el mundo según bucay

Jorge Bucay: “El dinero te permite anticiparte a los hechos”

El exitoso escritor argentino dará una charla en Punta del Este sobre las dependencias que genera el dinero

Jorge Bucay
Jorge Bucay, a fondo en todos los temas. Foto: Difusión

Es autor de muchísimos bestsellers que han sido tan bien recibidos en España como en América Latina, además de haber sido traducidos a más de una veintena de idiomas. Sin embargo, en su próxima visita a Uruguay, Jorge Bucay no viene a presentar un libro, sino a dar una charla sobre el dinero. La dará el miércoles 9 de enero a las 20.00 en Enjoy Punta del Este, concretamente en la terraza del Spa. El título es El dinero y la sociedad: un vínculo difícil, y podrán tener ingreso sólo 100 participantes; después se servirá un cocktail en la terraza jardín.

Las 100 invitaciones sin cargo estarán a disposición a partir de hoy, miércoles 2 de enero, y la propuesta consiste en un ambiente exclusivo para compartir un momento ameno al atardecer, en un espacio de reflexión. En caso de mal tiempo, la charla se realizará en el Salón Río del hotel, y para asistir hay que escribir (indicando nombre y profesión) a: [email protected]

El escritor parte de la premisa de la buena relación que hay que tener con las propias finanzas, como uno de los pilares del bienestar. Y aclara que no se trata de tener mucho dinero, ni de que el dinero por sí solo baste para ser feliz. Pero señala que mantener el equilibrio entre ingresos y necesidades proporciona una base estable, para que los demás aspectos de la vida puedan florecer. “Hay una frase, que viene de la India, que es que el dinero es un buen esclavo pero un terrible amo. Y la idea fundamental será que yo creo que vivimos esclavizados a alguien que debería ser nuestro esclavo. Y la cadena que nos une a esto es la codicia. Me gustaría hablar un poco de dónde el hombre y la mujer de este mundo pierden el rumbo. Para mí, estas charlas son parte de la investigación sobre algunos temas que me importan”, adelanta Bucay. 

-Contame de la charla que vas a dar en Punta del Este.

-Es casi una travesura, porque es hablar, nada menos que en Punta del Este, de la turbulenta relación que el ser humano tiene con el dinero, en nuestro tiempo y en todos los tiempos. Se trata de hablar de psicología, del vínculo social que tenemos con el dinero, y de esa relación un poco ambivalente: despreciamos su presencia, pero necesitamos que esté. Analizar esa relación tan desagradable que hemos llegado a tener con el dinero: no hay nada de malo en tenerlo y gastarlo, pero el problema surge cuando eso que tenés, se vuelve una dependencia.

-El dinero siempre es tomado como sinónimo de materialidad, y sin embargo hay toda una simbología, y una mística, que lo acompaña.

-Totalmente, primero una simbología, y segundo una mística. Y otro montón de cosas que la humanidad le ha ido poniendo. En la charla voy a recordar la frase de Francisco de Quevedo, “poderoso caballero es Don Dinero”. Una frase que tiene 400 años y que nadie puede discutir. Especialmente si entendemos qué quiere decir poder. Y eso es psicología pura: a la palabra poder se le dan muchas acepciones, pero en realidad tiene solamente una. Poderoso es aquel que puede anticiparse a los hechos. Y el dinero te permite anticiparte a los hechos, porque con él podés comprar voluntades, herramientas, recursos, para no hablar de leyes, o de armas. Y también libros, profilaxis sanitaria. 

-Este tipo de charla no busca ser como una terapia colectiva.

-De ninguna manera. Yo tengo más de 20 libros publicados, en más de 30 países. Pero vengo diciendo desde hace más de 40 años que ni el mejor de mis libros, ni la colección completa de mis libros, más los de Paulo Coelho, inyectados intravenosos, puede reemplazar una sesión de terapia con un buen terapeuta. Ni los libros, ni las conferencias, son terapéuticas. Son divulgación, y si ayudan a alguien a vivir mejor, me dará mucho orgullo. Pero la terapia es un proceso y se da en un consultorio, entre el terapeuta y su paciente.

-Entre Gabriel Rolón, Pilar Sordo y Claudio María Domínguez, ¿de cuál estás más cerca?

-Son todos amigos. Gabriel Rolón es el tipo al que yo le dije, cuando dejé la tele: “acá te dejo el espacio, no lo arruines”. Él dice que yo le abrí el camino: no creo que sea así, o quizá solo un poquito. Es un tipo serio, bien intencionado, y trabaja desde otro lugar, más desde el psicoanálisis. Me gusta lo que hace, por lo menos la mayoría de las cosas que hace. A Pilar la he llevado yo de mi mano a México, donde yo era muy conocido y ella todavía no. Ella tiene una virtud incomparable: es una excelente oradora. Es fascinante escucharla hablar. Te morís de risa, y no podés dejar de evaluar las cosas que dice. Y Claudio María Domínguez tiene otra orientación, más espiritualista, en el sentido nuevo de la espiritualidad. Espiritualidad como contención: él no tiene, hasta donde yo sé, ninguna pretensión terapéutica. Él tiene una cosa más desde convocar desde el llamado espiritual, y de la fe. 

