SERIE

Grandes conflictos de gente común

Netflix estrenó Easy, una joyita de bajo presupuesto.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Bloom y Akerman deslumbran en un registro basado en la improvisación. Foto: Difusión

Cualquiera de nosotros podría ser uno de los personajes que retrata Easy, y eso es lo que la hace fantástica. Netflix estrenó un mes atrás esta serie de ocho episodios (de 25 minutos), que funcionan como unitarios y se ven de un tirón. Las historias ocurren durante invierno y en Chicago, pero cada capítulo plantea una dupla protagónica con su universo sociocultural (hay uno hablado en español) y un conflicto íntimo de distinta gravedad. Hacia el final, algunos personajes se cruzan, un inteligente recurso que sutilmente deja entrever cuál fue el futuro de sus enramados.

El armado de esta discreta joyita para abonados estuvo sobre los hombros de Joe Swanberg, un cineasta y actor estadounidense de 35 años representante del subgénero cinematográfico llamado mumblecore. Es decir, lo indie de lo indie. Swanberg tiene el respeto de colegas como Andrew Bujalski (autor de Funny Ha Ha, hito de este movimiento) y de Noah Baumbach, que produjo Alexander the last una de las 17 películas que ya lleva dirigidas. Swanberg es además el descubridor de Greta Gerwig, la adorable protagonista de Greenberg y Frances Ha (de Baumbach).

En Easy, hizo el camino de siempre: presupuesto acotado, equipo reducido y pocas locaciones. Convocó principalmente a actores desconocidos que debieron improvisar sus diálogos y darle forma a conflictos amorosos y sexuales atravesados, en algunos casos, por los efectos de la tecnología en nuestra vida privada. Swanberg tuvo buen ojo para identificar tendencias que afectan a una generación que va desde los 25 hasta los 45, como la obsesión por la vida saludable, el emprendedurismo (con las cervezas artesanales), la experimentación sexual, el usarse a uno mismo como protagonista de su arte, y la relativa libertad sentimental, laboral y reproductiva que se cree tener en estos "nuevos 30". Su dirección genera el particular efecto de estar viendo un documental con dirección de actores.

Los guiones desarrollan con inteligencia la presentación del conflicto, y una vez dentro, a través de escenas breves y simples ilustra los sentimientos de los personajes, exponiéndolos a distintos ambientes más y menos cercanos para delinear los grises de su personalidad. El final siempre se cierra, con una brillante y delicada resolución.

Easy reúne la gracia de un autor y de su elenco. Aquí hay rostros más y menos famosos, pero todos resultan encantadores, porque en tiempos de villanos, las de Swanberg son personas de las buenas, que intentan hacer lo mejor que pueden con sus vidas.

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