Visita

De las historias y cómo contarlas

La premiada periodista Josefina Licitra brindó un seminario para la redacción de El País

Josefina Licitra. Crédito: Alejandro Guyot
La premiada escritora argentina Josefina Licitra brindó un seminario a los periodistas de El País. Crédito: Alejandro Guyot

Escritora, editora de la revista Orsai, periodista y considerada una de las grandes voces del periodismo narrativo de América Latina, Josefina Licitra (La Plata, 1975) visitó El País para conducir un seminario sobre periodismo narrativo dirigido a la redacción.

Licitra, además, ganó el premio Nuevo Periodismo Latinoamericano que entrega la Fundación Gabriel García Márquez por su crónica “Pollita en fuga”, editada por la edición argentina de la revista Rolling Stone.

En esta visita a Montevideo, durante dos jornadas, Licitra aportó herramientas narrativas en las que la mirada, la posición del escritor dentro del texto, la estética y la extensión del mismo se vuelven los sellos más distintivos. En la actividad participó la totalidad de la redacción de El País.

Poseedora de una prosa exquisita, Licitra contó como balance del seminario que, en “términos generales lo bueno es que puedan salir con entusiasmo y la certeza de que se puede trabajar bien dentro de un diario o una revista semanal”. Si bien el periodismo narrativo requiere muchas horas de trabajo y una extensión mayor -dos factores que, se sabe, son poco comunes en un diario- la periodista dice que “para comunicar algo tenemos que hacerlo de la manera más atractiva posible porque eso nos garantiza que la gente nos lea”.

La redacción de El País en el seminario impartido por Josefina Licitra. Foto: Francisco Flores
La redacción de El País en el seminario impartido por Josefina Licitra. Foto: Francisco Flores

Junto a la extensión y los recursos literarios, la mirada juega un papel fundamental para el periodismo narrativo. Y allí Licitra afirma que no hay una fórmula. “La mirada es algo que se trabaja, se mejora y complejiza con el tiempo, los años de oficio y con mucha humildad y curiosidad”, afirma la periodista.

También la autoedición es importante en este estilo periodístico, y allí también los años de oficio juegan un gran papel. Porque “la distancia es fundamental para trabajar en el periodismo, también en el narrativo”. Eso supone que el escritor pueda pararse “con cierta severidad y distancia. Solo así se puede descubrir algo nuevo sobre uno mismo. Esa es la razón por la que uno escribe sobre uno y se autoedita, para conocer de qué está hecho”.

Gracias a sus años como editora, Licitra afirma que los primeros párrafos de una crónica son los fundamentales para que el lector (o editora en su caso) continúen leyendo. “Esos primeros párrafos básicamente tienen que tener belleza y honestidad”, dice, y agrega que, en Orsai, “podemos percibir fácilmente cuando un autor está siendo honesto y cuando está armando un personaje leve o profundamente autocomplaciente”. Y junto a la relevancia del tema y la identificación de los lectores con el tema, la otra clave está en la organización del escritor, “de modo de poder trabajar una edición sin que eso suponga una reescritura, y creo que no es mucho más que eso, que igual es muchísimo”, dice.

—El periodismo narrativo tiene un gran peso en la región pero no en Uruguay. ¿Por qué?

—Estoy segura de que es solo cuestión de tiempo y que aparezca alguien o un grupo de personas con el incentivo de hacerlo. Los proyectos editoriales que hay en otros países del continente, digitales o en papel, no nacen de ideas gestadas en una matriz empresarial, sino de ideas de personas muy concretas y a veces con muy poco poder en los medios. Son lectores que necesitan tener un canal de expresión con el que identificarse. Son proyectos profundamente personales que fueron avanzando y prosperando con mucho esfuerzo y con pequeñas alianzas que se fueron haciendo sobre la marcha. Es intentar, fracasar unas cuantas veces, porque lo que uno ve en otros proyectos de América Latina son los éxitos, pero por cada éxito hay infinidad de fracasos. Tengo presente un montón de revistas digitales y en papel que en los últimos años fracasaron estrepitosamente al querer sostenerse dentro del periodismo narrativo.

—Hay que animarse...

—Incluso cuando la mayor posibilidad sea fracasar. Pero son esos proyectos los que suman gratificaciones personales por los que vale la pena arriesgarse.

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