ENTREVISTA

Hugo Soca: "Hay gente que piensa que mi vida es de cristal"

Charla con Hugo Soca y Alva Sueiras, autora de Tierra en los pies, un retrato íntimo del chef uruguayo.

Hugo Soca. Foto: Marcelo Bonjour
Hugo Soca "Alva no solo me escuchaba como escritora, también fue un poco como una psicóloga". Foto: Marcelo Bonjour

La gente conoce a Hugo Soca como el cocinero de Tona, el que se llevó el Gourmand World Cookbook Award al mejor libro de cocina del mundo en 2013 por Nuestras recetas de siempre (Editorial Agua Clara, 1.490 pesos), o como conductor del programa De la tierra al plato (viernes a las 20.30 por Canal 4). Aunque pocas personas pueden decir que lo conocen en profundidad, como lo hace Alva Sueiras, la autora de Tierra en los pies, retrato íntimo de Hugo Soca (590 pesos) que lanzó la Editorial Planeta.

A lo largo de las 233 páginas del libro, Hugo Soca cuenta su infancia, cuando vivía en colonia Victoriano Suárez, Pan de Azúcar, también repasa parte de su historia familiar, y cuenta su vida privada. Una vida que fue condimentada con sacrificios, ganas de superarse y muchos cambios tanto personales como profesionales. “Hay gente que piensa que mi vida es de cristal”, dice Soca sentado en el segundo piso de su restaurante, Tona, acompañado por la escritora y crítica gastronómica, Alva Sueiras, autora del libro.

Tierra en los pies es el resultado de varios años de insistencia de Editorial Planeta, que querían un libro de Soca. Y como Claudia García, editora de Planeta, también es del interior, “ella notaba esa afinidad de historia de vida, de haber crecido en ambientes distintos a la ciudad”, resume Sueiras.

Portada del libro Tierra en los Pies de Alva Sueiras. Foto: Difusión
Portada del libro Tierra en los Pies de Alva Sueiras. Foto: Difusión

Soca no estaba muy convencido. “Al principio dije que no, porque Claudia me convocó para hacer un libro de cocina, y realmente estaba con Agua Clara y hay códigos que uno tiene”, dice Soca. Tras insistir, García le propuso hacer un retrato de su vida. “Me pareció bien y después de firmar el contrato me dije: ¿qué estoy haciendo?, porque contar tu vida es un poco raro”, dice Soca.

En el momento que Soca acepta, comienzan a reunirse una vez por semana. “Empezamos en setiembre a conversar en tres espacios distintos, la antigua casa de Hugo, en mi casa y en su nueva casa”, dice Sueiras, en charlas que se extendían por más de tres horas.

“Fue desgastante”, dice Soca, ya que tuvo que remover muchos temas de su pasado que había dado por cerrado.

Hugo Soca junto a la autora, Alva Sueiras en Tona. Foto: Marcelo Bonjour
Hugo Soca junto a la autora, Alva Sueiras en Tona. Foto: Marcelo Bonjour

“Alva no solo me escuchaba como escritora, también fue un poco como una psicóloga, porque te emocionás, llorás, reís, pasás por muchos estados de ánimo, y por eso lo desgastante. Porque había momentos que no daba más”, dice Soca.

“Uno no se da cuenta de los recuerdos olvidados, y justo coincidió que para el el documental Criollo, había pasado por la casa de mi infancia, y me invadieron recuerdos que después los plasmé en el libro”, recuerda el chef.

Sueiras agrega que entre las virtudes de Soca está su capacidad de superación y optimismo que lo hace cerrar etapas. “Cuando cierra etapas, quedan así, y yo le hacía abrir muchas puertas con este libro. Y Hugo es de etapa cerrada, cosa pasada, porque es de mirar para adelante, y el libro hizo que tuviera que volver a otros momentos”, dice Sueiras.

