LUCIA BERLIN

Hay belleza en la oscuridad

La última sensación de la literatura estadounidense llegó a Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lucía Berlin. Foto: Difusión

En algún momento de la vida, cualquier persona está destinada a toparse con ese lema rotundo y atemporal que afirma que la justicia llega, aunque puede tardarse su buen tiempo. Será con algún pormenor cotidiano o con algún suceso de mayor importancia, será por algo que le pasó a otro o por una noticia que es totalmente ajena. No viene al caso.

Y encontrarse con Lucia Berlin es una buena oportunidad para poner a prueba esa máxima. La escritora es la última sensación de la literatura estadounidense y acaba de ser editada por primera vez en español, a través de la recopilación de relatos Manual para mujeres de la limpieza, que The New York Times Book Reviews eligió como uno de los 10 mejores libros de 2015.

Pero Berlin falleció en 2004, en el día de su cumpleaños, después de una vida turbulenta en la que la popularidad no estuvo presente. Desde mediados de los setenta publicó relatos en revistas, y en vida editó tres libros a través de Black Sparrow Press: Homesick —que ganó el American Book Award—, So Long y Where I Live Now, entre 1991 y 1999. Estos tomos recopilan textos de la década de 1980 combinados con otros más frescos.

En el último tramo de su carrera, en parte gracias al premio de Homesick, Berlin tuvo cierto reconocimiento pero no fue a nivel masivo ni se tradujo en ventas, como sucede ahora. La justicia tarda pero llega y hoy los principales medios del mundo hablan de Berlin, una autora impredecible e imperdible. "Tras años de injusto olvido, Alfaguara se suma al fenómeno editorial del descubrimiento de Lucia Berlin, todo un clásico de la narrativa estadounidense", dice la contratapa de la edición de Manual para mujeres de la limpieza, que aparece como principal novedad en las librerías uruguayas y de América Latina.

Esta ambiciosa antología se metió rápidamente en las listas de los libros más vendidos en Estados Unidos el año pasado, apenas fue publicado, y desde entonces ha sido traducida a 14 idiomas y ha recibido críticas brillantes en todo el mundo. "Lucia Berlin pasó su vida en la oscuridad. Ahora se la reverencia como a un genio literario", publicó The New York Times. Tiene toda la razón.

Oscuridad.

Berlin quiso ser escritora, y pudo despuntar su vicio en los pocos espacios que le dejó libres una vida entreverada. Hija de un padre minero y una madre con tendencias suicidas, Berlin nació en Alaska y pasó su vida entre México, Chile y Estados Unidos. Se casó tres veces, tuvo cuatro hijos, y en 1968, tras su último divorcio, se convirtió en una madre soltera que tuvo que hacer de todo para poder alimentar a su familia. Fue mujer de la limpieza, enfermera, profesora y telefonista, y en paralelo a todo eso fue alcohólica y estuvo rodeada de violencia y relaciones tóxicas. Ese singular paisaje atraviesa cada texto suyo.

La obra de Berlin, comparable a la de Raymond Carver, bordea lo autobiográfico. La autora toma todo lo que vivió, lo procesa y lo convierte en una ficción que nunca es tan ficción, pero que es desgarradora y cautivante a la vez.

Logra eso sin la fórmula de principio, desarrollo y final: sus relatos son postales de un momento, una situación, un instante y no más que eso. Puede ser un encuentro en una lavandería (hay muchas lavanderías en Manual...), el día a día de una empleada, una situación de salón de clases con un alumno conflictivo, un breve pero duro período de abstinencia...

Con una prosa cruda y cierta masculinidad latente, en un ambiente que por más que cambie de lugar siempre tiene mal olor y una paleta de colores parda, desagradable, que parece no tener nada que ver con los hermosos ojos de la autora, Berlin pone su vida en el papel enfocándola desde distintos puntos de vista.

Su forma de contarla es bastante simple, sin metáforas rebuscadas ni figuras pretenciosas. Berlin es directa, descriptiva pero concisa y para nada complaciente con el lector. Algunos relatos hacen que se revuelva el estómago, otros que un nudo se atraviese en la garganta y prácticamente ninguno saca suspiros de algo que se le parezca a la alegría o a la ternura. Hay humor negro pero prácticamente no hay buenos momentos, y en la no belleza está lo mágico de esta cuestión.

Una edición que demoró pero llegó.

"Siempre he tenido fe en que los mejores escritores tarde o temprano suben, como la nata montada, y acaban por cosechar el reconocimiento que se les debe", señala en el prólogo de Manual para mujeres de la limpieza la escritora Lydia Davis.

La edición de Alfaguara que está en librerías cuenta además con una introducción de su amigo personal Stephen Emerson, y con traducción de Eugenia Vázquez Nacarino. Al final hay una demasiado breve nota biográfica sobre esta fascinante autora.

Manual... tiene 432 páginas y cuesta 550 pesos.

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