SERIES

Formato conocido y de exportación

La serie Las chicas del cable desde hoy por Netflix.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Suárez: la actriz interpreta a Lidia. Foto: Difusión

Hace ya un buen tiempo que las series españolas están en boga. Es que sus tramas que mezclan romance, historia, intrigas y misterios se han posicionado como una buena opción de televisión entretenida y con calidad de producción.

Las series más importantes, o al menos las que más gente han enganchado, han sido Velvet, Grand Hotel y Bajo sospecha (todas disponibles en Netflix), las cuales tienen un denominador común: Ramón Campos y Gema R. Neira. Dos creadores con un legado de éxitos y una marca consolidada en España, y desde que están en el servicio de streaming, también en el resto del mundo.

Gracias al éxito de Velvet, Netflix se contactó con la productora Bambú (propiedad de Campos y Teresa Fernández-Valdés) para hacer una serie "con el mismo espíritu pero más arriesgado", contó Neira al diario El Mundo. El resultado se llama Las Chicas del cable, la que tendrá ocho episodios de una hora y que desde hoy se encuentra disponible en el mundo.

La primera serie de Netflix producida en España es un drama histórico centrado en cuatro mujeres que consiguen trabajo en el emergente negocio de las telecomunicaciones, justamente trabajando en la central, conectando los cables entre los primeros usuarios del teléfono de Madrid, a fines de la década de 1920.

El planteo de esta historia es sobre esas pioneras de esa empresa telefónica que buscan su libertad (económica y social), y sobre las nuevas oportunidades que encuentran en esa sociedad dominada por hombres.

Las chicas del cable es una historia femenina sobre la amistad y el machismo de esa sociedad. Allí se cuenta la relación de amistad que nace entre cuatro empleadas bien distintas de carácter, que trabajan conectando los cables de las primeras llamadas telefónicas.

Lidia (Blanca Suárez) es una mujer que tuvo problemas con la justicia y que se verá obligada a sumarse a la empresa para saldar su deuda. Allí conocerá a sus compañeras: Ángeles (Maggie Civantos de Vis a vis), una esposa controlada por su violento marido, Marga (Nadia de Santiago de Amar en tiempos revueltos), una joven con ganas de comerse el mundo pero algo tímida y recién llegada desde el pueblo; y a Carlota (Ana Fernández), la hija rebelde de un importante militar. Claro que también habrá algo de romance prohibido (como en Velvet) cuando Alba descubra que un antiguo amor de la adolescencia, Fernando (Yon González de Grand Hotel y Bajo sospecha), también trabaja en la empresa.

Campos, creador de la serie, contó al diario El Mundo que se tomó como punto de referencia la primera llamada entre España y Estados Unidos. Por eso Las chicas del cable "está cerca de contar la historia de Netflix porque es un momento de cambio, de cuando a España llega el teléfono y empieza a revolucionar nuestras vidas. De alguna manera, estamos viviendo lo mismo con la llegada de Netflix", dijo, haciendo un paralelismo entre empresa y serie.

Para quienes han visto anteriores series de Campos y Neira se trata de una historia que repite la fórmula del melodrama histórico de amor imposible con buenos actores, un buen despliegue de producción y una excelente ambientación. Ingredientes que ya son característicos de las nuevas producciones españolas y que se replica en Las chicas del cable.

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