Carnaval

Humor total de Queso Magro y buen repunte de Los Choby's

La Línea Maginot y Sinvergüenzas están por debajo del nivel de liguilla

Queso Magro en el Teatro de Verano. Foto: Twitter @teatrodeverano
Queso Magro en el Teatro de Verano. Foto: Twitter @teatrodeverano

A primera hora rompió el hielo Línea Maginot, otra de las murgas que sostienen la bandera del estilo clásico, conjuntamente con La Pregonera y Patos Cabreros.

La noche comenzó un tanto accidentada, ya que su platillero, Heber Aranda, sufrió un desmayo minutos antes del comienzo y debió ser reemplazado de apuro por dos de sus componentes -Nicolás Avoletta y Carlos Reutor-, quienes se alternaron en ese rol a lo largo del espectáculo.
También hubo algunas dificultades corales y un problema técnico con la desconexión de la guitarra durante la canción final, lo que impidió el lucimiento completo de ese momento.

Tuvo dos puntas sólidas, un lucidísimo vestuario, pero un medio con marcados altibajos en el texto.  El momento más logrado fue el del cuplé del lenguaje inclusivo, donde el humor picaresco del experimentado actor Ricardo Aulet hizo las delicias de presentes.

Línea Maginot cierra su pasaje por el Concurso Oficial con una actuación con dos pasadas aceptables, aunque ello, seguramente, no sea suficiente para ingresar a la liguilla.

Sinvergüenzas con altibajos.

El conjunto de parodistas de Paysandú se dio el gusto de actuar dos veces en el templo de Momo, con escasa devolución del público, producto de un humor de brocha gorda -que no enganchó a los espectadores- a lo que se sumó la falta de contundencia del libreto.

Mostró dos parodias bien estructuradas, pero con un nivel por debajo del de las exigencias de la categoría.  La primera, Cyrano de Bergerac, fue la que más apostó la risa, mientras que Pan y Rosas estuvo más perfilada hacia la emoción y reflexión.

Parece una obviedad que el pasaje a la liguilla de este conjunto se presente como extremadamente difícil.  No obstante, en su primer año, el grupo mostró atributos interesantes en el cuidado escénico, los que quedan con proyección para desarrollar en futuras apariciones en el carnaval montevideano. En el mismo sentido hubo un destacado trabajo de sus voces.

El conjunto dirigido por Sebastián González se presentará nuevamente en Montevideo en los días 22, 23 y 24 de febrero, donde se despedirá definitivamente del público de los tablados.

Repunte de los Choby's.

A tercera hora, humoristas Los Choby´s mejoró ampliamente lo hecho en la primera rueda. A diferencia de otros años, la propuesta se hizo competitiva en las áreas técnicas, como, por ejemplo, en el vestuario, que bien pudo ser equiparable con algunos del parodismo.

También hubo importantísimos aciertos a nivel escenográfico y de la puesta en escena, generando el marco adecuado para la propuesta del humor, que está predominantemente basada en la construcción de personajes.

En comparación con la primera rueda hubo mayor ritmo en la parte inicial, lo que permitió al público un enganche más rápido y constante, aunque sin las habituales carcajadas a las que nos tienen acostumbrados.

Un párrafo aparte merece la sobresaliente participación del cómico Leonardo Pacella quien, en base a sus elaboradas apariciones y a sus salidas inesperadas, logró buenos momentos de comunicación, además de convertirse en un permanente generador de varios estilos de humor: el de chiste rápido, el absurdo total o el situacional.

Con la mejor presentación de anoche, el grupo tomó impulso en el concurso luego de una primera rueda un poco menos efectiva, en una categoría que se prevé de competencia pareja, donde el primer objetivo debe ser clasificar a la liguilla.

Queso Magro: Humor total.

A última hora actuó Murga Queso Magro, que aprovechó notablemente el clima de festejo y alegría sembrado por Los Choby's minutos antes, a pesar de que se trató de una de las etapas con menos público en las plateas.

Sin embargo, la calidad de show se impuso de principio a fin y la murga demostró que es uno de los repertorios más reideros de la categoría y todo el carnaval, donde nadie quedó indiferente a la excelencia del texto, en especial el de los cuplés centrales, que salen de los instituidos y se plantan desde el ingenio y la desfachatez.

No es uno de los coros más potentes ni exhibe brillantez de solistas, pero acertó en la selección musical y en el trabajo interpretativo, que es esencial para desarrollar el tono hilarante y de caricatura por los que transita el repertorio.

Sobresalen el cuplé de los dientes y otros sobre Montevideo, que realiza un impecable juego visual donde, mediante el uso de carteles, dejan un mensaje profundamente sencillo, pero profundamente hondo: la risa como revolución.

Ese argumento, más la creatividad de varios de sus pasajes son suficientes para apostar con gran chance por su regreso al Collazo, aunque, visto desde las lógicas de la categoría, tal vez resulten insuficientes para ubicar a la murga en la definición.

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