EFEMÉRIDES

Patricia Highsmith, la autora que llenó el mundo de suspenso, cumpliría 100 años

Patricia Highsmith, la autora estadounidense que cambió la forma de hacer suspenso, hubiera cumplido 100 años. Este es un repaso a su obra.

Patricia Highsmith muestra su capacidad de suspense en el relato breve.
Patricia Highsmith. Foto: Difusión.

La saga de Tom Ripley es lo más popular de su trabajo, pero Patricia Highsmith no solo dejó otras joyas literarias como Extraños en un tren o Carol, sino que creó una nueva forma de narrar historias de suspense que sigue plenamente vigente. Ayer cumpliría 100 años.

La personalidad de Mary Patricia Plangman era tan compleja como sus obras. Tardó tiempo en reconocerse como homosexual, era alcohólica, sus ideas políticas eran cercanas al comunismo en una época en la que en Estados Unidos eso se consideraba traición a la patria y reconocía llevarse mejor con los animales -especialmente los gatos- que con los seres humanos.

Acusada de misógina tras publicar Pequeños cuentos misóginos (1974), defensora de los derechos de los palestinos —les dedicó su novela Gente que llama a la puerta (1983), huraña pero también dulce, volcaba sus inquietudes en su escritura, centrada en la mentira en diferentes formas, aunque principalmente en el mundo del crimen.

Desde muy joven estuvo muy interesada en las enfermedades mentales y en la escritura. Con solo 16 años empezó a escribir y tras estudiar Literatura comenzó a publicar sus primeros cuentos, que compaginaba con el trabajo de guionista de cómic.

A los 22 escribió su primera novela, nunca publicada, The click of the shutting. Fue la magnífica Extraños en un tren la primera que publicó en 1950, con una sencilla y retorcida premisa que dejaba claro las ideas y el estilo de Highsmith.

Dos hombres viajan juntos en un compartimento de un tren. Uno quiere matar a su mujer y el otro a su padre. Intercambio de asesinatos. El crimen perfecto. Pero la mentira y la culpa se ciernen sobre los asesinos.

Una obra maestra de la literatura sobre el hecho de que cualquiera puede ser un asesino, algo muy novedoso en una época en la que los buenos y los malos estaban claramente diferenciados en la literatura, un giro en las historias de suspense que influiría y mucho en autores posteriores.

Extraños en un tren se convirtió en un filme magnífico (que en Uruguay se llamó Pacto siniestro) de Alfred Hitchcock, que lo estrenó tan solo un año después de la publicación del libro, con un guion rebajado en lo que se refiere a la psicología turbia de los personajes.

Desde ese primer libro, Highsmith dejó sentadas las bases de toda su obra. Estilo sencillo y directo, sin florituras, para ahondar en los secretos más oscuros de los seres humanos y en la más pura amoralidad (con algunas excepciones).

En esa exploración de los seres humanos, si hay un personaje que destaque en la bibliografía de Highsmith es Tom Ripley, un seductor sin escrúpulos que logra lo que quiere de todo el mundo, sin importarle las consecuencias.

Apareció por primera vez en El talento de Mr Ripley (1955), sin duda la novela más famosa de Highsmith. Con el paso de los años y de los libros —aparece en otros cuatro, La máscara de Ripley (1970), El amigo americano (1974), Tras los pasos de Ripley (1980) y Ripley en peligro—, el personaje va desvelando sus múltiples caras.

De estafador pasa a asesino en serie, sin saltarse ni un escalón del ascenso criminal. Pero Highsmith fue capaz de hacerle atractivo, un elemento imprescindible para que el lector entienda el poder de seducción de un personaje claramente manipulador.

Tan atractivo resultó el personaje que su salto al cine estaba cantado. Y lo hizo en numerosas ocasiones, la más famosa A pleno sol (1960) con un Alain Delon en su mejor momento para interpretar a Ripley, que posteriormente tuvo el rostro de Dennis Hopper (El amigo americano), Matt Damon (El talentoso señor Ripley) o John Malkovich (El juego de Ripley).

Highsmith fallecía en Locarno a los 74 años. Se había instalado allí siete años antes tras vivir en Reino Unido y Francia desde que abandonó Estados Unidos en 1963, renegando de su cultura o más bien, de la falta de ella.

Toda su obra está editada por Anagrama y disponible en Uruguay.

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