Obituario

Andrea Camilleri, el creador del comisario Montalbano y de un universo imaginario y a la vez real

A los 93 años murió uno de los escritores italianos más importantes del último medio siglo

Andrea Camilleri. Foto: EFE
Andrea Camilleri. Foto: EFE

Andrea Camilleri —quien quiso dar un vuelco en su carrera con una novela de misterio y terminó ideando la saga del Inspector Montalbano, que tuvo un gran éxito mundial y es la base de una popular serie de televisión— murió ayer a los 93 años en un hospital de Roma.

“Tengo una forma de escribir extremadamente desordenada”, le dijo Camilleri al diario The New York Times en 2002. “No escribo como Snoopy: ‘Era una noche oscura y tormentosa’. No podría comenzar nunca con el capítulo uno de algo”.

Una historia de misterio, pensó, podría obligarlo a tener hábitos más manejables. “Todo tiene que seguir una cierta lógica”, dijo. “Todo tiene que estar en un lugar determinado”.

El experimento dio lugar a La forma del agua, publicada en Italia en 1994. La novela presentó al inspector Salvo Montalbano, que trabaja en la ciudad ficticia siciliana de Vigata donde la corrupción es endémica.

En esa novela inaugural, cuando un poderoso local es hallado muerto en una zona peligrosa de la ciudad con los pantalones alrededor de los tobillos, un forense decide que era una muerte por causas naturales y los funcionarios presionan a Montalbano para que no busque más. Pero Montalbano tiene un fuerte sentido de la justicia y la voluntad de doblar las reglas para lograrlo. Nunca cambiaría.

La saga, escrita en italiano y siciliano, creció hasta un medio centenar de títulos. Camilleri tenía libros publicados cuando se estrenó por Il Commissario Montalbano, una serie de la RAI que está en el aire desde 1999 y que protagoniza Luca Zingaretti. En Uruguay se ve en Europa Europa y la RAI.

Los libros de Montalbano, también, le dieron una audiencia internacional. En Uruguay, donde tiene una parcialidad fiel, están todos editados y suelen estar entre los más vendidos.

Montalbano
Una estatua del comisario Montalbano en Porto Empedocle,

Camilleri nació el 6 de septiembre de 1925, hijo de Carmella y Giuseppe Camilleri en Porto Empedocle, una ciudad en el suroeste de Sicilia que se convirtió en modelo para Vigata. Durante un tiempo, la ciudad cambió su nombre a Porto Empedocle Vigata, con la esperanza de capitalizar el turismo inspirado en los libros de Montalbano.

Su padre trabajó para la Guardia Costera y el escritor dijo alguna vez que fue su modelo para Montalbano, un hombre que despreciaba  la autoridad, aunque eso le quedó claro al autor después de haber escrito varios libros en la serie. Su padre era un fascista de línea dura hasta el día de 1938, cuando Andrea le dijo que un amigo había sido expulsado de la escuela porque era judío.

“Mi padre golpeó el techo diciendo: ‘Ese bastardo’, refiriéndose a Mussolini”, recordó. “Siempre he tratado de hacer que Montalbano sea crítico del comportamiento y las órdenes de sus jefes y enfrente la imbecilidad del poder”.

Después del liceo, Camilleri se licenció en literatura moderna en la Universidad de Palermo. Tuvo cierto suceso como poeta, participó en producciones teatrales, y en 1949 fue becado en la Academia Nacional de Artes Dramáticas de Roma. Se quedó en la capital, trabajando como director escénico.

Fue contratado por la división de radio de la RAI en 1958, y luego pasó a la televisión, dirigiendo y adaptando guiones. Comenzó a enseñar teatro en la Academia Nacional en 1974 y lo hizo por más de 20 años.

Había comenzado a escribir novelas, aunque la primera, El curso de las cosas, escrita a fines de la década de 1960, no se publicó hasta 1978. Siguieron varias otras novelas en varios géneros, aunque ninguna recibió mucha atención. El más conocido de los libros anteriores a Montalbano fue La temporada de caza, una novela histórica cómica publicada en 1992. Estaba trabajando en otra cuando se trancó y probó con una historia de detectives.

Los libros de Montalbano son conocidos no solo por su inspector, sino también por una colorida gama de subordinados y otros personajes recurrentes. Y a diferencia de la mayoría de las otras sagas policiales se entregan a comentarios ocasionales sobre la política italiana. Camilleri no era un fanático de Silvio Berlusconi y su descontento podía detectarse en los libros.

“En mis libros”, dijo a The Guardian en 2012, “Decidí deliberadamente pasar de contrabando en una novela policíaca un comentario crítico sobre mi época”.

Fumador empedernido, en los últimos años, la ceguera no le impidió seguir escribiendo novelas de esas que son policiales, sí, pero que también son tantas otras cosas.

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