ENTREVISTA

Carmen Posadas habló con El País: "Con Uruguay mi vínculo es muy estrecho"

La escritora uruguaya, una de las figuras más populares de la literatura iberoamericana actual, habló con El País sobre su nueva novela, "La leyenda de la Peregrina"

Carmen Posadas habló con El País sobre su novela La maestra de títeres. Foto: Ricardo Figueredo
Carmen Posadas. Foto: Ricardo Figueredo

La uruguaya Carmen Posadas se ha convertido en una de las figuras más relevantes de la literatura iberoamericana. Eso está certificado porque sus novelas tienden a ser best sellers y porque en 1998 ganó el premio Planeta por Pequeñas infamias, seguramente el reconocimiento más importante de un montón de condecoraciones literarias que ha recibido.

Con el mismo suceso está siendo recibida La leyenda de La Peregrina la novela que, a lo Manuel Mujica Lainez en El escarabajo (una referencia reconocida por la propia autora) construye un relato histórico a partir de un objeto. Para el caso es una perla que ha pasado desde Felipe II a Elizabeth Taylor en un camino lleno de nombres poderosos y de hechos históricos. Su presencia se hace notar en cuadros y fotografías de los últimos 500 años. Eso le permite a Posadas presentar una novela histórica novedosa y, más allá de la inevitable ficcionalización, apoyada en una larga investigación.

De acuerdo a su biografía oficial, Carmen de Posadas Mañé nació en Montevideo en 1953. Hija de diplomáticos, llegó a Madrid en 1965. Sigue allí donde además de escritora, es reconocida como una de las figuras del jet set local. “Mi padre nos leía siempre en voz alta y eso nos ha hecho lectores a todos en casa”, le contó a El País vía mail sobre sus primeros acercamientos a la literatura. “Recuerdo muchos libros leídos así. Desde los cuentos de la Odisea cuando éramos mu y chicos hasta Moby Dick o Sherlock Holmes ya de adolescentes”.

Posadas empezó a escribir en la década de 1980 y su bibliografía incluye libros infantiles, ensayos y novelas. Entre sus obras están La cinta roja, La hija de Cayetana y La maestra de títeres. En 2007 se publicó una biografía autorizada, Carmen Posadas. Una historia por contar.

La leyenda de la peregrina es una novela, pero también es un texto de historia. ¿Pensó hacer un libro de no ficción?

—Nunca lo pensé. Es cierto que mi intención ha sido, por un lado, ceñirme estrictamente a todos los datos históricos pero también que el lector pudiera aprender historia del modo más ameno posible. Y que tuviera la impresión de estar espiando a los personajes históricos por el ojo de la cerradura para conocer su parte más humana, más psicológica. Si se conoce esta faceta, resulta mucho más fácil comprender por qué actuaron de tal o cual manera en los hechos históricos que todos conocemos.

—La perla ha pasado siempre por cada centro de poder de su época, desde las cortes españolas a Hollywood a, presuntamente, algún jeque árabe. ¿Eso fue parte de su fascinación por su historia?

—Exacto, eso es lo que la hace tan fascinante. Al ser una joya tan única, tan codiciada, tan fuera de lo común, siempre estaba en el centro del poder. A l poco tiempo de que la extrajeran del fondo del mar ya estaba en manos del hombre más poderoso de su tiempo, Felipe II. Mientras la casa de Austria fue la dinastía dominante, estuvo con ellos; al caer los Austrias pasa a los Borbones; al caer los Borbones pasa a la familia Bonaparte; al caer Napoleón pasa al Imperio Británico y por fin acaba en ese otro imperio mítico que es Hollywood. No es de extrañar por tanto que haya “visto” cosas increíbles. Este libro empezó con una pregunta ¿Qué pasaría si los objetos hablasen? Eso es lo que yo he procurado hacer basándome siempre en los hechos históricos que se conocen, hacer hablar a la perla.

—Pero la historia está contada por personajes que no son necesariamente los más famosos.

—He preferido contarlo a través de personajes secundarios. Habría sido muy tedioso escribir cada capítulo en primera persona haciendo hablar al rey de turno. Teniendo como protagonista a un personaje secundario me permitía recrear todo el ambiente de ese momento. No solo la vida de los poderosos, también la de los vendedores de sanguijuelas en tiempos de Felipe II. O de las “gentes de placer” es decir los enanos y bufones, grandes personajes en la corte de Felipe IV. O de una monja. O de una echadora de cartas. O de una prostituta reconvertida en dama… Todos estos personajes retratan mejor una época que solo el rey o la reina.

—Y está el vendedor de sanguijuelas.