-Los ves bien diferentes.

-Hacemos cosas diferentes, y valoro que ellos estén trabajando. Sobre de cuál de ellos estoy más cerca, a nivel de lo que hago, de Pilar Sordo. Y a nivel de contenido, de Rolón. Y a nivel de relación con el público, creo que Claudio María Domínguez consiguió una relación con la gente muy interesante, desde otro lugar que no es el mío.

-¿Cómo vivís vos todo esto del #miracomonosponemos?

-Esa es una pregunta difícil de contestar. Porque yo tengo 70 años, y para mí es acceder a un mundo nuevo. Pero creo que hay que adaptarse a los tiempos, y darse cuenta que han cambiado. Cuando era joven, nos íbamos al Centro y caminábamos durante horas, siguiendo a cuanta chica linda pasaba, con tal de arrancarle el teléfono siquiera. Y no era una abuso, no era un acoso para nosotros. Hoy lo sería. Hay que aprender que los tiempos cambian. Hoy los parámetros son diferentes. Como siempre, para pasar de una cosa a la otra, hay que pasar a todo lo contrario, y después encontrar la síntesis. Sin lugar a dudas que el resultado va a ser positivo para la sociedad.

Jorge Bucay
El escritor argentino llega a Enjoy Punta del Este la semana próxima

-¿Se está dando una estigmatización del varón?

-Y, a veces sí, otras no: es imposible generalizar. No hay ninguna duda de que alguien estigmatizará. Pero tampoco hay ninguna duda de que se había normalizado un cierto tipo de abuso, dándolo por natural. Y eso está muy mal. Es cierto que se estigmatizó, que se estigmatiza. Pero todos sabíamos que a veces se forzaba a una señorita a tener que tolerar los avances de un tipo poderoso, que le prometía trabajo.

-¿Qué sentís que pone la gente en Año Nuevo?

-Pone un montón de cosas. Pone la fantasía de que ahora va a poder lo que no pudo. Es como lo de la caja de Pandora, que al final lo que queda es la esperanza. No debería ser así. A mí hay una cosa que me sirvió mucho en lo personal, siempre partiendo de que yo no soy más que nadie, soy un tipo como todos. Si vas a proponer un deseo para el año que viene, mejor no prometas lo que no hiciste el año pasado. Prometé que vas a hacer más de lo que ya hiciste y salió bien. Eso ya sabés que podés. Si a mí me sirvió, a los demás les puede servir.

-¿Las fiestas han perdido su esencia?

-Navidad, Año Nuevo, cumpleaños, son ritos. Desde el punto de vista social son rituales. Y los rituales sirven, y mucho. Sirven sobre todo para separar un antes y un después. Pero en un mundo que ha dejado de creer en la sabiduría popular, y abandona la realidad de los contenidos profundos de las personas para centrarse en el valor de lo material, estos rituales han ido perdiendo sentido. Cuando yo era chico, en Argentina había fallas, como en Valencia, y se prendían fuego muñecos impresionantes. Y había corso, y desfile nacional. Todos esos rituales, hacen a la evolución de las personas, y permiten aprender de los que nos precedieron. Y se han ido perdiendo. Yo un poco los añoro. 

en plena actividad

Su último libro y el que todavía no escribió

“Acabo de publicar un libro, que me dio mucho placer escribirlo, que se llama Cuentos clásicos para conocerte mejor. Es una edición de las ediciones originales de los cuentos clásicos (Caperucita, Blancanieves, Cenicienta), que no son tan edulcoradas ni tan tiernas. Y reinterpretadas a partir de esa versión nueva, para sacarle un poco más de jugo a esas historias. Exprimir que lo todavía no estuviera dicho. Quedé muy contento con eso. Y como siempre me pasa, cada vez que termino de escribir un libro digo que no voy a escribir más, que no tengo más nada para decir. Y esta vez me ha pasado lo mismo, seguramente hasta que surja una idea, algo más para decir”, explica el escritor.

Consultado sobre si todavía le quedan temas en el tintero para un nuevo libro, dice: “Me queda un tema. Alguna vez voy a escribir sobre la muerte. Especialmente la mía. Me gustaría hacerlo antes de verla venir. Me parece que es un tema sobre el que yo me he ocupado al hablar del duelo, de la muerte de los otros, de la de los seres queridos. Pero creo que nunca me ocupé de la muerte en sí. Si yo pongo todos mis libros en línea, y encuentro en ellos un recorrido casi biográfico, es natural y lógico que en algún momento este tema llegue. Ojalá tenga sabiduría, y vida, para escribirlo, pero es el único tema que yo diría que me falta escribir. Nada más, sobre ninguna otra cosa”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)