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La inocencia recuperada por un circo

Kooza, el Cirque du Soleil está hasta el 4 de abril en el parque Roosevelt.

Apertura del Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Apertura del Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Apertura del Cirque du soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Apertura del Cirque du soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Cirque du Soleil en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

No es conveniente empezar con preguntas pero ¿cómo se comenta un espectáculo como el que desde ayer Cirque du Soleil ofrece por cuatro semanas, en su carpa del Parque Roosevelt? Como show es único en una especie que la propia troupe canadiense fundó y desde ahí comparado con su standard, todo lo demás es de cabotaje. Y hay que ser muy amargo para no disfrutarlo.

Por eso se termina en la obviedad de decir que Kooza es un show como son los shows de Cirque du soleil: un gran espectáculo suntuoso como de Las Vegas, con el gusto de Broadway y la magia y la locación de los viejos circos europeos. Cirque du Soleil es, encima, una marca registrada y una forma de trabajo que se sabe de alta exigencia y calidad certificada. Así, lo que ofrecen en su rubro es excelente e irreprochable.

Kooza es parte destacada de esa tradición. Anda dando vueltas por el mundo desde hace nueve años y, dicen sus cifras oficiales, fue vista por seis millones de espectadores. No es para menos. El público, sólo a juzgar por la colmada platea de la función estreno de anoche, queda encantado con lo que hace esta gente de habilidades extraordinarias. Encantado en sentido literal: todo el show es acompañado con risas aplausos y gritos apagados de susto y sorpresa, la energía que hace que un género tan viejo pueda haberse reconvertise en esta modernidad.

En Kooza, hay una historia bien circense dividida en dos partes con mundos más o menos diferenciados: uno es más luminoso y el otra más lúgubre, más atemorizante. Por ellos transita un personaje, Inocente, que está en la búsqueda, se supone, de su lugar en el mundo; la travesía la guía el grácil Trickster. Esos universos están salpicados por las divertidas intervenciones de un trío de payasos con partes muy jocosas; a lo payaso, pero muy jocosas. Hay una banda en vivo que interviene y subraya.

Lo otro esencial acá son los números circenses. Y están buenísimos.

Una rueda de la muerte a tracción a sangre (de dos artistas colombianos) combina insanía, velocidad, inercia, gravedad y piruetas y se aprovecha del sonido para crear una tensión que la platea saluda con insultos de admiración. Los funambulistas (los españoles Quiros Domínguez y el colombiano Flouber Sánchez) se la van complicando cada vez más montados sobre sus alambres; se ganan el cerrado aplauso. Un equilibrista chino que trepa en un yenga de sillas hasta terminar en un paro de manos zen o los quintuples saltos mortales con zancos, son, también bien tradicionales pero siguen funcionando perfecto. Hay otro tipo de habilidades: unas contorsionistas de Mongolia (foto), una reina del hula hula rusa, una trapecista canadiense que gira con su aro bien alto y un monociclista que hace cosas de las difíciles. Todos los números esconden sorpresas y tienen bien balanceados la pericia, los riesgos y el show.

Los artificios importan, claro pero, más allá de ellos que funcionan bárbaro, en el Cirque du Soleil todo queda reducido a ese factor humano que exige un grado de concentración, destreza y temeridad poco frecuentes. Y así logra maravillar con la fórmula de siempre: viejos malabares y acrobacias que aún consiguen poner el corazón en la boca de una platea encantada de recuperar por un rato aquella inocencia perdida.

CUATRO CIFRAS DE UN SHOW.

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Ciudades ha visitado el espectáculo Kooza del Cirque du Soleil que está en Montevideo. Eso ha permitido que lo vean más de seis millones de personas en todo el mundo. El espectáculo se estrenó hace nueve años en Montreal. Después va a Buenos Aires.

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Nacionalidades están representadas entre los artistas y el equipo que viaja con Kooza. Allí hay gente de Australia, Bielorrusia, Escochia, Brasil, Canadá, China, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, Moldova, Mongolia, Rusia, Suecia, Ucrania.

1.680.

Pesos salen las entradas más baratas para el show. Las más caras salen 6.290 pesos. La propia organización anuncia que “la escenografía evoca una plaza pública cuya forma circular ofrece al público una vista excelente de 260° desde todas las filas”.

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Artistas callejeros en Canadá fundaron la compañía en 1984; la sede central aún está en Montreal. Hoy tienen más de 4.000 empleados de los cuales unos 1.300 son artistas. Según cifras del propio Cirque du Soleil, sus shows han sido vistos por más de 160 millones de personas en más de 400 ciudades, de 60 países de los seis continentes.

Kooza [*****]

Por Cirque Du Soleil. Autor y director: David Shiner. Director de creación: Serge Roy. Escenografía: Stephane Roy. Vestuario: Marie-Chantale Vaillancourt. Compositor: Jean-François Côté. Coreógrafo: Clarence Ford. Luces: Martin Labrecque. Diseño de números acrobáticos: André Simard. Elenco: El inocente: Stéphan Landry (Canada). Trickster: Joey Arrigo (Canada). El rey: Sean Kempton (Reino Unido) Los Payasos: Colin Heath (Canada), Amo Gulinello (EE.UU.). Funciones hasta el 4 de abril en la carpa montada en el Parque Roosevelt.

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