FIESTA EN EL PARQUE RODÓ

La fiesta partida que tuvo su cierre

Aquel Abrazo finalizó este sábado con buenos espectáculos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Creemos que la banda está pensada para todo el mundo". Foto: N. Paulís

Una semana después de haber empezado, la que prometía ser la fiesta de todas las fiestas se despidió de las Canteras del Parque Rodó cumpliendo su apuesta. El 12 de diciembre la tormenta obligó a suspender todo cuando Aquel Abrazo promediaba la mitad, y la producción decidió reorganizar y darle cierre.

El sábado el público volvió a reunirse con el mismo propósito: pasarla bien entre recitales y espectáculos artísticos variados. El objetivo se logró, aún cuando el frío se hizo sentir de más para esta época.

La segunda mitad de Aquel Abrazo fue en formato pequeño. Para entrar hubo que caminar más que la vez anterior; el predio fue reducido al igual que la cantidad de escenarios, y el muñeco amarillo ya no abría los brazos para recibir a los espectadores, sino que los levantaba al cielo. Ese cielo que tantos problemas acarreó justo una semana atrás.

Los shows más importantes se dividieron entre dos escenarios y fueron siempre en simultáneo, lo que hizo drástica la elección. En el medio, la actividad se alternaba con las bandas ganadoras de un concurso y otros números.

Hablan Por La Espalda fue una de las primeras apuestas fuertes de la noche, con un movimiento de público interesante, aunque no mayor al de la primera fecha. La banda aprovechó para presentar canciones de Sangre, su último trabajo. Entre psicodelia, candombe y rock duro, este grupo hizo bailar a los que se fueron acercando.

Más tarde, La Triple Nelson brilló en el otro escenario. El power trío devenido en cuarteto lanzó ayer su nuevo disco, La sed, y el sábado lo anticipó con un buen show. A la mitad de "Sin tu ángel" coló "Another brick in the wall" de Pink Floyd, uno de los mejores momentos de la noche.

Snake pasó después de La Triple, con un sonido potente y los clásicos de su repertorio. Además, incluyó una versión de "Lithium" de Nirvana, que sonó muy bien pero rompió, por las arengas y las palmas de Marcelo Fontanini, el espíritu oscuro de la canción.

Con una energía bien diferente, Socio se apareció a la medianoche con un set exquisito. Federico Lima y sus músicos aprovecharon al máximo su tiempo, compartiendo varias canciones de Mini glorias y probando que en vivo, temas como "Fénix", "Revolveres y rosas" o "El sonido" funcionan tan bien como en el disco.

Mientras, sonaban algunos tambores, globos de los deseos se desprendían dándole un toque muy mágico a la noche, cabezudos luminosos se mezclaban con la gente. La fiesta, con menos brillo y despliegue que su primera mitad, tenía todo lo necesario.

Si faltaba algo, fuegos artificiales en pleno pogo intenso y heterogéneo de Trotsky Vengarán, que dio uno de los mejores shows de la noche, fue un broche efectivo. En el otro escenario, las luces tenían a la música de La Tabaré de fondo.

Para después, cuando el frío y el cansancio se hacían sentir, quedaban las presentaciones de Croupier Funk y Cuatro Pesos de Propina. Tarde en la madrugada, el sonido estruendoso de Rey Toro reverberaba a cuadras de las Canteras, tapando la electrónica que sonó durante horas.

Aquel Abrazo tuvo un cierre a la altura, que demostró un compromiso por promover estos eventos en Montevideo. Habrá cosas para mejorar, pero el primer ensayo fue alentador.

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