Entrevista

"'La chica en la telaraña' no entendió el libro, fue una película terrible y arrogante"

Una charla con David Lagercrantz, el autor sueco que se encargó e hizo suya la saga "Millenium" inaugurada por Stieg Larsson

David Lagercrantz
David Lagercrantz, el autor que continuó e hizo propia la saga Millenium

David Lagercrantz, el escritor sueco encargado de terminar la saga Millenium iniciada por Stieg Larsson, acaba de publicar la última entrega: La chica que vivió dos veces (Editorial Planeta, 790 pesos). Una historia en la que la haker Lisbeth Salander tendrá que enfrentarse a las fake news, la intromisión rusa en política sueca y a su hermana, que se ha convertido en la antagonista de los últimos libros. Desde Madrid, el escritor atendió a El País y con su voz grave y pausada, charló de Donald Trump, los cambios que le introdujo a la saga literaria, la versión cinematográfica de La chica en la telaraña que dirigió el uruguayo Fede Alvarez, sus nuevos proyectos y cómo fue despedirse de la exitosa saga policial.

—¿Qué le pareció la versión de "La chica en la telaraña" de Fede Alvarez?

—Claire Foy hizo un papel impresionante, pero sin embargo no creo que la película realmente haya entendido el libro. Sinceramente fue una película terrible y por eso ahora queremos recuperar los derechos para Suecia, porque Hollywood no parece entender bien lo que son los libros. Esa película no salió bien: es una muestra terrible de arrogancia hacia el alma y la esencia de lo que son los libros.

—¿Cuándo sintió que se había apropiado de la saga creada por Stieg Larsson?

—Es difícil de decir cuando sentí mío el universo narrativo de Larsson. En el primer libro, por ejemplo, me sentía abrumado a veces por el terror de no ser capaz de hacer justicia a Larsson. Ese libro lo escribí con miedo. Pero gracias al enorme éxito que tuvo, fui ganando confianza. Así que empecé a aportar y añadir cosas y profundizar en los personajes y en la mitología de la saga.

—Cuando se puso al frente de la saga Millenium, ¿tenía el final de de este último libro en mente?

—En ciertos elementos tenía claro, por ejemplo en el cuarto libro (La chica en la telaraña) creé un nuevo personaje, la malvada y siniestra hermana de Lisbeth y sabía que mi última novela sería el escenario de la gran lucha final entre las dos hermanas. De alguna manera se puede decir que estas dos chicas nacieron enemistadas y se vieron obligadas a posicionarse en la guerra que se desarrollaba en casa y elegir bando. Lisbeth fue con la víctima, su madre; Camilla eligió la fuerza, la violencia, el mal del padre. Pero un libro necesita más que un combate o una lucha entre hermanas, también precisa un misterio y creo que en esta última novela he presentado uno que penetrara todos los estamentos de la sociedad. Desde los estratos más bajos, representados por el mendigo vagabundo, hasta las altas esferas de la sociedad.

—Camilla ha tenido un mayor protagonismo en estos últimos tres libros. ¿Larsson había dejado alguna idea de cómo continuar la historia?

—La verdad es que en los libros de Larsson, el personaje de Camilla solo es mencionado pocas veces y la única información que recibimos era que es bella, manipuladora, la favorita del padre y con una tendencia hacia la maldad. Basándome en esas características quería profundizar más en el personaje y convertir lo que al principio es más una figura estereotipada, para hacerla más compleja y profunda, e incluso buscar los motivos que la llevaron a ser el personaje en el que se convirtió.

—La injusticia social y el feminismo son protagonistas de los primeros libros de la saga, aunque desde que usted tomó la historia, hay menos crítica social y más personajes introspectivos. ¿Lo ve así?

—Sí, creo y espero que haya podido mantener el componente de crítica y análisis social, porque me motiva al igual que a Larsson. Siento una unión con él en ese sentido, una gran pasión política, pero es verdad que a mí me interesa también la psicología de los personajes, los personajes más introspectivos, el juego que existe en la relaciones interpersonales, más que en el caso de Larsson.

—En La chica que vivió dos veces habla de temas actuales como las fake news, la inmigración y la influencia extranjera en política nacional. ¿Cuánto de la situación mundial tomó para este libro?

—Sabemos que hay organizaciones y estados que se dedican a campañas de desinformación y campañas antidemocráticas. Sabemos que los rusos organizaron campañas de desinformación y mentiras en las elecciones americanas, que hay páginas web que han recibido dinero para dedicarse a emitir o extender falsas informaciones, así que el libro es un reflejo de la sociedad en la que vivimos.

—Como también tiene a un personaje, Engelman, que se asemeja a Donald Trump.

—Es imposible no dejarse inspirar por ese personaje realmente detestable que es Trump. Sin embargo en su caso de Trump, creo que es un personaje tan inverosímil por su narcisismo que en cualquier novela resulta increíble.

—¿Cómo es despedirse de la saga Millenium?

—Ha sido un viaje maravilloso y despedirme también ha sido maravilloso. Ahora siento una liberación a la vez que una cierta tristeza.

—¿Ya tiene pensado una siguiente novela?

—Acabo de firmar contrato para una serie de novelas y creo tener unas ideas muy buenas. Creé dos personajes opuestos, un hombre de las clases altas y una mujer de los bajos fondos y quiero explotar ese antagonismo. También tengo otros personajes que empiezan a obsesionarme tanto como Lisbeth y Mikel. Pero ahora me está entrando esa angustia y presión que viví al inicio de la saga Millenium: me toca demostrar que soy capaz de escribir libros igual de buenos con mis propias ideas y personajes.

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