ENTREVISTA

El guionista de "Luis Miguel: La serie" tiene novela y cuenta los secretos de su escritura 

El escritor mexicano Daniel Krauze habló con El País sobre su más reciente novela "Tenebra", ya disponible en Uruguay

Daniel Krauze. Foto: Difusión
Daniel Krauze. Foto: Difusión

Le llevó ocho años finalizar su más reciente novela Tenebra (Editorial Planeta, $1.190), ya que su carrera se ha movido, sobre todo, entre guiones para series de televisión. Daniel Krauze, el guionista mexicano detrás del éxito de Netflix Luis Miguel: la serie, y de ficciones de Amazon como El candidato y Un extraño enemigo, comenzó a escribirla cuando ya estaba armada en su cabeza.

Tenebra está contada a partir de la voz de dos personajes: Julio y Martín, diametralmente opuestos; uno perdió todo por la política, al otro la política le dio todo. “Desde el inicio quería que el lector tuviera la impresión de que son como dos trenes que van a chocar, y por supuesto que eso ocurre en la novela”, dice vía Zoom a El País.

“Siento, y lo digo con modestia, que he narrado a través de mis novelas y crónicas, el deterioro de mi país”, dice Krauze, cuyos textos han reflejado la vida de jóvenes y adultos desde mediados de los noventa hasta hoy. “Lo que me ha impulsado es una inquietud y una tristeza muy honda, porque veo cómo el país se nos está deshaciendo entre las manos, y cada sexenio la violencia se recrudece, y el tejido moral y social que nos rodea se deteriora. Creo que los escritores tenemos que tener alguna inquietud que nos impele a escribir, y para mí es eso, la corrupción”, dice. A esto se le suma una preocupación natural por su hija pequeña, quien “está creciendo en un país que es mucho más violento y convulso que el que yo crecí que no era perfecto, pero más sencillo de entender”.

Daniel Krauze. Foto: Difusión
Daniel Krauze. Foto: Difusión

—¿Cómo fue hacer el libreto de Luis Miguel: La serie?

—La producción leyó mi primera novela que tiene cosas, no muchas, que la vinculan con la primera temporada de Luis Miguel, como la relación complicada de un joven de 20 con su padre. Además había conocido a la productora y había expresado mi interés por participar en la serie. Me invitaron al cuarto de escritores donde por diversos motivos fui el último que se quedó. Y para la segunda temporada me dieron el cuarto de escritores con un equipo para que trabaje conmigo.

—¿A qué se debe el éxito?

—Creo que en México, al menos, queremos transportarnos a 1992 y 1987 y escuchar "Cuando calienta el sol", y "Hasta que me olvides", porque tenemos la sensación, aunque no lo digamos, que la vida era más fácil en ese entonces. Y me parece que si bien es un cliché, en México era mucho mejor 1997 que 2021, no cabe la menor duda, y creo que ese impulso nostálgico es el que también explica el éxito de Stranger Things en Estados Unidos.

—¿Sumó presión el éxito de la primera temporada, a la hora de escribir la segunda?

—Intentas no pensar en eso, y llega un momento en el que si no quieres volverte loco, te tienes que enfocar en la historia que tú y el equipo quieren contar. Tienes que enfocarse en eso y bloquear las expectativas de la gente porque sino, empiezas a hacer lo que los gringos llaman fan service, que es escribir la serie que creemos que ellos quieren. Ahí jamás le atinas, y te puedo decir que en la primera temporada pensé que una cosa los iba a volver locos y no pasó nada; y por ejemplo pensaba que el capítulo del cadete (en la primera temporada) no les iba a gustar, y a la gente los volvió locos. Así que nunca sabes. Hay que dejar de pensar en el público y pensar en lo que quieres escribir.

Daniel Krauze. Foto: Difusión
Daniel Krauze. Foto: Difusión

—¿Hablaste con Luis Miguel?

