El País charló con el escritor Javier Cercas: "En un mundo feliz no habría literatura"

El español, premio Planeta en 2019, acaba de publicar "Independencia", segunda parte de un ciclo que inició con "Terra alta" y acá cuenta el origen de esta nueva novela

Javier Cercas
Javier Cercas

La última vez que El País charló con Javier Cercas fue en 2017 y en persona en un hotel céntrico. Era para hablar de El monarca de los sueños, una novela que, dice ahora, fue el cierre de una etapa.

Cuatro años después, una pandemia obliga a que charlar con Cercas tenga que ser a través de Zoom y, por lo visto, con un montón de periodistas de los principales medios de la región. A todos los que queremos se nos da la oportunidad de preguntar y el autor catalán nos dedica un tiempo a cada uno.

En estos cuatro años, además, Cercas, que ya era uno de los escritores más prestigiosos del mundo, ganó el premio Planeta por Terra Alta, el comienzo de una saga que -y esa es la excusa de este encuentro transoceánico- ahora tiene segunda parte, Independencia.

Vuelve así Melchor Marín, un exdelincuente que se convirtió en policía y que en Terra Alta lo leímos en acción en la investigación oficial de un crimen horroroso. También lidiaba con el asesinato no resuelto de su madre.

Ahora, en Independencia y transitando el duelo por la pérdida de su esposa, está en una unidad policial alejado de sus recuerdos. Pero se sabe que el destino siempre viene a buscar a un personaje como Melchor, y es convocado para ver qué hay detrás de una extorsión a la alcaldesa barcelonesa, que representa lo peor de la raza política. La novela es “un furioso alegato contra la tiranía de los dueños del dinero”, una frase promocional elegida por la editorial pero que Cercas suscribe, dice, y felicita.

“La elite catalana no es diferente de otras elites del mundo cuyo cinismo y brutalidad son indescriptibles”, dijo Cercas en la rueda de prensa. “Y la democracia, tomada en serio, es el mejor instrumento que hemos creado para combatirlas. Hay que tomarse la democracia en serio... y leer a Cervantes”.

“Melchor Marín surgió casi de golpe y de alguna anécdota concreta, pero sobre todo de mi propia furia, un estado de ánimo creado por la crisis catalana de 2017”, dijo Cercas. “Una crisis que situó este lugar de España en una atmósfera que un historiador definió como ‘prebélica’. Jamás creí que iba a ocurrir. Este es uno de los lugares más privilegiados del mundo y para mi todo eso fue un shock personal descomunal. Y creo que fue así para muchos catalanes. Yo como persona y articulista intento ser razonablemente razonable y civilizado, pero soy un ser humano; no soy un ángel y por dentro llevo una furia enorme. Ese dolor, fue el que creó a Melchor Marín”.

Así, dijo parafraseando a Flaubert, Melchor Marín -un personaje marcado por la furia, el dolor, incluso la violencia- “soy yo, mi parte oscura, mi parte maldita, como decía George Bataille, llena de furia, dolor, ansias de venganza; la literatura es lo que da expresión a eso; es el lugar del mal”.

Pero más allá de su condición de secuela, “Independencia es una novela autónoma que se puede leer por sí misma, sin haber leído Terra alta, pero a la vez es su continuación y la segunda parte de un ciclo que incluirá, por lo menos, dos novelas más”, dijo Cercas. “El desafío era escribir novelas autónomas pero que a la vez sean parte de una novela mayor”.

Melchor Marín es “todo” en ese ciclo y Cercas adelantó en confianza que en el tercer volumen deja de ser policía, algo que, en todo caso, está anunciado al final de Independencia.

“El corazón de la novela es la búsqueda de la verdad y justicia pero eso está en todas las novelas”, dice Cercas quien resalta el alcance político de una novela que justo viniendo de un catalán se llama Independencia.

A pesar de su origen “político”, ni Terra Alta ni Independencia cuentan los sucesos surgidos por los reclamos secesionistas en Cataluña pero, reconoció Cercas, sí es su carburante. “Los novelistas somos como animales carroñeros que nos alimentamos de lo malo: en un mundo feliz no habría literatura. Por lo menos no habría novela: poesía sí, aunque sería malísima”.

Para contar un tema así, Cercas no eligió la “no ficción”, sino que recurrió a la forma de la novela policial, un género que dice cercano a sus gustos y a su propia obra. Cita a Borges cuando dijo que, después, toda novela es policial.

“La humildad del género policial es lo que más me gusta”, dijo. “Frente a tanta literatura pomposa, elijo esa literatura humilde que solo busca contar una historia. Y que es placer pero también conocimiento”.

En ese sentido Independencia, como casi todas las novelas de Cercas, es la obra de un escritor que conoce su oficio y es generoso como para compartirlo en una historia que aunque profunda en su alcance es de apariencia sencilla.

“Sueño con que la literatura vuelva a ser relevante, que vuelva a decirle cosas a la gente”, dijo Cercas, quien en Independencia también habla del poder transformador de los libros (Marín es un fanático de Los miserables). “Que la literatura deje de vivir en las catacumbas. Un escritor que no corre riesgos no es un escritor, es un escribano”. Cercas es un escritor.

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