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"El año del Mono": los sueños, la política y lo inevitable en el nuevo libro de Patti Smith

El último libro de la cantante y escritora llegó a librerías uruguayas a fines de 2020; mezcla ficción y no ficción con mucha verdad

Patti Smith. Foto: Archivo
Patti Smith. Foto: Archivo

Es la primera mañana de 2016 en Santa Cruz, California, y Patti Smith quiere desayunar pero no encuentra ningún lugar abierto. Se sienta en un banco, se limpia las botas salpicadas de vómito por el recital de la noche anterior, vuelve a su hotel, prepara un café instantáneo, escucha el mar y se siente “razonablemente satisfecha”, dice. Antes de eso, de camino a su habitación, conversa con el cartel luminoso del Dream Inn y se pierde entre imágenes salidas directamente de Alicia en el País de las Maravillas. Después de eso —del café de sticks y de la satisfacción—, piensa en su amigo Sandy Pearlman, internado en cuidados intensivos tras sufrir una hemorragia cerebral.

Sobre ese escenario se empieza a construir El año del Mono, las últimas memorias (cargadas de ficción) de la cantante, ícono punk y escritora que llegaron a librerías locales a fines de 2020, editadas por Lumen.

Smith estaba en plena actividad promocional de este título cuando en noviembre de 2019 aterrizó en Montevideo, lista para dar un concierto memorable. “No podría imaginarme la vida sin los libros; los amo más que a cualquier otra cosa material”, decía entonces en charla con El País. Leerla es una revelación, pero también es la constatación de una pasión de esas que no se ven a menudo.

El año del Mono es, de forma implícita, un libro sobre la vida. Un libro vital.

ficha
"El año del mono" de Patti Smith
El año del Mono
DePatti Smith
EditaLumen
Precio750 pesos
2016

Un año sin igual

En estas memorias, Patti Smith deja un registro de sus andanzas a lo largo de todo 2016, un año singular. En constante movimiento por Estados Unidos y por su propio inconsciente, la autora conecta hitos tan disímiles como su cumpleaños número 70, la aparición de un misterioso personaje llamado Ernest, la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, el coma de su amigo Sandy o el deterioro de su viejo amor Sam Shepard por la esclerosis lateral amiotrófica.

“Su vieja Gibson descansa en un rincón, una guitarra que ya no puede tocar. Y la realidad del presente se impone con fuerza: no puede aporrear las teclas de la máquina de escribir, no puede echar el lazo al ganado, no puede pelearse con sus botas de cowboy. Sin embargo, no menciono ninguna de estas cosas y Sam tampoco. Llena los silencios con la palabra escrita, buscando una perfección que únicamente él puede dictar”, escribe Smith en el apartado “Imitación de un sueño”.

El año del Mono es, por momentos, un libro surrealista, pero también es, por momentos, un libro así de punzante y preciso. Entre la ficción, la no ficción y hasta la autoficción, es un texto cargado de verdad.

Patti Smith en Montevideo. Foto: AFP
Patti Smith en Montevideo. Foto: AFP

La prosa de Smith tiene ternura y cercanía, y permite articular con total naturalidad los sueños y los hechos cotidianos. Así, al lector se le vuelve intrascendente tener que discernir entre una y otra realidad, y se entrega a la fascinación que genera esta aventurera septuagenaria que mientras tenga un café, un lápiz y un papel a mano, parece ser capaz de lograrlo todo.

Viaja con desconocidos. Queda varada en un desierto. Intenta conectar el misterio de los papeles de golosinas que aparecen en las playas con la noticia de unos niños perdidos. Se mueve de acá para allá sin celular durante semanas. Acepta una gira por Australia de buenas a primeras por puro instinto. Un cartel la persigue a donde va y le come la cabeza a ironías. En el medio flotan las preguntas: ¿qué es real? ¿Esto, un “esto” que lo abarca todo, tiene sentido?

En la ganadora del National Book Award Éramos unos niños (2010), su primera memoria, Patti Smith le escribió al amor y la juventud desde el cristal de su relación con Robert Mapplethorpe. En M Train profundizó en la adultez, en decisiones y pérdidas que la trajeron hasta aquí, en sus fascinaciones literarias.

Ahora, en El año del Mono, la autora pone el cuerpo bien cerca de la muerte con la vitalidad que da el tener conciencia plena de lo finito, y narra desde ahí. Desde el borde del precipicio, desde la silla junto a una cama de hospital, desde el reflejo de una tostadora que la hace verse joven y vieja a la vez, desde la inminente catástrofe política y desoladora.

Narra desde lo inevitable, y es imposible no reflejarse.

“De nuevo en el WOW”, escribe Smith, “decidí quitarme de la cabeza todo el asunto de las hogueras y pedí un café y una tostada con canela. El local estaba bastante vacío y me sentí muy cómoda, como si fuese mío. Habría querido quedarme a vivir allí una temporada, en el propio WOW, en la trastienda, con un simple catre, una mesa en la que escribir, una nevera vieja y un ventilador en el techo. Por las mañanas me prepararía café en un cazo de latón, calentaría unas alubias y unos huevos y leería las noticias locales en el boletín. Me limitaría a navegar entre zonas. Sin reglas. Sin cambios. Pero, en realidad, al final todo cambia. Así funciona el mundo”.

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