Podcast y literatura

Hugo Burel: “El autor debe conquistar al lector”

El reconocido escritor analiza su exitosa obra en formato podcast: El regreso de Gérard Philipe

Hugo Burel
Hugo Burel, nuevas tecnologías para la literatura uruguaya. Foto: Ricardo Figueredo

"Fue una cosa que yo nunca había experimentado. Vos cuando escribís un libro y lo publicás, a los cuatro o cinco meses alguien te dice algo, o algún crítico lo comenta. Pero esto es al momento: lo podés escuchar en la página web de Itaú, está subido a Spotify, y logra una difusión inmediata, y planetaria”, comenta el reconocido narrador Hugo Burel sobre su relato El regreso de Gérard Philipe, un éxito literario que está teniendo un gran suceso desde el formato de podcast.

La historia es atrapante, y es contada de modo ágil, con la dinámica que permite el juego de las voces y los efectos de sonido. Armada a través de breves capítulos, el escucha va siendo seducido por un relato de suspenso, en el que entran en juego diversos personajes, en una historia con aire juvenil, en la que lo real parece precipitarse hacia sus límites. 

“También el podcast tiene el funcionamiento del folletín, de cuando los diarios publicaban novelas por entregas. O sea que hay una mixtura de innovaciones tecnológicas, pero que siguen apelando a recursos que están en el pasado y que fueron muy eficaces. Tanto el radioteatro como el folletín fueron exitosísimos y muy populares. Y esto también está llamado a ser así”, señala Burel.

El regreso de Gérard Philipe está dentro de mis intereses como escritor, pero también fue una especie de desafío que me plantearon. Y los desafíos siempre son estimulantes. Y es una manera de uno actualizarse: es lo que viene, hoy hay mucha rapidez en la adopción de nuevas tecnologías por parte de la gente. Eso no quiere decir que ahora me ponga a escribir permanentemente para podcast. Yo voy a seguir escribiendo como he escrito siempre. Pero fue interesante asumir el desafío y creo que salí bien”, explica Burel a la hora del balance de esta experiencia literaria concebida para ser escuchada.

-¿Cómo es para vos escribir para el formato podcast?

-El podcast es como una reedición actualizada de lo que eran los radioteatros, que yo escuchaba en casa cuando era niño. Solo que los efectos de sonido del radioteatro se hacían ahí mismo, en vivo, junto a los actores. Ahora tenés la posibilidad de hacerlo de una manera tecnológica, editando los efectos de sonido, agregando música, poner pausas, ecos. Incluso si lo escuchás con auriculares notás más todos esos detalles creo. En realidad este es un soporte que está muy difundido en el mundo: acá de repente recién empieza a abrirse paso, pero hay series en podcast que tienen millones de seguidores. Y está pensado para lugares donde, por ejemplo, la gente se toma un tren de cercanía, y tienen diariamente un viaje que puede ser de una hora. Y de ese modo aprovecha el tiempo.

-¿Se escribe igual para el lector que para el escucha?

-La escritura tiene un mecanismo muy íntimo, muy conectado a tu interioridad. Pero obviamente tengo que tener en cuenta el soporte. En este caso, el autor aprovecha el teatro de la mente, que es ilimitado. Ayuda mucho que al ser sonido, palabras grabadas, entra en juego el tono de voz, la manera de decir. Y eso ayuda a hacerlo creíble. Además, a la voz del personaje cada uno le pone la cara que quiere. El oyente, como el lector en los otros casos, completa lo que uno propone. El mundo de las imágenes se ha impuesto, y ese formato de palabra grabada y sonido, el oyente se puede imaginar las distintas imágenes que sugiere la historia. De hecho cada libro es distinto, en la medida en que cada lector lo lee imaginándolo de manera distinta. Por suerte es así.

-¿Sentís que llegás a otro público con este formato?

-Sin duda que llegás a otros públicos. Pero eso no quiere decir que sea un público demasiado distinto al que ya me lee. Creo que la propuesta prendió porque era la oportunidad de unir el pasado, ese Punta del Este de 1951, con el presente, en el que las cosas parecen no tan distintas. Gérard Philipe hoy podría ser Leonardo DiCaprio.

-¿Qué significa la figura de Gérard Philipe en la obra?

-Su presencia en Uruguay aquel año, junto a la de otros grande actores, representa un poco a ese país que se podía permitir ese tipo de desafíos, de organizar un festival internacional de cine con figuras importantes, participando países importantes. Era algo que se hizo en un momento en que era muy difícil imaginar que se lograse. Fue un momento estelar, sin duda. Fue una forma de ponernos en el mapa. Y a través del relato intento rescatar ese espíritu, y trasladarlo al presente, a través de un homenaje a Philipe, y a ese espíritu, y a esa época dorada.

-Una época como luminosa del Uruguay.

-Sí, que remitía a un espíritu que yo no digo que haya desaparecido, sino que se ha ido trasladando a otras áreas. Hacer hoy un festival de cine con esas características sería muy difícil, en el sentido de lograr convocar estrellas como las que convocaron esa vez. De hecho, yo estuve siendo jurado del Festival de Punta del Este hace tres años, y fue un buen festival, con buena concurrencia, pero fue prácticamente latinoamericano. Era otra situación.

-¿La publicidad y la literatura son para vos dos mundos separados?

-En lo personal siempre separé las aguas. El publicitario, que lo fui muchísimos años, no estaba muy condicionado por el escritor, y viceversa. La publicidad es otra cosa: es una disciplina multidisciplinaria, que cada vez más se diversifica y se tecnifica. El regreso de Gérard Philipe, más allá de ser un producto patrocinado por una marca como Itaú, y la produjo una agencia de publicidad, es ficción como la que se publica en un libro. Más allá que acá me tuve que adaptar a una serie de características del medio, que me parecieron muy interesantes, como eso del sonido y las voces. Por ejemplo, yo propuse la voz de Nidia Telles para uno de los personajes, y por suerte pudo ser así. Es espectacular lo que logra Nidia con su voz. 

-Desde tu primer texto ficcional a éste, ¿cuánto maduró tu conocimiento del lector?

-La maduración quizá vaya más por ir teniendo mayor seguridad en lo que uno hace. Yo no puedo pensar demasiado en el lector en el momento de escribir, porque eso significaría sujetarme. Lógico que igual tengo una serie de previsiones sobre para quién escribo. Pero creo que el autor debe conquistar al lector, no dejarse conquistar por él. Vos tenés que tener el dominio de ese público. Manipular al lector. Porque en el fondo, es lo que el lector, o el oyente, quiere. Que alguien lo lleve, lo conduzca, lo envuelva. Que le haga perder el sentido de la incredulidad, y creer en eso que está leyendo, o escuchando. Que lo convenza, lo seduzca, lo entretenga. En definitiva es eso: buscar un entretenimiento legítimo, que colme sus expectativas mientras dura.

clave

“Reconozco que tengo oído: me gusta escuchar”

El año pasado Hugo Burel había lanzado desde Instagram Una ola perfecta, una novela digital que alternaba un texto en formato de posteos de hasta 600 caracteres, junto a imágenes y fotos. En ella ya aparecía el personaje de la periodista Paula Hernani, que ahora protagoniza El regreso de Gérard Philipe. “Reconozco que tengo oído, que me gusta escuchar”, confiesa el escritor al explicar de dónde nace ese personaje juvenil que resulta convincente, logrando producir una gran identificación.

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