—No. Siempre supe que es un artista increíblemente hermético, conocido por ser muy celoso de su privacidad y sabía que nunca me iba a poder juntar con él a tomar una cervecita para que me cuente de su vida. Sabía que eso nunca iba a ocurrir. Había varios conductos por donde él nos hacía llegar cierta información, nos decía qué le interesaba e importaba, pero siempre se respiró un aire de libertad en la serie. No sentías que lo tenías a él diciéndote: “Ve por aquí, ve por allá”. En ese sentido, el no haberlo conocido es mejor para escribir la serie. Porque tienes que serle fiel a su biografía, pero también estás escribiendo un personaje interpretado por un actor, y conocer a la persona te puede ayudar con algunas cosas pero también te puede impedir separar el personaje de la persona real. Ese es un proceso clave, y si no lo haces estás frito.

—Te llevó ocho años hacer Tenebra, ¿esto significa que la corrupción en México es endémica?

—Completamente endémica, y no es solo en las cúpulas del poder. A todos nos enseñan desde chiquitos a ser corruptos. Vamos con nuestra familia y si nos multa un policía le damos dinero para que nos deje ir. Todos somos un poco corruptos en mi país.

Portada del libro "Tenebra" de Daniel Krauze. Foto: Difusión
Portada del libro "Tenebra" de Daniel Krauze. Foto: Difusión

—La novela comienza con una muerte muy gráfica. ¿Por qué decidiste iniciar de esta manera?

—Me interesaba comenzar con páginas que fueran gráficas y violentas porque no quería mentirle al lector y comenzar con 20 páginas que fueran relativamente suaves y después viniera un momento muy fuerte en la página siguiente. Quería que desde el inicio el lector supiera qué libro tenía entre las manos. Me debatí entre empezar con eso o no, pero si los lectores se animan a pasar las primeras cuatro páginas, sabrán si el libro es para ellos.

—El libro es muy visual. ¿Te apoyaste en tu carrera de guionista para armar las escenas?

—Sí, porque mi formación no es como narrador, sino como guionista de cine. Ese es mi oficio. Yo no vivo de lo que escribo por mis novelas; hay Dan Brown o Vargas Llosa que sí lo hacen, pero yo ciertamente no. Y llevo cinco años trabajando exclusivamente como guionista de televisión y creo que ese oficio se acaba filtrando al trabajo como narrador, por más que no quiera. Por eso mis historias son como cinematográficas, porque ese es mi lenguaje. Fui cinéfilo antes que amante de la literatura.

Imagen de la serie "Luis Miguel: la serie". Foto: Difusión
Imagen de la serie "Luis Miguel: la serie". Foto: Difusión

—Sabrás disculpar, pero tengo que hacerte una pregunta. ¿Qué se puede adelantar de la tercera temporada de la serie?

—Nada.

Y hace un gesto con su mano de cerrar su boca con llave. Lástima. Había que intentarlo.

Una novela policial sobre la corrupción en México a través de dos miradas enfrentadas

—¿Por qué Tenebra?

—Me gustaba desde un punto de vista fonético, me parecía que remitía a la oscuridad, a lo tenebroso del mundo que estaba hablando a pesar de que es una palabra que no está en la RAE. Es una palabra que usaron algunos intelectuales para hablar de lo que ocurre tras bambalinas en la política mexicana. Los tratos que se fraguan debajo de la mesa, lo que no vemos, y me pareció contundente. Además, me gusta ser honesto con el lector potencial y pensé: nadie va a agarrar una novela que se llame Tenebra pensando en un cuento de hadas o algo como Coco de Disney.

—¿Hubo algún político que sirviera de inspiración para los personajes?

—Todos son un poco como monstruos de Frankenstein. Lo que quise fue conocer a la gente muy cercana a la política en mi país, funcionarios, políticos, empresarios, periodistas y la gente cercana a ese mundo para ir robando anécdotas, gestos y frases, para revestir de verosimilitud el relato. Hay personajes basados, no en un político, sino en una mezcla de muchos políticos de mi país.

—¿Es la misma presión el escribir para una serie que para una editorial?

—Una serie es un trabajo que tiene una urgencia y presión que no tiene el trabajo literario, porque mi editor nunca me dice: “Daniel quedaste en entregar las páginas ayer, te voy a demandar”, eso no pasa. Y en una serie, si la productora me dice que necesitan las páginas para mañana, no les puedo decir: en dos meses porque no me llega la inspiración. Es un ejercicio interesante el escribir con presión.

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