FER VÁZQUEZ

"Le dimos un cambio a la cumbia"

Se habla de cumbia cheta, pero en realidad es cumbia pop. El concepto deja claro que la música electrónica sigue asociada a determinadas clases sociales.

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"Nos esforzamos mucho para llegar". Foto: M. Bonjour

Pasó la niñez atrás de una pelota; quería ser jugador de fútbol. Pero se lesionó cuando tenía 14 o 15 años, y se despidió del sueño. ¿Qué iba a hacer de su vida ahora?

Hasta ahí, la vida de Fernando Vázquez era la del típico adolescente uruguayo; había perdido su pasatiempo y quería otro. Un amigo, que también se había lesionado, tenía un piano en la casa. Empezaron a jugar, compusieron una canción; Vázquez notó que algo de todo eso le gustaba.

Empezó a escribir canciones. Su novia del momento o algún amor no correspondido eran las destinatarias de sus letras, baladas o algún rock pop que surgían del piano. Hizo una banda, empezó a estudiar Comunicación en la facultad, dejó la banda. Música y estudios no eran demasiado compatibles. Hasta ahí, otra vez, la historia es normal.

Pero Vázquez no se pudo olvidar de la música. Un día, viendo videos en YouTube, descubrió a Agustín Casanova. Y a partir de ahí es cuando empieza lo extraño, lo inexplicable.

Vázquez lo contactó, se presentó y le propuso hacer una banda: nació Márama, y con ella su carrera de productor musical, quizás el más joven del país. El éxito fue inmediato; él componía, Casanova cantaba y a la gente le encantaba.

Después, a Vázquez se le ocurrió decirle a Camila Rachjman, compañera de facultad, si no quería grabar. Hicieron "Locuras contigo", se filmaron con un celular, y en una semana el clip había sido visto 300.000 veces. Rombai fue un fenómeno de inmediato; Claro los fichó para Claro Música y ya consiguieron más de 20 millones de visitas en YouTube.

Márama tiene un año de vida y Rombai acaba de cumplir 10 meses: el fin de semana pasado tocaron tres veces en el Gran Rex (que tiene un aforo de 3.200 espectadores) y agotaron, y el 14 de noviembre darán un show en el Velódromo (ver recuadro). Fer Vázquez, el joven detrás del fenómeno, no sabe bien qué es lo que está pasando. Pero cuando se dio cuenta que algo pasaba dejó la facultad, y les dijo a sus padres que se iba a dedicar a esto, fuera lo que fuera.

—¿Y tus padres?

—Fue difícil. Al principio se habrán pensado: "nuestro hijo va a ser un vago". Pero al poco tiempo entendieron que tenía proyectos que podían crecer. Yo les decía: "téngame fe, esto va a estar bueno. Y de última si tengo que tener una casita chiquita y una huertita orgánica, y soy feliz con lo que hago, me tienen que entender". Y me apoyaron. El apoyo de ellos es importante, más que nada el de mi mamá. A mi padre no le copa tanto la música pero me dio el ejemplo de trabajar y esforzarme, trabaja todo el día, llega tarde a casa, da todo por el trabajo. Yo no iba a ser un vago nunca por eso.

—Pero la mayoría de las críticas tienen que ver con que son "chetos", "nenes de mamá".

—Sí, "agarrá para las ocho horas", me lo viven diciendo. Y me encantaría trabajar ocho horas, trabajo 24: no dejo de pensar un segundo, una frase que agarré por ahí ya la guardé y la meto en una canción, voy a reuniones y lo único que hablo es de Márama-Rombai. Es un trabajo de 24 horas.

—¿Cómo es tu convivencia entre los dos proyectos?

—Trabajo pila, estamos todo el tiempo trabajando, atendiendo las redes porque es por lo que crecimos, por el público que tenemos. En esa parte ayudo en las dos bandas… En realidad en todo ayudo, y me encanta.

—Decís que no sabés bien qué pasó, pero hay una clara visión creativa tuya.

—Sí. (Piensa) Prefiero pensar que somos las personas indicadas y nos esforzamos mucho para llegar. Me gusta mucho hacer canciones, creo que las últimas de este año y el año pasado a la gente le han gustado mucho, pero no creo que haya un genio acá. Sí una persona apasionada por la música, a la que naturalmente le salen las canciones que a la gente también le encantan.

—Pero más allá del rol de compositor, tuviste la capacidad de reunir a ciertas personas y crear los dos productos del año. Y eso es indiscutible; según Spotify, Márama y Rombai es lo más escuchado en Argentina; acaban de agotar tres veces el Gran Rex...