Además, el libro comienza a gestarse en una etapa fuerte de la vida de Soca, cuando se estaba separando de Gabriel Aragón, quien fuera su pareja por 13 años. “Era un mar de emociones, recuerdos de todo tipo, y se dio en el momento justo escribir este retrato. Capaz que un año antes no hubiese sido lo mismo porque no era yo, y cuando comenzamos a hacer el libro era Hugo el que hablaba. Sení que volvía a ser yo después de muchos años donde me sentía como perdido y no me lograba encontrar”, afirma.

Hugo Soca. Foto: Marcelo Bonjour
Hugo Soca posa en el segundo piso de su restaurante "Tona". Foto: Marcelo Bonjour

—Gracias a este libro uno puede conocer tu historia, y entender tu relación con los productores agrícolas que aparecen en De la tierra al plato, que para ti ha de ser un volver a tus orígenes.

—Soca: Tal cual. Y el documental Criollo también es por el campo, la gastronomía rural y de Montevideo, es increíble, pero no se conoce. Y la gente no sabe de eso, los sabores, las cocinas a leña, los hornos de barro, para mí, esa es la esencia de la cocina uruguaya. Si mañana pudiera abrir otro restaurante como Tona, lo haría con estufas a leña, sin dudarlo, porque creo que es la esencia de nuestra cocina.

—¿Hubo algún momento que fuese complicado de escribir?

—Sueiras: se me ocurre que cuando empezamos a rascar la historia familiar, el papá ausente con un fallecimiento temprano, y Hugo empezando a preguntar cosas por primera vez en su familia. Eso me parece que fue lo más duro. Porque como Hugo cierra etapas y el libro obligó a abrir esas ventanas y airear ciertos recuerdos para ir en otra parte del relato que Hugo, por su infancia desconocía. Porque cuando eres niño, vives de una forma muy distinta, y Hugo no tenía noción de cosas que habían pasado cuando era niño. Él tiene el recuerdo de la abuela, pero su historia me la termina contando Nélida (su madre). Y por eso son tan importantes para la construcción del relato sus hermanas, Doris e Inés junto a su mamá.

—Y para tí, Hugo, ¿cuál fue la parte difícil de este proceso?

—Soca: La parte más difícil fue hablar de mi relación, porque me estaba separando. Era hacer el duelo mientras lo estaba viviendo. Me había separado hacía unos meses pero recién estaba dejando la casa. Porque hablar de mi familia o de mi infancia, nunca tuve vergüenza de dónde venía, entonces es como que eso no me preocupaba, que el mundo se enterara que en mi casa no había luz, que iba a caballo a la escuela o que trabajaba la tierra. Jamás, porque jamás lo oculté. O decir que soy gay, porque toda la vida lo tuve asumido, entonces no había que remover nada. El capítulo de la separación fue el más latente porque no solo era la separación, fueron 13 años de creación, del surgimiento de Hugo Soca, Sucré Salé. Había mucho material, y eso removía todo y te traía cosas a la mente que había olvidado.

Un cocinero con muchos y diversos proyectos

Gracias a sus años como docente de cocina, Hugo Soca descubrió que le encanta ser comunicador. Desde entonces ha tenido segmentos en programas como Buen Día Uruguay y desde hace tres años es el conductor de De la tierra al plato, programa con el que logró unir sus dos pasiones: cocinar y comunicar. “Siempre me gustó hablar, lo reconozco, y cuando se me dio la posibilidad de ser docente, durante 10 años me encantó hacerlo. Amo comunicar y lo disfruto”, dice Soca que tiene varios proyectos a futuro, aunque por cábala prefiere no anunciarlos todavía.

Sí tiene fecha de estreno el documental en el que participa, Criollo que dirige Pablo Banchero y tendrá su avant premiere en agosto en el complejo Movie.

“Y se puede venir algo muy grande dentro de poco. En 2020 se vienen cosas”, dice el chef, aunque prefiere guardarse el anuncio para más adelante, cuando todo esté cerrado.

Lo que sí está confirmado es una nueva temporada del ciclo De al tierra al plato, que seguirá mostrando la vida de distintos productores rurales de nuestro país. “Estamos encarando para ver cómo hacer el nuevo ciclo del programa”, dice Soca que también reconoce que si no es con ese programa, “algo voy a hacer porque me encanta comunicar”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)