ENTREVISTA

La memoria, lo sutil y el futuro: Emilia Díaz habla de "Guardianas" y de "Consentidas"

La actriz y comunicadora cuenta el proceso de su nuevo libro, que reúne historias de sanadoras uruguayas, y habla de su futuro en televisión

Emilia Díaz. Foto: Leonardo Mainé
Emilia Díaz. Foto: Leonardo Mainé

Emilia Díaz dice que la crisis de 2002 tuvo, en ella, impactos personales muy fuertes, y que en el momento más agudo del dolor, de la angustia, lo que la mantuvo a flote fue un hilo sutil que estaba más allá de los psiquiatras, las técnicas terapéuticas y cualquier herramienta que pudiera conocer. “Una cuestión más mística”, resume inmersa en el barullo de un bar montevideano.

Dice que en la búsqueda desesperada de respuestas llegó a ciertas literaturas y a ciertas manos. Que se inspiró en la novela La conspiración de los alquimistas de Hania Czajkowski para hacer una recorrida nacional tras huellas alquímicas y en parte para irse a Europa. Dice que allá, en 2004, sola en Chipre, le pasaron cosas “extrañas” y percibió que había otra forma de estar en el mundo que, hasta entonces, le era desconocida.

Por ahí están los primeros mojones de Guardianas, el libro que editó el año pasado y que registra encuentros con mujeres que atesoran “sabidurías” asociadas a las plantas, la naturaleza, la sanación, el espíritu y así. Es un proyecto que abarca feminismo, accesibilidad (tiene un índice en braille para ir al material audiovisual que esta subtitulado en lengua de señas), conciencia ambiental, identidad y potencial de desarrollo. Sueña con un largometraje que trascienda el suelo uruguayo.

De alguna manera, Chipre y luego la decisión de parir en su casa (es madre de dos varones); y más adelante la realización de un documental para Discovery Channel, Uruguay: Tierra de río, confluyen en la experiencia Guardianas que, sobre todo, pretende ser memoria.

Cuando conectó todos esos mojones, Díaz trilló Tristán Narvaja en busca de materiales sobre curanderas y curanderos y, cuando descubrió que todo se reducía a artículos académicos, supo que había que darle voz a estas protagonistas de un Uruguay menos expuesto.

Formó equipo —su partera Mariana Muslera, la productora Carla Colman y luego, la fotógrafa Mery Slinger— e hizo una selección de guardianas con ciertas características base: mujeres uruguayas, mayores de 50 años y que tuvieran al menos 20 años de práctica o “ejercicio de esa intuición”. Del Cerro Batoví a las Sierras de los Rocha, de Piriápolis a Punta Carretas, en este libro se encuentran 12 guardianas de saberes.

Emilia Díaz. Foto: Leonardo Mainé
Emilia Díaz. Foto: Leonardo Mainé

“Mi interés por este tipo de cosas viene de no encontrar respuestas a momentos emocionales fuertes que viví”, explica la actriz y comunicadora.

—¿Y después de todo este proceso, encontraste respuestas?


—Las respuestas están dentro de cada uno, están cuando me escriben después de haber leído el libro y me dicen: “Me acordé de mi abuela, me llevaste a ese lugar”, “Lloré y hacía meses que no podía llorar”, “Me hiciste averiguar si tengo raíces indígenas”... Creo que estamos siendo colonizados por una forma de vida que nos invita a disociarnos. A veces tenemos que no aceptar esa invitación y mirar de dónde venimos.

los medios

Otros tiempos, misma vida

Esta Emilia Díaz, que habla de lo sutil sin intención de revelar, como quien abre puertas apenas unos centímetros para provocar la curiosidad del otro, irrumpió en la televisión uruguaya como actriz y así se define todavía aunque esté alejada de las tablas. “Soy actriz”, dirá varias veces en la entrevista y también admitirá que le encantaría vivir de ese, su oficio.

