Patricio Sturlese trabajaba como jardinero, profesión que todavía le fascina. Mientras lo hacía iba pensando su primera novela, El inquisidor, que se volvió best seller con más de 500.000 ejemplares vendidos. Desde entonces, este autor que estudió Teología no ha parado de escribir. Mañana, a las 19.00 en el Salón Rojo presenta El jardín de los ciervos (Debolsillo, 450 pesos) en la Feria del Libro.

—Venís por primera vez a Uruguay para presentar una novela policial que tiene complots y venganzas en el reinado de Luis XVI y María Antonieta

—Sí, es una novela larga, y la verdad que mantener la atención del lector por más de 500 páginas, más que una preparación es un azar. Porque hay novelas largas que están buenas y hay otras que adormecen.

—Esta novela no da respiro. ¿Cómo fue la construcción?

—Tenía ganas de plantear una historia que tuviese que ver con el medioevo sin estar ambientada en esa época. Me quería venir al Siglo de las Luces para diferenciarme de mis otras novelas. Entonces La Divina Comedia me solucionó el problema. También me llevó la historia de María Antonieta, el desfalco que había sufrido Francia con el Conde de Cagliostro, que ya de por sí son historias ricas para una novela. 

Portada del libro "El jardín de los ciervos" de Patricio Sturlese
Portada del libro "El jardín de los ciervos" de Patricio Sturlese

El jardín de los ciervos tiene una dinámica que recuerda los libros de Dan Brown, por eso de mantener en vilo al lector.

—Creo que es un recurso que tengo en todas mis novelas. El pulso que tenga que llevar al lector a empezar el próximo capítulo. Ahora, esta novela es la más larga que escribí y tiene como centro varios temas. Está la trama palaciega, el tema teológico y está la historia personal del personaje central, que se debate en medio de una Francia que se cae a pedazos

—Y también está Madame d’Estaign, que jura venganza ya en el prólogo.

—Sí, y hay personajes reales como el Conde de Cagliostro que resume lo que fueron los aventureros en el Siglo de las Luces, estos tipos estafadores que abundaban. En este caso en torno a los libros que eran costosos en la época.

—De allí que el personaje central sea un cazador de falsos.

—Sí, hoy es un oficio que ya no existe. Los libros hoy están pensados como algo que se compra por semana. Antes comprar un libro era un tema y había que estar seguro de no comprar uno falso.

—Me imagino que algo de eso habrás estudiado cuando cursaste teología.

—Sí claro. Sobre todo la etapa cuando empezaron los trabajos de las imprentas, y allí surgen los falsificadores. Hoy en día las falsificaciones son más caras incluso que los libros reales. Porque tener una versión falsa de La Divina Comedia por el Conde de Cagliostro, que lo pudo meter en una corte en las narices de todos, es más caro que una versión de Dante.

—En medio de una crisis te hiciste famoso. Uno no piensa que los libros son de primera necesidad, pero lo son.

—La primera necesidad pasa cuando encontramos un libro en un supermercado. Con lo que cuesta el metro cuadrado en un supermercado, donde está la leche o el pan, encontrar un libro, es porque es de primera necesidad para el ser humano. Celebro encontrar libros en la góndola del súper. Es un acto sublime del ser humano tener como necesidad la lectura. Por eso soy un defensor de que la lectura esté donde sea, y viajando descubro que el libro en sí sigue teniendo un valor en sí mismo, cuando la industria de los libros está en un momento delicado.

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