ENTREVISTA

Gioconda Belli: "Mario Benedetti fue muy importante para mí"

La escritora nicaragüense visitó Uruguay para presentar su nueva novela, y fue declarada Visitante Ilustre

Gioconda Belli
Gioconda Belli, de visita en Uruguay. Foto: Marcelo Bonjour

Fue una visita relámpago la de la escritora nicaragüense Gioconda Belli en nuestro país. Un encuentro que no se concretaba desde hace más de cinco años. En las pocas horas que estuvo en Montevideo, Belli presentó su nueva novela Las fiebres de la memoria, tuvo tiempo para hacer entrevistas y recibió la distinción de Visitante Ilustre a cargo del Intendente de Montevideo, Christian di Candia . Sobre los 30 años del lanzamiento de su gran novela La mujer habitada, la situación política y social de Nicaragua y la historia familiar que inspiró Las fiebres de la Memoria, charló Belli con El País.

-¿Qué significa recibir la distinción de Visitante Ilustre?

-Es felicidad porque tengo una relación afectiva con Uruguay por los muchos escritores maravillosos que he conocido. Mario Benedetti fue muy importante para mí porque lo conocí cuando era muy chica, cuando recibí el premio Casa de América en Cuba; y hay tantas mujeres escritoras. Estoy feliz por el premio Cervantes a Ida Vitale.

-El año pasado se cumplieron 30 años de La mujer habitada, donde a partir de un despacho de arquitectos se mostraban los cambios que vivía Nicaragua. ¿Qué cambios ha habido en su país desde ese entonces?

-Un cambio terrible, porque realmente derrotamos un dictador para tener otro, esta vez salido de quienes derrotamos a la dictadura. Creo que el fenómeno Ortega tiene que ver con un tipo que se apoderó del poder y ya no lo quiso entregar. Luchó desde que perdimos las elecciones en el 90 y no le importó que se dividiera el Frente Sandinista por discusiones que tenían que ver con un cambio de rumbo, al que él se opuso. Y después comenzó a traicionar todos los principios de la revolución al tratar de volver a ser presidente. Hizo un pacto lesivo con Arnoldo Alemán, que fue un presidente muy corrupto, cedió a la Iglesia la prohibición del aborto terapéutico que era un derecho de las mujeres desde el siglo XIX, y ha violado la Constitución reiteradas veces, volviendo a instaurar la reelección indefinida y poniendo a su esposa como Vicepresidenta. Esto tuvo como resultado que la gente se revelara. Fue un hecho que no parecía que causaría una explosión social pero lo fue por la manera de reprimir a la gente.

-Viene de una familia importante y su vida ha tenido aventuras, tantas que las contó en su autobiografía El país bajo mi piel, y si bien ha perdido camaradas en la lucha, nunca ha perdido la sonrisa.

-Bueno, porque creo que uno tiene que vivir con la convicción de que el ser humano vale la pena, y que la lucha por la humanidad vale la pena. Es larga y vamos a tener siempre esos dos lados, porque somos seres duales con el bien y el mal. Creo que no hay que derrotarse, por eso digo que así como las victorias pueden ser ilusorias, las derrotas también.

-¿Cuál sería la solución para el embrollo en Nicaragua?

-Creo que hay que tratar que haya presión internacional para Daniel Ortega y que se dé cuenta que no va a poder mantener esa situación por mucho tiempo. Se están usando varias formas, la OEA está presionando, Estados Unidos ha puesto sanciones individuales que es muy importante, la Unión Europea también, y nosotros también hacemos presión con diferentes formas de resistencia.

Gioconda Belli
Gioconda Belli, Visitante Ilustre. Foto: Marcelo Bonjour

-Es la única manera, pacífica.

-Sí, no queremos otra guerra.

-Es crítica de Ortega y sigue viviendo en Nicaragua, ¿no tiene miedo?

-La situación en Nicaragua es impredecible. He podido entrar y salir hasta ahora, pero es impredecible lo que puede pasar. Hay momentos en los que tengo miedo pero he tenido muchas veces en mi vida y la única manera de enfrentar el miedo es venciéndolo.

-¿Qué le dio a la revolución?

-Le entregué mi juventud, una vida en el exilio por tres años y muchísimo trabajo y poesía. La revolución fue un centro para mi vida, y lo sigue siendo. Ya no es la revolución sandinista pero sí la idea que debemos cambiar la manera en que vivimos.

-Su nueva novela, Las fiebres de la memoria es la primera vez que cuenta la historia desde el punto de vista de un hombre, ¿por qué toma esa decisión?

-No fue un proceso como que me lo propuse, sino que cuando buscaba el tono de la novela, me llegó. Empecé a hablar desde esa voz porque es el protagonista y me pareció que era una manera interesante de contar la novela. Además era desafiarme a mí misma: demostrar que podía ponerme en los zapatos de un hombre. Creo que las mujeres conocemos a los hombres mejor de lo que se conocen a sí mismos.

-También es una historia sobre su familia.

-Sí, el protagonista era el abuelo de mi abuela. Esa historia la había oído muchas veces y pensé: esta es una historia muy fascinante. y la investigación me llevó a escribir la novela. Tiene un aspecto humano a través de las mujeres, el personaje y la historia, porque es un momento en Nicaragua donde se inicia el tráfico por el Río San Juan en época donde llegaba mucha gente. Empieza en Francia poco antes de la República. Está el momento de la hambruna en Irlanda, es el momento de la fiebre del oro y el gran auge comercial en Estados Unidos. Y esa fue una época de migración, así que me pareció oportuno escribirla ahora.

-Exilio e inmigración son los temas centrales.

-Yo los he pasado, para mí no fue difícil identificarme porque yo fui fugitiva cuando el sandinismo me condenó a siete años de cárcel y yo me tuve que ir del país. Me tenía que cambiar nombre en tiempos de la guerrilla, fui extranjera en otra tierra, y eso te obliga a inventarse otra identidad. Porque uno no es lo mismo en otro lugar.

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