—Sí, sin duda. A Agus (Casanova, de Márama) lo vi en YouTube y vi el carisma que tiene, cómo cantaba, y él es especial. Yo vi que era especial, no sé por qué pero lo vi y la gente me lo ha demostrado. Porque yo lo vi en un video y me dieron ganas de quererlo, es el amigo que podrá haber tenido en la escuela. El que te comparte su medialuna en el recreo. Canta muy bien, es muy buena persona y sabía que eso a la gente le iba a encantar, más acá en Uruguay, que eso nos encanta.

—Márama y Rombai son productos diferentes…

—(Interrumpe) Sí, si bien están en el estilo cumbia pop. Márama tiene algo más brasilero, acordeón, instrumentos tangibles, y a Rombai lo tiré más electrónico, a un sonido pop de Estados Unidos. Después la gente dice que es lo mismo.

—Se complementan. Pero Márama funciona mejor musicalmente, por el sonido más real.

—Tal cual. Acá estamos más acostumbrados a escuchar instrumentos más acústicos, mismo por la plena o el candombe. Entonces Márama llega más y Rombai casi que no es nuestro, porque es una cumbia electrónica con todo el pop estadounidense que a mí me gusta.

—Es bastante extraño que hayan hecho todo este proceso de éxito sin tener discos editados.

—Sí, pasa que me decían productores musicales: "vos hiciste el hit, y con el hit salís a tocar, Pero te falta todo el relleno, que la gente también quiere escuchar". La verdad que trabajamos durísimo estos últimos meses para lograr terminar los CDs, que todavía no están terminados. Estuvimos sin dormir, pasándola quizás no tan bien.

—¿Los dos discos van a ser íntegros de canciones propias?

—Sí. Por ahora me niego a hacer canciones de otros. Componer es lo que me gusta.

—Y escribís para dos bandas.

—Sí, eso se me complica. Hago una canción en el piano y digo: "¿a ver esta? Tiene más estilo Márama". Le mando una nota de audio a Agus y probamos. Ese es el proceso, con Rombai es más o menos lo mismo, lo vamos armando y en el estudio la melodía y la letra ya la llevamos toda pronta.

—A partir de Márama y Rombai se ha generalizado eso de que "la cumbia de antes era mejor que la de ahora".

—Eso pasa en todos los rubros. Los jugadores de fútbol eran mejores los de antes, la música era mejor la de antes, la ropa… Todo va cambiando. Yo creo que al ser humano los cambios le dan miedo, y me incluyo. Y somos cuestionados por ese cambio también; le dimos un cambio a la cumbia. Obviamente las críticas antes me dolían, después un poco menos y ahora un poco. Y creo que en algún momento van a dejar de influir en mi vida. Además hay algunas críticas que no tienen objetivo ninguno, y de otras me río porque son para la risa.

—¿Eso no te juega en contra?

—No, porque las que considero que son constructivas obviamente las tomo. Soy abierto a las críticas; gracias a eso uno va avanzando porque la música es para compartir, y si la compartís y no le gusta a nadie no está bueno. Pero sé que hay gente que le toma envidia a esto que está pasando. De repente en Uruguay no estamos acostumbrados a que exista una industria de la música.

—O de esta música.

—Perdón, de esta música. Acá es muy fugaz todo porque somos muy pocos y en ese sentido sí el cambio es rápido. Por eso también nos interesa ir a otros países; acá es un período corto desde que llegás a la cima hasta que bajás. Ojalá que no, nos encantaría que después sea un clásico de la cumbia pop.

El Velódromo: una oportunidad de sorprender


El pasado fin de semana, Márama y Rombai dieron tres shows con entradas agotadas en el teatro bonaerense Gran Rex, y ya están de nuevo en Argentina tocando en el interior. Y ahora pretenden repetir ese éxito en Montevideo.

El sábado 14 de noviembre a las 20.30 tocarán en el Velódromo Municipal, que en setiembre recibió otro espectáculo de cumbia, el de Lucas Sugo y su banda.

Y aunque Márama y Rombai estén asociados con "la cumbia cheta", a la que prefieren llamar "cumbia pop", en el Velódromo darán un show pop.

"Estamos ultra felices por eso", adelanta Fernando Vázquez a El País.

"En el Rex la gente se esperaba ver y un show de cumbia y se fueron pirando porque vieron un show de pop, y creo que en el Velódromo va a pasar lo mismo. La gente se sorprende porque nos estamos enfocando mucho en el vivo, hay mucho show de luces, bailarinas y cambiamos algunos temas de géneros. Vamos a intentar que la gente se vaya sorprendida de lo que vio, contenta y con ganas de volver a vernos", dice.

Las entradas para este show doble están en Abitab, y van de 390 a 1.390 pesos.

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