—Lo elegí al ver que el rey más poderoso de la tierra Felipe II se quedó cuatro veces viudo y enterró a más de la mitad de sus hijos. Pensé entonces en que mi narrador podía ser alguien del área de sanidad. Pensé en un médico pero hay ya demasiadas novelas sobre médicos. Después se me ocurrió que, si entonces todo lo arreglaban con sanguijuelas, quien las vendiera podía ser un personaje interesante: tenía acceso a las habitaciones privadas de los reyes, se colaba por todas partes…

—¿Cuál es su personaje favorito?

—Son muchos pero María Luisa de Orleans, quien está en la portada me inspiraba mucha ternura. A la pobre la casan con Carlos II, el hechizado que era un deshecho de hombre y ella sin embargo le toma cariño. El problema es que la misión fundamental de una reina es procurar un heredero a la corona pero cómo hacerlo con ese marido, absolutamente estéril e impotente. La respuesta que encontraron los cortesanos fue llenar el palacio real de brujos, de charlatanes, de curanderos. En aquella época la Inquisición quemaba a todo aquel del que se tuviera sospecha de que era brujo o bruja. Y el gran sarcasmo es que donde más brujos había por metro cuadrado era en la corte. Tantos había y tantas pócimas y bebedizos le dieron a la pobre reina que la mandaron al otro mundo sin haber cumplido los 30.

Carmen Posadas. Foto: Difusiòn.
Carmen Posadas. Foto: Difusiòn.

—¿Cuánto le llevó la investigación porque, a diferencia de otras novelas históricas, abarca 500 años?

—La investigación ha sido laboriosa pero también apasionante. Ha sido muy divertido descubrir pasajes tan dispares de la historia como el modo que se pintaron las Meninas, los secretos encantos de José Bonaparte, Pepe Botella, o la muerte de Rasputín. Fue laboriosa porque yo, ciñéndome siempre a la verdad, no quería contar lo que ya se ha contado mil veces sino descubrir pasajes inéditos de la historia.

—¿Cómo trabajó las maneras de cada época?

—Otra parte de la documentación tenía que ver con el lenguaje que tenía que estar ajustado a cada época. Así por ejemplo, mientras escribía la parte de los Austrias, leía el Quijote pero no para hacer un “copy paste” obviamente, ni para imitar el modo de hablar de Sancho o del Quijote porque eso no funciona. El truco está en usar palabras que el lector actual entienda, aunque no se usen demasiado. Por ejemplo, ahora a un recién nacido lo llamamos un bebé. Pero ese es un galicismo muy tardío. En tiempos de los Austrias, un bebe era una criatura o un “rorro”. Cada capítulo tiene su propio lenguaje adaptado a la época como tiene también su propias costumbres, su propia gastronomía , sus esnobismos, sus prejuicios.

—Cómo es su método de trabajo. ¿Se impone un horario?

—Mi método de trabajo consiste en que me atornillo a mi silla delante del ordenador hacia las ocho de la mañana y , pase lo que pase, no me levanto hasta la hora de comer. A veces me salen uno o dos folios de corrido y entonces me quedo encantada. Otras me atasco y no sale nada bueno. Entonces releo o escribo artículos y corrijo.

—¿Cómo es su vínculo con Uruguay?

—Muy estrecho. Mi familia es muy tribu y ahora con internet y los Whatsapps estamos en contacto permanente. Tanto que hace un par de años, por ejemplo, en el casamiento de una de mis sobrinas acá en España, las fotos de la novia (que estaba a 100 o 200 metros de mí en otra mesa) me llegaban rebotadas desde Uruguay. Eso es increíble y maravilloso también

—Es inevitable preguntarle ¿cómo ha pasado la pandemia?

—Es cierto que ha sido una situación terrible, pero para mí, pienso que ha sido más llevadera que para otras personas. Primero porque, gracias a Dios no he perdido a nadie muy cercano, Y segundo porque, durante el período de confinamiento duro que acá duró casi tres meses, pude terminar mi novela. Estaba tan atrasada que, de no haber sido por la pandemia no la hubiese entregado a tiempo.

la leyenda de la peregrina

Una joya que resume la historia del mundo

La leyenda de la Peregrina (Espasa, Planeta, 790 pesos) sigue la historia de una perla que pasó de las profundidades de Panamá al cuello de Elizabeth Taylor. Lo último que se sabe de ella, después un periplo que incluye varias cortes europeas y la Rusia zarista de Rasputín es un misterioso comprador que pagó por ella 11 millones de euros en una subasta. Se especula que es un jeque árabe. Carmen Posadas traza el camino de esa joya pero también se detiene en los detalles y los personajes de cada época. Es una novela histórica que se puede leer como una recopilación e incluso como una mirada antropológica de los momentos históricos. Está acompañada por ilustraciones que certifican la permanencia en el imaginario colectivo de La Peregrina.

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