Novedades editoriales

Morrissey: el relato de un provocador

La biografía del polémico cantante, que además tiene nuevo disco, está en librerías

Morrissey
Morrissey. Foto: Archivo

Con las primeras 100 páginas de su autobiografía —que se llama así, Autobiografía a secas, y está desde diciembre pasado a la venta en librerías uruguayas— ya se podría concluir que Morrissey es así, la piedra en el zapato de lo políticamente correcto, porque la represión lo persiguió durante una cantidad de años suficiente como para dejar huella. Porque antes de ser el dandy de jopo en el pelo, terciopelo en la voz, camisa abierta hasta la mitad del pecho y canciones hermosas, Morrissey fue el niño Steven Patrick al que los profesores de un colegio católico no comprendían y castigaban con azotes, fue el actor y atleta que nunca pudo complacer a su padre, fue el chico al que las chicas golpeaban porque no eran correspondidas en su atracción y sentimiento.

Y da cierto alivio pensar que ese Morrissey que golpea con sus versos y reconforta con sus melodías es hoy el gruñón que horroriza con sus declaraciones públicas —declaraciones de las que después trata de desentenderse—, por las marcas internas que arrastra desde la infancia. Porque desde que empezó a vociferar contra la monarquía, se convirtió en el faro de un grupo de ingleses desencantados, grupo que fue trascendiendo generaciones y fronteras y que llegó hasta los uruguayos que en diciembre de 2015, lo vimos desplegar su encanto, su proclama vegetariana y su repertorio poco complaciente sobre el escenario del Teatro de Verano.

Morrissey
"Spent the Day in Bed", de su último disco

Pero desde sus primeros años con The Smiths hasta ahora, la lengua de Morrissey ha sido cada vez más difícil de controlar, y entonces en noviembre pasado se dio de baja un show suyo previsto para este año en Argentina, porque en una entrevista brindada a un diario alemán, defendió a Kevin Spacey y a Harvey Weinstein en plena seguidilla de denuncias por acosos sexuales. “La gente sabe exactamente lo que sucede, entonces siguen con el juego. Después de eso se sienten avergonzados o deciden que no les agradó. Y entonces dan la vuelta y dicen: ‘Fui atacado, estaba sorprendido, fue arrastrado a la habitación’. Pero si las cosas hubiesen marchado bien y su carrera fuera buena, no hablarían acerca de eso”, dijo el mismo Morrissey que cuenta en su autobiografía, cómo los profesores de su colegio lo acosaban sexualmente, sea estando junto a sus compañeros a la hora de la ducha, o solo en un cuarto.

Ese mismo Morrissey —el de la entrevista, el del libro, el de las polémicas— editó a fines del año pasado un disco que, controversias mediante, pasó un tanto desapercibido ante la mirada y el oído del mundo. Sin embargo, Low In High School es otra muestra de la destreza cancionera de este inglés, que tiene la medida exacta para combinar ironía y romanticismo en sus letras, que viste con un clasicismo pop que ya conocemos, pero que le sigue saliendo bien.

Mucho de la búsqueda estética de su música que fue tomando forma a fines de la década de 1970, también tiene explicaciones en "Autobiografía", en la que con honestidad brutal, Morrissey recupera su voz adolescente para proclamar, proyectándose a futuro: “También yo cantaré. Si no es así, tendré que morir”.

Pero la voz de esta biografía es siempre, aunque recree distintas versiones de sí mismo, la de un Morrissey adulto y de una pluma afinada, que tiene claro qué quiere que el lector obtenga de un retrato en primera persona: una carga de honestidad y también de indulgencia, que lo abarca todo desde su infancia en Manchester hasta la adultez, y que se detiene en relaciones amorosas, en el tratamiento amarillista de la prensa, en los altibajos con los Smiths y en su eterna rivalidad con la monarquía.

Es un retrato que demoró en traducirse del inglés por capricho del propio Morrissey y que finalmente tiene su edición en español, en tapa dura o en e-book, como una puerta de entrada a un mundo difícil de entender, pero que merece el esfuerzo. “El micrófono es mi lápida”, dice al pie de la última foto del libro, que muestra al hombre a medio arrodillar sobre el escenario, la mano en el pecho, la cabeza de lado, en un gesto de entrega que más allá del personaje, parece tan sincero como el de aquel adolescente que pensaba que si no cantaba, se iba a morir.

Más bien, el micrófono es su cruz: la que lo condena en algunas entrevistas, y la que lo salva en casi todas sus canciones.

Un libro

"Autobiografía"

La cubierta muestra a Morrissey desnudo y sumergido en el agua y por muchos momentos, Autobiografía da esa sensación: la de estar mostrándonos en cuerpo y alma a una de las figuras más influyentes de la música británica de las últimas décadas. O al menos, lo más en cuerpo y alma que él se quiera mostrar, porque al final es el propio Morrissey el que firma estas casi 470 páginas, y no necesita ni de prólogo de colega famoso o escritor afamado, ni de los mimos de un editor. Con una escritura que fluye sin perder en profundidad, el cantante avanza por su historia dedicándole el tiempo suficiente a cada tramo, como para que uno salga de este libro con la sensación de conocerlo al detalle. Complementa con fotos de su archivo.

Un disco

"Low in High School"

El año pasado y un poco antes de ser una vez más señalado por polémicas declaraciones a la prensa, Morrissey editó un disco que es como ese jean al que le pasa el tiempo y se le nota, pero sigue calzando bien. En Low In High School, el británico habla de los temas que le interesa hablar, que son los de siempre en su repertorio: la realeza, la política mundial, el amor, el ejército, y como novedad obligada la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Lo hace casi siempre desde su propia lectura del pop, desde la oscuridad, con la voz llevando las riendas, con las vocales finales de cada verso estiradas y enredadas con la línea melódica, con una sobrecarga de instrumentos que llega a perturbar al mismo tiempo que encanta. Es el viejo Morrissey, pero todavía en buena forma.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º