Con sus rulos abundantes, la sonrisa grande y los ojos inquietos, Díaz entró al elenco del programa humorístico Plop! en 1994 y ya no abandonó la pantalla.

De Plop! se fue, volvió y luego pasó por El teléfono, Dale con todo, Bienes gananciales, el carnaval, la radio. Es la única conductora que estuvo en Consentidas, un clásico de Canal 10, desde su estreno en 2006 hasta 2020, y seguirá en la reinvención del formato.

cambios

La salida de Karina Vignola

“A mí me duele todo lo que pasó. Porque los quiero mucho a ambos y siento que son una pareja laburante que merece todo el laburo del mundo, como toda la gente que labura fuerte”, dice Emilia Díaz tras la salida de Karina Vignola de Consentidas. Vignola, que compartía la conducción con Díaz y Sara Perrone, quien había avisado ya que daba fin a su ciclo en el programa, no continuará en Familia consentida y eso coincide con que su pareja, Gaspar Valverde, no seguirá en Polémica en el bar ni estará en La peluquería de don Mateo, como se previó.

“Quienes trabajamos en esto sabemos que la lógica de los medios no solo se mide por nuestros talentos específicos. Tenemos que adaptarnos a distintos formatos y saber dentro de cada uno de ellos cómo jugar. A veces nos sale bien, a veces no tan bien… Pero quien está evaluando nuestro trabajo no sólo es el público, es quien nos contrata. Y ahí nunca sabemos a ciencia cierta qué buscan específicamente. Intuirlo es un arte”, dice Díaz y subraya que “tu permanencia en un proyecto no depende solo de ti y tu laburo”. “Yo a Karina la llamé y le ofrecí todo mi apoyo. Trabajar con ella fue encontrarme con una profesional de mucha data y mucho talento y experiencia”, suma.

En 2021 el programa se llamará Familia consentida, lo comandará junto al mago Daniel K y saldrá del piso donde había estado hasta ahora. El cambio es, dice, “producto de un proceso y una maduración que se estaba dando en la interna y también en el público”. Y asegura que el desafío de meterse en las casas de figuras públicas y ahondar en sus espacios y pertenencias “será un desafío no menor, pero me entusiasma mucho”.

“Ojalá al público le guste el resultado. ¡Quince años es una generación!”, comenta Díaz con razón. “Consentidas es mi casa, el lugar donde yo crecí, donde me dejan mover los muebles. En algún momento no me dejaron y pataleé, amagué a irme con un palo y el bolsito”, bromea, “pero lo siento mío, como que lo hice yo con las demás. Es una escuela, un hogar. Para mí, es la carrera de comunicación que nunca estudié”.

—¿Y dónde se encuentran la Emilia de Plop! que todavía es la que mucha gente recuerda, con esta de Guardianas? ¿Cómo pensás en aquella Emilia?

—Era una gurisa que estaba persiguiendo un sueño de actuación, quería asegurarle a sus padres que el camino había sido el correcto. Porque mis viejos me apoyaban, sí, pero ellos querían que yo entrara a la universidad. Y esa chiquilina soy yo, soy la misma. A veces siento que mi cuerpo no me anda, me duelen los huesos y yo creo que adentro tengo 18 (se ríe). Pero es verdad que a mí la ciudad me dio miedo, era algo inalcanzable Montevideo y en ese sentido, en mi casa, mi proyecto no es seguir acá por mucho tiempo más. Y creo que en común tienen la curiosidad, la risa, la pasión por la comedia. Las guardianas se ríen mucho, se ríen sostenido. Y Plop! era eso, para mí: escuela de humor y escuela de compañerismo. Ejercicio de guion, de disciplina y de maestría, porque el Flaco (Jorge) Denevi era un maestro en todo sentido. Tuve, tengo el privilegio, de contar con grandes maestros. Mary Da Cuña también. Superguardianes del arte escénico, que no sé si el legado de ellos alguien lo está recogiendo. Ojalá que sí.

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