Libros

El lento camino de ganar lectores

Gestores y editores opinan sobre las obras del magistral escritor uruguayo en el mercado

Felisberto Hernández
Felisberto Hernández. Foto: Archivo El País

Pese a ser uno de los mayores escritores uruguayos, los libros de Felisberto Hernández nunca han sido best sellers. En los últimos tiempos, sus obras se ven con más frecuencia en las grandes librerías, a la vez que se difunden libremente por internet. El autor de Las Hortensias y El cocodrilo está teniendo cada vez más lectores en el mundo, pero el proceso es lento y en los últimos años cobró nuevas formas.

“Me parece que Felisberto no es para un lector de masas. Pienso que eso en el futuro no va a ser así. Es un autor que se va publicando cada vez más en el mundo. Es un proceso lento, que nosotros tratamos de ayudar”, explica a El País Walter Diconca, nieto mayor del escritor y presidente de la Fundación Felisberto Hernández.

Diconca reconoce que en algunos países, como España, la difusión podría haber sido mejor, aunque ha habido muy buenas ediciones, como las de Siruela y Lumen: “Pero tuvimos problemas endógenos: siempre hubo trabas de parte de una de las hijas de Felisberto con respecto a las ediciones. Hubo dificultades de la familia”.

“Ella impedía que se publicara parte de la obra, incluyendo Las Hortensias, El árbol de mamá, Úrsula, porque tenía reservas religiosas al respecto”, agrega Diconca, señalando que cuando en 2015 la obra Felisberto pasó a dominio público, la Fundación cedió la versión digital a Creative Commons para que esté disponible en web.

Julián Ubiría, director literario del grupo editorial Penguin Random House en Uruguay, coincide con Diconca en la llegada de Felisberto a los lectores. “Publicamos en 2015 Narrativa reunida de Felisberto Hernández, en Alfaguara, y fue un libro muy bien recibido por los lectores uruguayos. Creo que se debe a que incluye casi la totalidad de la obra de Felisberto. Dada la indudable calidad de su obra y lo original de su estilo, es un autor que asombra y seduce a todos quienes se acercan a sus páginas. Sus lectores van en aumento en todo el mundo, aunque sigue siendo un escritor de culto”, afirma Ubiría.

Y Álvaro Risso, de Linardi y Risso, da otra perspectiva complementaria del asunto: “Antes los extranjeros preguntaban más por Felisberto, en especial argentinos, españoles y mexicanos. Pero desde que sus derechos de autor pasaron a ser de dominio público, ahora a Felisberto lo edita quien quiera y en el país que quiera, sin tener que pasar por la autorización de la familia heredera”.

En ese sentido, Diconca señala: “La Fundación no solamente buscó difundir la obra, sino también protegerla. Y en este momento eso se nos fue de las manos: cualquiera publica cualquier cosa”.

Sebastián Miras
Sebastián Miras, un nuevo estudioso de Felisberto. Foto: Difusión

Y mientras las ediciones de la obra de Felisberto se multiplican lentamente, también avanzan los libros que analizan su obra. El pasado jueves 15 en la Universidad de Alicante se presentó Las invenciones míticas de Felisberto Hernández, un trabajo del uruguayo radicado en España Sebastián Miras, quien hurgó en la dimensión ritual de la obra del autor.

Miras empezó a trabajar hace unos cuatro años en ese libro, que nació en un marco académico pero que luego cobró forma más amplia, para llegar a mayor cantidad de lectores. Partiendo de la teoría del juego, que llevaron adelante autores como Roger Caillois, este académico uruguayo empezó a estudiar a Felisberto desde la llamada mitocrítica, empleando reflexiones en torno al mito para aproximarse desde un nuevo ángulo a la obra de Hernández.

“Esa propuesta me permitió sistematizar algunas propuestas, que habían sido sugeridas por ejemplo, por Norah Giraldi, quien había sugerido que existía una especie de metáfora, que englobaba la obra de Felisberto”, explicó a El País Miras, quien defendió su tesis doctoral a fines de 2016 con ese tema.

“Es verdad que en este libro no hay tanto una introducción al personaje, y tal vez ni siquiera a sus obras en forma didáctica. El trabajo se mete directamente en la literatura de Felisberto intentando no dejar a ningún lector fuera. Ni con respecto a la literatura de Felisberto, ni con respecto a la teoría del juego y las reflexiones teóricas en torno al mito”, señala el autor, quien reconoce que el copioso anecdotario que hay sobre Felisberto a veces ha pesado demasiado en la aproximación al genial escritor.

También Diconca sostiene que el rico anecdotario felisbertiano ha dado para todo. “Hay mucha leyenda negra, y mucho invento. A tal punto que he pensado en escribir un desmentido. Por ejemplo: las versiones de la muerte de Felisberto son infinitas. Y hay mucho amarillismo, cosas que para nada se atienen a los hechos. Y hay quienes quisieron popularizarse a través del nombre de él”, explica su nieto, quien tenía 13 años de edad cuando falleció el magistral escritor, en 1964.

“Fue terrible, porque la muerte cuando uno tiene 13 años tiene un significado relativo, pero el llanto de mi madre, incontenible, era mi mayor preocupación. En esa época, el Cementerio del Norte, en el lugar donde lo enterraron, era un sitio agradable. No era esa cosa pesada, de los nichos. Recuerdo más bien un espacio abierto, más bien agradable. Luego se hizo una reducción de los restos, y no se sabe dónde está la urna. La urna con los restos se extravió”, relata el familiar.

Diconca guarda también recuerdos de su infancia junto al compositor y pianista. “Para un niño, lo más sorprendente en Felisberto era su capacidad para hacernos reír, y que muchas veces tenía que ver con su magia en el piano. Una partitura de un músico famoso, él la tocaba, según un militar, una maestra, y una chica de 15 años. Todo eso acompañado con la gestualidad corporal correspondiente”.

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