LIBROS

"Oktubre", de Carolina Bello: canciones para sobrevivir a los naufragios

En la sexta entrega de la Colección Discos, de Estuario Editora, Carolina Bello aborda la música como una herramienta de salvación

Carolina Bello editó "Oktubre", su primera novela. Foto: Francisco Flores.
Carolina Bello editó "Oktubre", su primera novela. Foto: Francisco Flores.

El leitmotiv de Oktubre, la primera novela de Carolina de Bello, está en la idea de que la música es un instrumento de salvación; es un lugar donde depositar nuestras esperanzas “cuando el mundo tira para abajo” -como cantaba Charly García en “Los dinosaurios”-. En la sexta entrega de la colección Discos, de Estuario Editora, las canciones del segundo disco de Los Redondos se transforman en la excusa para una historia de amor que excede a la obra de la banda.

“Quería contar una historia de supervivencia”, dice a El País Carolina Bello. “En el año 1986 se estaba viviendo un contexto superadverso, donde estaban pasando un montón de cosas alrededor del mundo”. Ese año ocurrió una tragedia que conmovió al mundo moderno: el 26 de abril un accidente en la central nuclear de Chernóbil  (Ucrania) pareció poner final a la esperanza de que la energía nuclear sería el futuro de la humanidad. Mientras tanto, y a miles de kilómetros de distancia, en Argentina todavía se lloraba a los muertos de la guerra de Malvinas durante la posdictadura. Las letras del Indio Solari reflejan estos momentos.

La colección de Estuario Editora ya tiene seis libros editados, donde se analizan discos fundamentales del Río de la Plata. En cada entrega, el autor tiene la libertad de abordar al disco desde su óptica. La mayoría de los libros hace foco en la grabación, el sentido de las letras y el contexto en que nacieron las canciones. Pero algunos se animaron a ir más allá.

Por eso, hay autores que escriben sobre los efectos de los discos en sus vidas, apelando a la memoria emocional que les dispara cada canción. Detrás de este enfoque van Tango que me hiciste mal, de Gabriel Peveroni; en cierta medida, Ideación, de Luis Fernando Iglesias, y ahora Oktubre. Este último se diferencia porque las historias no se apoyan sobre recuerdos personales, sino que la trama va detrás de personajes ficticios.

Bello escribió su primera novela en torno a un intercambio epistolar entre Hernán -de Buenos Aires- y Olga -de Pripiat, la ciudad que sufrió los efectos de la tragedia nuclear-. “Necesitaba que las canciones fueran funcionales a un momento mayor”, explica la autora.

La escritora se permitió jugar con la imaginación (“la literatura es un horizonte en expansión”, asegura) y explica que para crear a Olga se basó en una frase que el Indio Solari decía en los recitales de Los Redondos sobre el final de “Ji Ji Ji”: “Olga Sudorova, vodka de Chernóbil, ¡pobre la Olga, crepó!”. En base a este personaje, la autora creó un puente entre la vida de Buenos Aires y Ucrania.

En este contexto, el segundo disco de Los Redondos es perfecto para desarrollar esta historia, porque en canciones como “Fuegos de Octubre”, “Ji Ji Ji” y “Música para pastillas”, se encuentran referencias a lo que estaba sucediendo en la Unión Soviética. “A través de estas canciones, las almas de Olga y Hernán se encuentran. Aunque hablan distintos idiomas, tienen distintas culturas e idiosincracias, ambos son sobrevivientes de distintas situaciones que representan algo mayor: que las canciones y la seducción a través de las cartas les salvan la vida”, explica Bello.

La historia, que comienza en 1985, se construye con los comentarios epistolares entre Hernán y Olga sobre Gulp! (el debut de Los Redondos), y la salida de Oktubre, un año más tarde. Además, en el libro se van intercalando varios detalles interesantes sobre la vida en la Unión Soviética. Bello relata los efectos de la catástrofe de Chernóbil y habla sobre los “discos hueso”, una manera clandestina de grabar música del Occidente —que estuvo prohibida durante años—, sobre placas de radiografía.

“El libro tuvo repercusiones increíbles que me dejan sorprendida y perpleja”, dice Bello. “A cada persona lo toca desde un lugar distinto: algunos piran con ‘los discos hueso’, otros se quedan en la historia de amor entre Olga y Hernán, y otros se quedan con el análisis que plantean en sus cartas. El retorno de la gente es emocionante”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)