UN DIRECTOR EXITOSO

El hombre que nos hizo reír de amor

Falleció Garry Marshall, el director de Mujer bonita.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Garry Marshall. Foto: AFP

Parece poco probable que alguien no haya visto una película o una serie de Garry Marshall, el director estadounidense que falleció en la noche del martes a los 81 años.

Para empezar dirigió Mujer bonita, una de las grandes comedias románticas de la historia y un clásico inevitable gracias a incontables repeticiones televisivas. Marshall fue el hombre que volvió a Roberts una estrella de estatura mundial y el que hizo de esa improbable historia de amor, un suceso eterno.

A la altura —1990— de aquel romance entre prostituta (Julia Roberts) y empresario (Richard Gere) buenísimos, Marshall ya se había consagrado, además, en la televisión con series muy conocidas en Uruguay como Días felices y Mork y Mindy. Fue uno de los productores televisivos más exitosos de su generación.

Marshall había nacido en el Bronx neoyorquino en 1934, y después de un paso por el humorismo gráfico se dedicó a la televisión. En 1970 adaptó el clásico de Neil Simon, Una extraña pareja, a una sitcom que fue un éxito de cinco temporadas.

Días felices, una comedia ambientada en una idílica década de 1950 estadounidense, es considerada un hito de la televisión. Es el dato de su biografía más destacado en los obituarios que acompañaron su muerte ocurrida en Burbank, California, por complicaciones de una pulmonía.

Su primera película como director fue ¿Dónde está el doctor? en 1982, y desde entonces se dedicó casi exclusivamente al cine.

En general dirigió comedias románticas para los grandes estudios y con las estrellas del momento. En su filmografía figuran la comedia Nada en común (con Tom Hanks), el drama Eternamente amigas (con Goldie Hawn y Bette Midler), el romance maduro de Frankie y Johnnie (con Al Pacino y Michelle Pfeiffer), Novia fugitiva (Roberts y Gere), y dos películas de El diario de la princesa.

Recientemente se había dedicado a hacer comedia alrededor de fechas claves en la cultura estadounidense (Día de los enamorados, Año nuevo y su último estreno local, Enredadas pero felices sobre el día de la madre); no fue la mejor parte de su carrera.

También fue un ocasional actor en general en papeles muy secundarios de películas propias y ajenas, y en todas sus películas actuaba Héctor Elizondo (el encargado de hotel bueno en Mujer bonita), su talismán.

No era un director con un estilo destacado sino que, quizás al provenir de la televisión, sabía aprovechar una buena historia más allá de sus lugares comunes y la manejaba sin demasiadas alharacas técnicas. Iba directo al grano sin rebuscamientos cinematográficos.

Pero Marshall tenía una facilidad innata para encontrar el lado más brillante de sus historias. Y ese toque liviano lo convirtió en uno de los directores más vistos por un gran público que, quizás, no sabía quién era.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados