LIBROS

Cuando un gran autor se va queda un espacio vacío

Se editó De la finitud, el libro póstumo del alemán Günter Grass.

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Günter Grass. Foto: Commons

Günter Grass murió el 13 de abril de 2015 (el mismo día que Eduardo Galeano), y en el primer aniversario de su fallecimiento se editó su libro póstumo, De la finitud, escrito en sus últimos años de vida a modo de diario, con ensayos, poesías y sus dibujos. Acaba de ser editado en Uruguay por Alfaguara (450 pesos) con traducción de Miguel Sáenz.

De la finitud es la despedida, con ruido y sin reservas, del escritor alemán, premio Príncipe de Asturias; un último grito sincero contra la hipocresía del mundo, los políticos o la falsedad, y una reflexión sobre la decrepitud y la muerte, escrito con ese humor ácido y negro que caracteriza al autor de El tambor de hojalata.

Grass dedicó sus últimos años de vida a escribir y a otra de sus primeras pasiones, dibujar. Tuvo una sólida formación como escultor y dibujante; por eso en su último libro están sus dibujos a lápiz, con la reproducción de plumas, hojas, raíces, tubérculos, pájaros o caracolas. Imágenes de la naturaleza y de su pipa o manos, y que incluye un autorretrato.

"Adiós a la carne", "Cuando perdí el olfato y el gusto", "Miedo de la pérdida","El final" o "Mama", éste dedicado a Ángela Merkel, son algunos de los poemas y textos del libro donde también recuerda a amigos y que abre con un seca y tajante proclama: "Ser proscrito".

El autor alemán habla de la decadencia: "Cuando el corazón, los pulmones y los riñones obligaron una y otra vez al fumador de pipa ir al taller de reparaciones, dónde él, como lamentablemente Yo, con un goteo puesto, tenía que tragar un montoncito creciente de pastillas de colores, oblongas y redondas, susurraban las leyendas de sus efectos secundarios".

Una mirada sobre sí mismo y sobre el mundo actual, tiznada con algo de melancolía y nostalgia pero nunca sentimental, que va de la euforia a la toma de consciencia clara de la finitud del tiempo : "Saltar de la cama y con lápiz afilado aclarar la nada oscilante; esa es la ventaja de la vejez, dormir es un derroche de tiempo", escribe en un poema titulado "Tras un tormento infinito".

Grass analiza situaciones actuales y clama contra la injusticia, y dedica, por ejemplo, uno de sus poemas a la "Xenofobia": "Cuando millones de expulsados/ con escaso equipaje/ y pesados recuerdos/ tuvieron que alojarse a la fuerza/ en el resto de la patria...".

El libro, una despedida cargada de otoños y hojas de calendario caídas, fue en Alemania un enorme éxito de lectores y crítica.

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