UNA BIOGRAFÍA LIBERADORA

“Este libro es un salto más al vacío, a la libertad total”

El cocinero, empresario, comunicador tiene motivos para festejar. Por un lado, se casó y convirtió ese momento de felicidad en uno de los grandes eventos sociales del año (con Susana Giménez como testigo incluida) Pero además, este martes se edita su biografía, Conmigo no van a poder (Planeta, 450 pesos) en la que Esteban Leonís compila la historia de vida de un hombre que logró triunfar en los medios y en la cocina, y en el camino, sortear discriminaciones y derribar algunos prejuicios. De eso habló con El País.

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Sergio Puglia. Foto: Darwin Borrelli.

─Una biografía es un hito. ¿Cómo nació este libro?

─Hace un tiempo me llamaron para invitarme a hacer un libro sobre mi vida y dije que no se podía hablar de ciertos temas. Entonces eso quedó trunco porque perdí el interés y me imagino que lo mismo hizo la otra persona. Pero cuando hice pública la noticia que me iba a casar, ahí la editorial Planeta y Esteban Leonís -quien había trabajado conmigo en Nuevotiempo hace muchos años- me propusieron una biografía. Y ya no había ningún impedimento. Era un salto más al vacío, a la libertad total y resolví tirarme al agua y empezar a hacer estas sesiones con Leonís.

─¿Cuánto duraron?

─Un año, y fueron como una terapia. Eran sesiones que duraban dos o tres horas y en las que yo lloraba, pataleaba y decía un montón de cosas que me habían quedado en el interior de mi vida. Y empecé a recordar cosas y momentos muy particulares. Situaciones familiares y personales que fueron realmente increíbles. Algunas de mucha alegría y otras muy dolorosas. Pero así es el libro: dice lo que siento y lo que uno tenía que decir, porque de qué sirve hacer una biografía si no jugás con la verdad.

─¿Qué recuerdos aparecieron primero?

─Los de la familia, los del bullying y las tomadas de pelo pasando por los momentos discriminatorios que uno se tuvo que bancar. Mi nacimiento en los medios, la exposición, la hipocresía, en fin un montón de cosas que fueron sucediendo en la vida. Cosas lindas y cosas feas.

─Una de las primeras cosas que se desprenden de Conmigo no van a poder, es la facilidad que tiene para agradar a la gente. ¿Siempre fue así?

─Sí, pero nunca fui consciente de esa historia, siempre fui como soy. Desarrollé una personalidad que mantiene las mejores y peores características desde el primer día. Toda mi carrera y mi vida están manejadas por la intuición. Cuando sentí que me atacaban o me dolía lo que me hacían me decía: “conmigo no van a poder”. Tenía que hacer mi camino tratando siempre de guardar el decoro que me exigía el lugar y la sociedad en la que estaba viviendo. Tratar de no herir a nadie, pero ser suficientemente libre para poder vivir y buscar la felicidad.


─En sus primeros años, recibió comentarios negativos.

─La sociedad uruguaya, como la argentina en su momento, fueron sociedades pacatas y embromadas. Y que directamente sofocaban. Pero uno tenía que aprender a vivir y así se fue formando una caparazón y una armadura que me permitió seguir adelante.

─Leonís dice desde el principio que a usted lo que le gusta es sentirse libre. ¿Cuándo sintió esa libertad?

─Siempre me sentí libre, porque así me educaron. Tuve la suerte de tener una madre y un padre que por encima de todo me inculcaron el pluralismo y la libertad. En una casa de puertas abiertas donde no se pedía ni el documento ni la carta de ciudadanía ni la forma de sentir ni de vivir a nadie, se los recibía por lo que eran. La demostración cabal fue mi casamiento, que lo están utilizando desde el punto de vista político y se están equivocando porque era una fiesta privada donde había gente que estaba ahí por las relaciones afectivas que nos unía, y no por el partido al que pertenecía, o por lo que votaron o dejaron de votar.

─Su carrera en los medios ha sido larga. ¿Lo siguen recordando por su programa, El club de la buena vida, aquel en Canal 5?

─Me está pasando, eso significa que me estoy poniendo grande. Mirtha Legrand dice que ella es una señora grande y a mí me está pasando lo mismo, me estoy poniendo grande. Me pasó los otros días cuando llegue al Hyatt de Buenos Aires donde me recibió el gerente de marketing y yo me preguntaba de dónde me conoce este joven. Y me dijo que se criaron en Concordia mirándome en televisión por Canal 5. Para mí es una gran alegría haber sembrado en la gente esa posibilidad de que reconozcan a la cocina y la gastronomía como un punto cultural. Eso me hace muy feliz.

─El fallecido comediante argentino Fernando Peña dijo en un momento que usted era el mejor para hacer avisos.

─Sí, me había puesto el rey del chivo. Me causó una gran gracia. Hoy estoy para citar a Chiquita (Legrand) pero ella decía que hemos aprendido con el tiempo que para poder subsistir en esta industria, la publicidad cambió y uno de esos cambios es la publicidad no tradicional, que se conoce como chivo. Yo fui el primero que empezó a hacerlos, por lo que una revista me nombró el Rey del Chivo, era un fotomontaje donde estaba rodeado de, justamente, chivos.

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