próximo estreno

La infelidad conyugal como base de un thriller

"Tuya", que se estrena en Montevideo próximamente, narra las desventuras de una mujer que su marido le es infiel.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Maximilano Amena

De un día para otro, la vida de Inés cambia por completo. Se entera de que su marido le es infiel y en su afán por averiguar más termina siendo testigo de una muerte inesperada. Su reacción tendrá que ver menos con la moral que con el deseo irreprimible por mantener un estatus que creía consolidado. Quien se pone en la piel de esa mujer traicionada y dispuesta a todo es Andrea Pietra. Su esposo es Jorge Marrale. Son ellos los que sostienen con sólidos trabajos el andamiaje de Tuya, otra adaptación de una novela de la exitosa escritora argentina Claudia Piñeiro (antes, también habían sido llevadas al cine Las viudas de los jueves y Betibú), esta vez dirigida por Edgardo González Amer (El infinito sin estrellas, Familia para armar). El elenco lo completan Ana Celentano, Juana Viale y Malena Sánchez.

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Para Pietra, el estreno de la película marca el inicio de un año en el que estará casi enteramente dedicada al trabajo en televisión: muy pronto se someterá a las arduas exigencias de una tira diaria en Telefé -La leona, con Pablo Echarri y Nancy Dupláa- en la que será una modesta operaria de una fábrica textil. Marrale, por su parte, acaba de terminar la filmación de otra película —La valija de Benavídez, de Laura Casabé, en la que también trabaja Norma Aleandro— y aguarda que Jorge Suárez se recupere de un problema de salud pasajero para retomar una gira nacional con la obra teatral El crédito, estrenada en Buenos Aires el año pasado. Los dos coinciden en señalar a Tuya como una muy buena experiencia.

"Fue un proceso bárbaro —destaca Marrale. Yo ya me había entusiasmado mucho con la novela, que es maravillosa. Llegué por mi hijo, se la dieron como material de lectura en el colegio. Cuando me llamaron para la película, ya la había leído y estaba fascinado", sostiene.

"Es que la historia es realmente fascinante —agrega Pietra—. La protagoniza una pareja en apariencia normal, al menos socialmente hablando. Pero pasan muchas cosas debajo de la superficie. Cosas muy oscuras, terribles. Inés es una mujer que sólo está enfocada en su marido y que, fundamentalmente, no quiere perder lo que tiene. Hay algo que la marca para siempre: un día, su padre le dijo a su madre: «Me tenés harto», dio un portazo y desapareció, no volvió nunca más a su casa. Ella se quedó sin padre simplemente porque su madre se animó a hacerle un planteo a su marido: le preguntó: «¿Qué te está pasando?» porque lo notaba raro, y la reacción fue así de intempestiva. A ella, eso le quedó grabado en la memoria. Y se convirtió en una mujer fiel, pero fiel hasta la neurosis. Es una mujer que tiene ojos sólo para su marido, que ni siquiera le presta atención a su propia hija", explica la actriz.

Pero mantener todo ese mundo de engaños que plantea la historia tiene que ser difícil para cualquiera, ¿no?

Marrale: Mi personaje lo puede sostener porque es completamente impune. Así como tiene una amante, podría sacar a la luz otras cajitas chinas que tiene escondidas. Pero decide mantener el status quo, simular que no sucedió nada. La historia está llena de complicidades y engaños. Mucha gente podrá identificarse porque sabrá perfectamente de qué estamos hablando. Detrás de una apariencia de normalidad absoluta puede esconderse el horror. Esta película lo muestra con una claridad notable.

Decían que el proceso de rodaje fue muy cómodo, placentero. ¿Intercambiaron opiniones sobre sus trabajos o fueron más cautos?

Pietra: Yo a Jorge jamás le diría nada porque es un genio [risas].

Marrale: Se agradece, pero hablando en serio, está claro que si generás un vínculo franco, opinar sobre el trabajo de un compañero no tiene por qué ser un problema. Siempre se puede conversar.

Pietra: Obvio, y acá fue así. Yo opino que tu actuación siempre se completa con el otro. De otra manera, no funciona. Se nota mucho cuando actuás solo. El de la actuación es un proceso en el cual la devolución es muy importante.

Para ustedes, ¿el trabajo en cine es muy diferente al de la televisión?

Pietra: En el cine, hay una atención puesta en el detalle que te obliga a concentrarte y a trabajar de una manera muy minuciosa. En la televisión, se resuelve todo más rápido, con trazos más gruesos.

Marrale: A mí me gusta mucho el proceso del cine, ya desde el inicio, cuando recibís el guión. Muchas veces ni siquiera conocés al director y de golpe decís: "Bueno, tengo que empezar, pero ¿por dónde?". Y ahí entrás en un laberinto, es todo muy vertiginoso. Cuando empezás el rodaje, sabés que el director está tomando de vos sólo lo que él quiere. Vos tenés en la cabeza un armado de la historia que a veces se ve reflejado en la película terminada y otras no, para bien y para mal. En este caso, creo que la película refleja lo que soñábamos.

LOS ACTORES Y EL COMPROMISO DE LA PALABRA

Como figuras públicas, los actores saben que sus opiniones en diferentes terrenos tienen relevancia para mucha gente. Y en un año de elecciones, la política es uno de los temas más transitados. Sin embargo, después de unas cuantas polémicas, muchos han decidido ser más reservados. No es el caso de Jorge Marrale, convencido de que "lentamente se va armando un espacio de mayor sinceridad". Para este profesional de extensa trayectoria (debutó en la televisión a fines de los 70, ganó dos premios Martín Fierro, trabajó en cerca de treinta películas), "antes había cierto temor a comprometerse, pero eso ya pasó. Estamos haciendo esta entrevista en un día fatídico, el 24 de marzo, que nos recuerda que hubo desaparecidos, represión, censura. Después de esa noche tan larga y tan fea, es un avance que cada uno pueda decir lo que piensa que es mejor para el país. No hablar por temor es suponer que esa noche negra puede volver. Y éste es un año de elecciones, se va a hablar mucho de política. Está bueno que cada uno manifieste lo que piensa, cuáles son sus verdaderos deseos", asegura. Más cautelosa, Andrea Pietra dice que "la democracia da la posibilidad de que cada uno pueda decir lo que quiera, pero esa libertad también propicia que se pueda elegir simplemente hablar de la película que acabás de filmar sin opinar de cosas de las que no sabés".

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