Entrevista a Daniel Baldi

“Nunca tenés que subestimar al niño”

Hoy llega a las librerías El rey, una ficción para chicos que invita a usar la tecnología con responsabilidad

Daniel Baldi
Daniel Baldi con su nuevo libro. Foto: Fernando Ponzetto

Hoy sale a la venta El rey, el nuevo libro de Daniel Baldi, el autor de éxitos de ventas como Mi mundial, novela que en 2010 y 2011 fue Premio Libro de Oro en la categoría infantil, y vendió más de 25.000 ejemplares. Esta novela invita a reflexionar sobre el uso responsable de los avances tecnológicos, y la relevancia del deporte y la lectura. “El libro está siendo bastante atacado, y que nosotros, como padres, tenemos que defenderlo ante las nuevas generaciones, e inculcar el hábito de la lectura, que puede ser muy fácil de perder. Porque tenemos muchísimos agentes que compiten, y de forma muy seductora, con el libro, que si se quiere, parece estar quedando hasta arcaico. Un libro no tiene ninguna contraindicación. Fomentar el hábito de la lectura es como fomentar lavarse los dientes. Tendría que ser obligatorio que un niño o un adolescente lean. Yo obligo a mis hijos a que lean, como les obligo a cepillarse los dientes, y creo que tenemos que adoptar todos esa postura”, señala Baldi con énfasis.

-¿En qué ambiente se desarrolla El rey?

-Es una especie de distopía, que Ray Bradbury y George Orwell las escribían muy bien, y yo me aventuré un poco en una visión futurista bastante extrema. Es sobre una sociedad que cambia drásticamente, por el exceso de consumo que hacen los youtubers. Y también tiene que ver con el poco control de nosotros, los padres, hacemos cuando les damos un instrumento de tecnología. Básicamente es sobre una comunidad de youtubers, que se rige por sus propias reglas. O sea que busca hablar del cambio hacia donde se direccionan las nuevas generaciones.

-¿Para qué edades es?

-A partir de los 10 años, pero me esforcé para que también pueda interesar al adolescente, y también el adulto. Es un libro muy dirigido para padres, porque habla de la responsabilidad que hay cuando se le habilita a un niño un celular. Algo que de pronto se hace para quedarse tranquilo, y desentenderse de ellos, pese al riesgo que conlleva.

-¿El rey tiene fútbol también?

-Tiene, aunque no es la parte central. Ese rey de la comunidad es muy apasionado por el fútbol y obliga a hacer deportes. Y se arman unos equipos de fútbol bastante competitivos. Lógicamente, va dirigida al mismo público que leyó Mi mundial, pero son historias muy distintas. Mi mundial es una historia muy sentida, muy real, conocemos muchos ejemplos de esas historias, y por eso sensibilizó tanto a los lectores. El rey es ya una ficción un tanto exagerada. Creo que no va a suceder nunca esto que escribí, pero que tiene anclajes en la realidad que vivimos. Va a invitar a la reflexión, como Mi mundial también lo hace.

-A veces la literatura infantil tiene argumentos alejados del mundo del niño, ¿lo ves así?

-Sí. Si hacés literatura infantil, nunca tenés que subestimar al niño. Las princesas y los duendes quedaron anticuados. Yo en mis libros hablo de la droga, de homosexuales, de youtubers. El otro día estaba hablando con una escritora clásica uruguaya, y ella me preguntaba qué son los youtubers. No está bueno que suceda eso, porque tu público es algo que lo maneja desde que se levanta hasta que se acuesta.

-¿Vos leés mucha literatura infantil?

-No mucho. La verdad que me cuesta. Muchas veces el libro álbum que compro, no son tan baratos, y los leo a veces en menos de cinco minutos. Creo que tienen que tener más texto. Los están subestimando, y creyendo que son más infantiles de lo que son. Eso no está bueno: creo que tiene que generar complicidad, y grises en las historias. Porque un nene sale y ve que están revolviendo un tacho de basura, y que hay inseguridad en la calle. Y eso lo ve. Y si le das un mundo color de rosa, no se siente identificado con nada. Y tenés que acercarte a él, más que alejarlo.

-¿Tenés ya un próximo libro?

-Sí, tengo como tres que no han visto la luz. Más para fin de año voy a sacar Compañeros, que trata de dos jugadores de fútbol que desde el baby fútbol son compañeros, y que todos creen que son amigos de toda la vida, y en realidad tienen una rivalidad de valores y de formas de ser, desde chiquitos. Y eso lo han tratado de tapar lo máximo que pueden, y están toda la vida juntos.

