ENTREVISTA

María Tena, ganadora del Premio Tusquets habla de su novela "Nada que no sepas"

La escritora española estuvo en Uruguay para presentar su premiada novela ambientada en Carrasco

María Tena ambienta su novela en el barrio de Carrasco durante los años sesenta. Foto: Difusión
María Tena ambienta su novela en el barrio de Carrasco durante los años sesenta. Foto: Difusión

La flamante ganadora del Premio Tusquets estuvo en Montevideo para charlar sobre su novela: Nada que no sepas. Una historia que se ambienta en los años sesenta en Carrasco, contada a través de una mujer que vuelve a nuestro país para intentar averiguar un misterio que la ha tenido obsesionada: qué le sucedió a su madre. “Cuando terminé de escribir la novela me pasé los siguientes cinco días llorando”, dice María Tena quien habló con El País sobre el premio, la creación de esta historia y las reacciones que la tenido.

—No es su primer premio, ¿pero qué significa para usted haber ganado el Tusquets?

—Desde que empecé a escribir me han dicho que me tengo que tomar en serio esto y nunca lo que querido hacer. Siempre lo he compaginado con un trabajo, así tengo más libertad para escribir sin tener que pensar en el dinero. Este premio ha sido importante porque volver a una editorial puramente literaria es importante. Este premio es la demostración de que vas por buen camino, y es un premio importantísimo. Mi obsesión no es sacar premios, pero es el sistema más neutro dentro de los que hay. Te presentas, te leen y luego te premian o no. Con un premio de esta categoría, a tu novela la lee más gente y eso reconforta. Y me da la posibilidad que lo próximo que escriba sea esperado, aunque nada de lo que escribo reconforta, nada es suficiente.

—Nació en 1953 en Madrid, ¿cuándo llega a Montevideo?

—Vine con nueve años y estuvimos casi seis años. El día que nos fuimos en el puerto de Montevideo fue todo un drama para nosotros. Tenía mis primeros ligues, mis amigas adoradas y es como si te robaran tus recuerdos. Y volvimos a la España de Franco, así que la libertad seguía sin existir.

Portada del libro Nada que no sepas, ya disponible en librerías. Foto: Difusión
Portada del libro Nada que no sepas, ya disponible en librerías. Foto: Difusión

—La novela es una mirada de los años sesenta en el montevideano Carrasco, a través de los ojos de una niña que intenta descubrir qué pasó con su madre. ¿Cómo la gestó?

—Cuando nos vamos a España todavía no había llegado los tupamaros, entonces nos fuimos cuando Montevideo era un paraíso. Vivimos en un Uruguay idílico, la Suiza de América donde todo el mundo tenía una vaca y eso se quebró con lo que pasó después. Por eso la novela, si bien se centra en la ausencia de esa madre, es sobre quiénes son nuestros padres, quienes somos nosotros, cuál es nuestra identidad y porqué somos como somos.

—¿Qué tan autobiográfica es esta novela?

—Lo que es verdad en la novela es que vivimos cinco años en Carrasco, que Potosí 1626 sigue existiendo y que le quitaron un trozo de jardín, eso es verdad. Después hay cosas que engañan al lector porque es una novela da la sensación de mucha verdad. Claro que todo lo que pasa yo no lo sabía, y cuando volví, 40 años después, los amigos de mis padres se empeñaban en contarme cosas sueltas de mis padres. Así fui hilando cosas e imaginé un mundo de amistades que nunca se pelearon. Lo pasaron muy bien durante esos años de libertad, que después desapareció.

María Tena asegura que desde que ganó el premio: “Nada de lo que escribo reconforta”
María Tena dice que desde que ganó el premio: “Nada de lo que escribo reconforta”. Foto: Difusión

—Y sobre los personajes, ¿qué tan verídica es la historia?

—He hecho una mezcla con lo que me han dicho y lo que conozco sobre escribir una novela, donde hay cosas que tienen que encajar, pero de real no hay mucho. Pero hay una verdad literaria, porque es tan verosímil la novela que aunque no sea lo que pasó, o a lo mejor sí, el que haya recibido esa recepción de los lectores, es genial. Ellos ven la novela como si fuera la vida de verdad, que es más complicada de escribir. Si ellos creen que es verdad, así será.

—Es difícil que la gente no especule sobre los personajes ya que ubica la historia aquí.

—Tengo una amiga que leyó la novela y se puso furiosa. Son cosas que pasan cuando uno se refleja en un personaje, y si bien todos nos creemos importantes, ella pensó que era uno de los personajes. Es complicado. También se han enfadado con un personaje que está en una casa para ancianos. Es que los personajes son símbolos de aquella época. Además, es la que le da la primera indicación al personaje central sobre la muerte de su madre.

—Es un personaje que da a entender que había violencia doméstica en esa casa.

—Fue puesta para sembrar la duda, ya que quien lo dice es una señora con Alzheimer. Esas cosas las uso literariamente, pero hay gente que no lee mucho y está preocupada con la novela, pero yo no puedo hacer nada porque es ficción. Siguen hablando de los personajes como si fueran reales, y no los son. Me alegra que se sientan así, porque para un escritor es un elogio que sientan reales a los personajes.

—¿Cómo fue crear ese universo aniñado pero donde no deja de hablar de cosas de adulto?

—Fue complicado hasta que encontré el tono. Ese tono de estar cerca y lejos de las cosas, me costó un poco para que nada sea disonante o distorsionara el relato. Porque la historia es sobre una persona que está intentando averiguar algo, y que está intentando recordar el Uruguay como era, y no sabe qué es lo verdadero, como también pasa en la vida.

—La tragedia de los Andes también está presente en el libro.

—No quería centrarme de ese tema porque está tan comercializado y hay tantos libros sobre los Andes, que me pareció que no había que seguir sacando más de eso. Se ha manipulado mucho y tenía claro que no quería centrarme, pero sale en algún momento. Sale en una mujer que es como el símbolo de los Andes, perdió a su hijo y dice: “Dios nos castigó”. Hay gente que reconoce a personas que vivían en Carrasco, pero la novela no tiene nada que ver con ellas. Pero la gente en seguida quiere ponerle caras.

—Es una novela que deja una sensación de tristeza, por lo que vivieron esos personajes y perdieron.

—Sí, es como un globo dorado que de repente se pincha.

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