Con Carlos María  Dominguez

“Yo no soy un biógrafo profesional”

El destacado escritor rioplatense vuelve a lanzar al mercado un clásico: su biografía de Roberto de las Carreras

Carlos Maria Domínguez
Carlos María Domínguez. Foto: Francisco Flores

Planeta acaba de lanzar un libro con dos textos complementarios: la novela biográfica El bastardo y la obra teatral La incapaz, dos trabajos que Carlos María Domínguez escribió un par de décadas atrás. En el primero aborda la vida de Roberto de las Carreras y en la pieza teatral, aspectos biográficos de la madre del poeta, Clara García de Zúñiga.

Luego, para setiembre, el escritor prepara una reedición de su biografía sobre Tola Invernizzi, que editará Banda Oriental, y para el año próximo, una reedición de su biografía sobre Juan Carlos Onetti, que editará Planeta. De esto y más, el destacado escritor argentino radicado en Uruguay habló con El País.

-El bastardo lo publicaste por primera vez en 1997, ¿cómo ha sido la carrera de ese libro?

-En total se habrán vendido más de 10 mil ejemplares, y es un título que ha ido permaneciendo, quizá porque nuevas generaciones se han sumado a querer conocer a ese personaje, Roberto de las Carreras, a la vez que el libro refleja la vida privada de muchas figuras públicas de entonces.

-¿Cómo vio a Roberto de las Carreras la Generación del 45?

-Lo veían como un loco lindo, curioso, por esa figura de dandy. Era una anécdota en la ciudad. O una serie de anécdotas, por todas las que él produjo. Pero no mucho más. Incluso Emir Rodríguez Monegal (siendo él también hijo bastardo), no le tenía ninguna simpatía. Incluso a la madre de Roberto, Clara García de Zúñiga, la trata prácticamente que de perdida, de prostituida. En general no le dieron a Roberto de las Carreras ninguna jerarquía como poeta, y con cierta justicia, porque no era buen poeta. Era un dandy que se echaba la obra encima: su propia vida es la performance y la obra.

-Este año se volvió a hacer La incapaz, que ahora sale también publicada en este nuevo libro. ¿Cómo compararías esta versión de Teatro Circular con la primera, de 1998?

-Distintas. En la primera, que protagonizó Elisa Contreras, no estaba instalado en la preocupación popular, de la gente, el tema de los femicidios. Y esta segunda versión, que protagonizó Denise Daragnés, tiene un eco muy fuerte con respecto a la posición de la mujer y todo este empoderamiento que está teniendo. Sin embargo en las dos, Clara vuelve a los escenarios de Montevideo a reclamar por lo que le han hecho.

-Vos lógicamente no sos psiquiatra, pero ¿qué diagnóstico trazarías de Clara García de Zúñiga?

-Obviamente no puedo opinar desde el punto de vista psiquiátrico, pero lo que me interesó recuperar de esa historia es la conflictividad cultural, y la condena de una moral victoriana, pesando sobre una mujer que reivindicaba su derecho a la libertad. Su casamiento cuando era casi una criatura, con un abogado mucho mayor, y todo lo que viene después, podrían volver loca a cualquier ser sensible. Y todo eso en la época los psiquiatras no lo tomaron en cuenta. Eso es lo que me impresionó, y lo que de algún modo denuncia El bastardo. Porque los que actúan en el caso son los fundadores de la psiquiatría uruguaya.

-¿Tu biografía de Onetti se podría haber vendido bien en España?

-Me parece que sí, lo que pasa es que Dolly Muhr es una defensora acérrima de la sensibilidad hacia Onetti, y está en posición de los derechos de toda la obra de Onetti. ¿Quién va a arriesgar perder los derechos por publicar una biografía? Supongo que en algún momento se romperá esa barrera. No es una biografía que denigre la condición genial de Onetti sino todo lo contrario. Los testimonios de Idea Vilariño lo molestaron mucho: para mí era un asunto insalvable: o escribía una biografía que le gustara a Onetti, o una biografía honesta con el público. Y eso me hizo pagar ciertos precios, como fue no poder entrar con ese libro en España.

-Vos entrevistaste a Idea Vilariño para esa biografía. ¿Ella le guardaba rencor a Onetti?

-Sí, la entrevisté muchas veces, iba a la casa, y conversábamos. Idea era muy vacilante, y me pedía que sacara una cosa, y pusiera otra, 80 vueltas daba. Te podía volver loco. Ella, y la mayoría de las mujeres que se vincularon con Onetti, tenían un recuerdo doble, de rencor y de amor, y de fascinación, y de rechazo. Todo eso iba junto en el vínculo de Idea con Onetti. Estaba muy vivo el recuerdo de Onetti en ella, y había heridas fuertes.

-¿Estás pensando en algún otro personaje para una biografía?

-No, no. yo no soy un biógrafo profesional. Me interesé de esas tres biografías porque me interesaron profundamente los personajes: Onetti, Roberto de las Carreras, Tola Invernizzi. Pero me interesaron los personajes, más que el género.

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