-¿Pateando lunas, de Roy Berocay, te influyó?

-Sí, de hecho en Mi mundial, Tito Torres es el primer libro que lee en la vida. Eso tiene una significancia. Roy además integró ahí la niña al fútbol, que yo lo hice en La Botella Fútbol Club. La literatura uruguaya infantil tuvo un antes y un después de Roy. Si bien hay grandes escritores, fue el emblema. Todos le debemos algo.

-¿Te gustaría escribir más literatura para adultos?

-Es difícil, las veces que me he embarcado en escribir para adultos con temáticas fuera de lo futbolístico, no he obtenido los mejores resultados. Pero yo creo que escribo mucho para padres, que son adultos. Y en la literatura para adultos nunca he tenido el mismo éxito que con el público adolescente. Sin embargo, es algo que me gusta y trato de hacerlo: lo que pasa es que cuando no está la palabra ‘fútbol’ junto a mi nombre... es bravo salir de esa casilla.

-¿Sentís que te tienen encasillado?

-Bueno, yo me gané un lugar en el mercado, y eso es muy difícil. Y me distingue: cuando van las madres y preguntan qué pueden regalarle a un niño. Y si le gusta jugar a la pelota, le regalan un libro de Baldi. Yo no reniego de eso. Es espectacular que suceda. Y claro, a una mujer embarazada no le vas a regalar un libro de Baldi. Y está bien que así sea. Le pasa a todos los escritores. Si querés un libro de terror te van a recomendar a Stephen King. Y si Stephen King escribe algo que no sea de terror, yo no sé si va a tener tan buena venta. Me parece que no. El escritor tiene que adaptarse un poco a eso y tratar de jugar dentro de ese circuito. Y manejarse luego con los mensajes que uno tenga ganas. A veces el fútbol está dentro de la historia que escribo, pero poco o nada tiene que ver.

-¿Sentís un vacío luego de terminar un libro?

-No, me deja una sensación de que tengo que volver a leerlo siempre. Terminar un libro es algo muy difícil, que requiere mucho trabajo. A mí me genera satisfacción terminar una obra, y es un momento de mi vida que termina ahí. Y que luego el libro guste es algo tremendamente más costoso. Porque muchas veces la cabeza de uno no va direccionada a lo que todo el mundo quiere. O sea que tenés que respetar a tus personajes, pero después está la editora que te dice ‘esto no me gustó’. Y entrás a ver cómo rearmás el puzzle. Porque los lectores muchas veces tienen razón cuando alzan la voz.

-Vos sos escritor, futbolista y entrenador. ¿Ves puntos en común entre la escritura y el fútbol?

-Sí, a mí el deporte me enseñó mucho para abordar las historias que escribo. El fútbol me enseñó muchas historias lindas, y también muchas historias malas. Y también me enseñó disciplina de trabajo. En el fútbol, por más que te sientas mal, estés triste o engripado, tenés que salir a la cancha y rendir. Y esa disciplina la tengo a la hora de escribir. Y la puntualidad. Si a un entrenamiento llego a las ocho y media y era a la ocho, recibo una multa. En cualquier equipo de fútbol. Y eso no se aplica en todos los lugares: y acá en este país hay incentivos para los que van a trabajar!

-Me hablabas de fútbol y tecnología. Obviamente la tecnología cambió mucho al fútbol.

-Sí, le ha dado más herramientas a técnicos, jugadores, árbitros. No hay que darle la espalda a la tecnología. Es más, los técnicos antiguos, que no están con la tecnología y se rehúsan a utilizarla, pierden pisada dentro de las posibilidades que agarrar equipos. De hecho, Óscar Tabárez, que no es muy tecnológico, tiene gente que sí maneja la tecnología.

-Hoy sale el libro al mercado, ¿cuándo lo vas a presentar?

-Hacia fines de mayo o principios de junio, en la Feria del Libro Infantil, todavía no sé qué día. Y lo vamos a largar en la cena de despedida de los jugadores para el Mundial, que es el 30 de mayo, televisada por Canal 10, en el marco de la Fundación Celeste.

clave

Las dos caras que tiene la tecnología

La tensión entre padres, hijos y tecnología llegó para quedarse. Por eso El rey, editado por Santillana, aborda esa temática, exagerando las tintas para trazar una especie de antiutopía, en la que la tecnología juega un rol fundamental, buscando marcar las dos caras de lo tecnológico.

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